
La escena evangélica de Zaqueo subido a un árbol para ver pasar a Jesús, que nos narra Lucas en el capítulo 19,2, me ha hecho reflexionar lo mucho que uno puede perderse por miedo al ridículo. Zaqueo era un publicano, hombre rico, quería conocer a Jesús y como era pequeño de estatura se subió a un árbol para ver pasar a Jesús.
Él, hombre rico, cobrador de impuestos, subido a un árbol, debía ser una escena un poco ridícula, era como para no dar respeto a la gente, que de por sí ya despreciaban a los cobradores de impuestos. Pero Zaqueo hace caso omiso del que dirán ,quiere ver a Jesús a toda costa y lo logra con creces porque justo al pasar por debajo del árbol donde se había subido, Jesús le llama y le dice: “Zaqueo baja que hoy tengo que hospedarme en tu casa”.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman