Mi vocación

Monumentos al amor

06.05.09 | 08:00. Archivado en Medio Oriente
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El Taj Mahal es un magnífico monumento construido al amor. Para los cristianos el mejor monumento al amor es la cruz. En ella se inmoló Cristo por amor a la humanidad. Siguiendo su ejemplo de darse sin esperar recompensa, hay muchas personas que han construido pequeños Taj Mahal. Éstas son las que hacen que en el mundo se sequen muchas lágrimas derramadas por los sufrimientos.

Otros también construyen monumentos al amor sin conocer a Jesús; son personas que no pasan al lado del dolor sin que sus entrañas se estremezcan. Son como el buen samaritano: Se detienen ante al mal herido, le prestan los primeros auxilios y lo llevan al hospital.
Pensándolo bien, ningún monumento al amor es pequeño. Cada uno lo construye según sus medios y capacidades.

En el momento del tsunami asiático de diciembre de 2004, se levantó una ola de solidaridad como nunca había visto. Una tarde, estaba en una oficina de Cáritas diocesana para recaudar fondos para los dignificados. Llegaba gente que hacía fuertes aportaciones. Llegó también un matrimonio mayor de porte humilde que se miraba los pósters que explicaban la situación en que se encontraban miles de personas, y mirándose él uno al otro se dijeron: “Hagamos un esfuerzo, demos 15 euros”. Esta pareja, como la viuda del Evangelio, dio más porque daba haciendo un sacrificio. Era su monumento al amor.

A partir del tsunami vi levantarse muchos Taj Mahal. En la India. Al sur de Kerala donde se encuentran nuestras hermanas, la zona fue afectada por el tsunami. El obispo del lugar compró un terreno para que se pudieran construir 100 casas sólidas y seguras. Pedían ayuda para todo el material de construcción puesto que la población muy pobre sólo podía ofrecer su trabajo. Con la participación de Cáritas San Sebastián, la Fundación Isolana y la ONG Verapaz, cien familias viven actualmente en casas seguras. Nuestras hermanas, que trabajan en esta zona, me han contado que todavía se construyen casas para más familias que se quedaron sin nada. ¿No son estas acciones monumentos al amor? De gestos de dar sin esperar recompensa hay muchos en la India.

En otros países también hay quien construye otros Taj Mahal. Me viene en mente la ONG “Compromesos amb el món” que desde los inicios de la guerra de Irak trabaja arduamente para que el hospital San Rafael de Bagdad no carezca de fármacos y material sanitario. En condiciones muy difíciles siempre se han ingeniado para que sus envíos lleguen a buen término para aliviar a esta población tan maltratada por esta absurda guerra. La gente acude al hospital en busca de alivio en sus enfermedades, las madres para dar a luz, confiadas que allí serán bien atendidas y que podrán regresar a su hogar con su recién nacido. En un país en el que la muerte está a la orden del día nacen en este pequeño hospital más de 6.000 niños al año, éstos son la esperanza de un futuro mejor.

Esta ONG hace años que está levantando un gran monumento al amor. Nuestras hermanas iraquís lo saben. Y la población sin conocer quienes son los que ayuden, se beneficia de los que dan sin esperar más recompensa que hacer el bien a la humanidad. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


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