“Venid a mí los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré”. Esto es lo que hicieron el jefe de la sinagoga Jairo, que tenía su hija agonizando y la mujer que padecía hemorragias desde hacía muchos años. El uno se presenta a Jesús y le ruega: “Ven a mi casa que mi hija está gravemente enferma”. La otra no se atreve a presentarse ante Jesús, es una mujer insignificante del pueblo y además según la ley judía es impura. Por esto se dice a ella misma: “Si logro tan sólo tocar el borde de su manto quedaré curada”. Grande era su fe, y fue la fe que hizo salir un poder de Jesús que la curó mereciendo el elogio de Jesús: “Tu fe te ha salvado vete en paz”.
Jesús continúa su camino hacia la casa de Jairo; pero salen a su encuentro y dicen al jefe de la sinagoga: “Tu hija ha muerto por qué molestar al Maestro”. Jesús oye la conversación y dice: “La niña no está muerta, duerme”. Jairo creyó en la palabra del Maestro y éste entregó la niña sana y salva a sus padres. El evangelista Marcos hace notar un detalle muy humano de Jesús al entregarla a sus padres: “Dadle de comer”. Nada le pasa por alto. Esto nos tiene que dar mucha confianza en los momentos de apuros que siempre nos pueden sobrevenir. Él está atento a todo. ¿Y nosotros sus discípulos, sabemos imitarlo? Texto: Hna. María Nuria Gaza.
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Si Jesús tenía todo el poder del universo, ¿por qué no terminó con los padecimientos de este mundo (muerte, enfermedades, humillaciones, etc.)?
En alguna parte del nuevo testamento he leido que en cierta ocasión fue a su aldea y como no creyeron en él, no hizo muchos milagros ¿por qué? claro que se me responderña que los caminos del señor son inexcrutables. Pero eso es decir que utilizaba su poder con total discrecionalidad. No tiene sentido que permitiera el dolor y el padecimiento en este mundo. No lo acepto.
Sábado, 18 de febrero
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
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Jose Gallardo Alberni
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Religión Digital
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