Seguir a Jesús requiere subir a la barca de la Iglesia. No siempre lo más fácil del seguimiento al Maestro. Esta barca en algunos momentos parece que zozobre pero Jesús está dentro de la barca y prometió que estaría con ella hasta el fin del mundo. Esto nos da confianza en los momentos de desconcierto y nos alienta seguir en la barca a pesar de las tormentas que puedan aparecer en la travesía. Nos alienta el ejemplo de los discípulos para gritar fuerte al Maestro: “Señor que nos hundimos, ¿no te importa que perezcamos?”.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman