Recuerdo un comentario del año pasado al blog que hacia relación a la fiesta de Corpus Christi que decía más o menos así: "Ojalá un día seamos dignas custodias del cuerpo de Jesús. Esta es la misión de todo cristiano".
Es decir ser como expositores de lo que llevamos dentro. En el bautismo hemos recibido la gracia que nos hace templos de Dios. Pues este templo lo tendrían que ver con facilidad los que nos ven vivir. Tendrían que ver más allá de nuestra corporeidad, tendrían que descubrir las semillas del verbo que están depositadas en nosotros, la gracia que nos eleva a la dignidad de hijos de Dios.
Y todos somos hijos porque Jesús en la cruz murió por todos. Esta fiesta de Corpus nos enseña que él es el pan de todos y para todos. También nos enseña que este pan sólo puede alimentar cuando se multiplica y se reparte como hizo Jesús de Nazaret.
Esta fiesta también nos enseña que hay que compartir el pan material porque amar es compartir. Y en el compartir, muchos van a descubrir nuestro templo interior y entonces nos convertiremos en custodias que exponen con su fraternidad el amor de Dios por todos los hombres. Texto: Hna. Mª Nuria Gaza.
Lunes, 13 de febrero
Pedro Tarquis
Mariano Fresnillo Poza
Josemari Lorenzo Amelibia
Juan Fernandez Krohn
Carlos Corral
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes
Isabel Gómez Acebo
Francisco Margallo