
“Había un maestro que siempre estaba contento. Los discípulos, intrigados, le preguntaron: Pero, ¿cómo es posible que siempre estés feliz? No es difícil, amigos –respondió el maestro- Cada mañana, al despertar, me pregunto a mí mismo: A ver, ¿qué escojo hoy, la alegría o la tristeza? Y casi siempre escojo la alegría” (Anónimo)
Desde que encontré este texto y fue no hace mucho, me está haciendo bien, ya que, por la mañana me viene a la mente y está haciendo que al salir de la habitación, algo se detenga en mi interior para hacerme caer más en la cuenta de la luz del nuevo día que amanece ante mis ojos y buscar dar una respuesta a lo largo de la jornada a esta pregunta: ¿qué escoges hoy? Y al finalizar el día encuentro la respuesta desde lo que fui capaz de vivir, de ofrecer y entregar a los otros.
A veces, hay rutinas que nos pasan bien desapercibidas, casi cada día, a la misma hora, en la mañana, saludo a una persona que siempre me regala una sonrisa, pero a veces, cuando abro la puerta sabiendo que no estoy en las mejores condiciones de responderle con alegría, no es un texto lo que se hace presente sino la vida que late en el otro, que es testimonio y que me abofetea para reaccionar, a veces, coincide la misma cara de la moneda pero otras yo la tengo girada. Aunque no es sólo la alegría desde un esmerarse en sonreír sino lo que de verdad cuenta es lo que hay en tu interior, de dónde brotará ese gozo y ahí podemos encontrar una alegría verdadera, sólida, que nos da fortaleza, porque recibimos la llamada a estar alegres en el Señor.
Señor, en la luz de cada nuevo día que nos regalas, danos nuestra parte de alegría desde ti. Texto: Hna. Ana Isabel Pérez.
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Soy una religiosa de otra Congregación y al leer en este blog ese cuento... siento que me ha ayudado mucho... hay días pesados y duros donde sin dranos cuenta no vemos la capacidad que Dios nos regala para elegir la alegría y no la tristeza... y nosotras como testigos de vida... debemos dar un paso en nuestra elección... y llenarnos de esa vida para darla...
gracias
Todas las mañanas, cuando me levanto pienso en lo mismo, sólo que no conocía el cuento.
Muchas gracias!
Domingo, 3 de junio
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