
“Había un maestro que siempre estaba contento. Los discípulos, intrigados, le preguntaron: Pero, ¿cómo es posible que siempre estés feliz? No es difícil, amigos –respondió el maestro- Cada mañana, al despertar, me pregunto a mí mismo: A ver, ¿qué escojo hoy, la alegría o la tristeza? Y casi siempre escojo la alegría” (Anónimo)
Desde que encontré este texto y fue no hace mucho, me está haciendo bien, ya que, por la mañana me viene a la mente y está haciendo que al salir de la habitación, algo se detenga en mi interior para hacerme caer más en la cuenta de la luz del nuevo día que amanece ante mis ojos y buscar dar una respuesta a lo largo de la jornada a esta pregunta: ¿qué escoges hoy? Y al finalizar el día encuentro la respuesta desde lo que fui capaz de vivir, de ofrecer y entregar a los otros.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman