Mi vocación

Vivir

26.06.09 | 08:00. Archivado en Adviento
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Vivir en el centro de la ciudad tiene sin duda muchas ventajas, aunque algunos inconvenientes parecen ir siempre de la mano. Te cruzas por la calle con mucha gente que andan a su ritmo, admirando todo cuanto descubren en la ciudad. A veces me llaman la atención los comentarios de algunos y me llevan a pensar cómo lo más cotidiano y habitual para unos puede ser motivo de admiración para otros. Mientras unos ven sólo lo que se ve otros saben descubrir más allá y gozan con la sinfonía del color y la luz.

La vida no es igual para todos los hombres, lo sabemos de sobra por propia experiencia y porque vemos también las diferentes reacciones de cada uno ante los acontecimientos alegres o tristes que marcan toda vida. En este nuestro mundo europeo, muchos se reconocen alejados de Dios, es un aspecto dicen que no les importa ni les preocupa, viven parece como si Dios no existiera ni les preocupase nada más que la vida del hoy tan fugaz.

Otros dicen buscar la presencia de Dios solo cuando se hallan frente algún problema o situación difícil, y son pocos los que abiertamente confiesan su fe, nuestra fe en Dios, un Dios que ama a los hombres por encima de todo y que cada día nos ofrece todo aquello nos puede ayudar a reconocerle como Señor y Autor de la Vida.

Vivir de acuerdo con este amor de Dios es un don un regalo que Él mismo nos da, nuestra responsabilidad está en no perder la ocasión, sea donde sea que nos hallemos, para llevar una vida santa, una vida digna de hijos de Dios. Texto: Hna. Carmen Solé.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por saruce 26.06.09 | 11:10

    Hermana, es muy posible que nadie haya hablado de Dios a esas personas que no "notan su presencia".
    Sabemos que es día, cuando hay luz, y noche cuando no la hay. Pero estamos habituados a esos cambios, y pocos aprecian lo uno y lo otro.
    No se puede sentir a Dios si no se ama.
    Y amar, además de placentero, es arduo. Requiere un sacrificio continuado para solidarizarse con los demás, sacrificarse por ellos, y compartir con ellos.
    Y no estoy de acuerdo con una de tus premisas, por incompleta.
    "Muchos se reconocen alejados de Dios", pero yo creo que Dios no se siente alejado de ninguno.
    Que lo que creemos ver no llegue a confundirnos.
    Un abrazo.

Lunes, 13 de febrero

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