Fiat, hágase, fue la respuesta del Hijo de Dios a la voluntad del Padre de redimir la humanidad. Hágase, fue la respuesta continua de Jesús sobre la tierra. Hágase fue su respuesta en Getsemaní: “Padre que no se haga mi voluntad sino la tuya”. Y María, la doncella de Nazaret, siguió la misma tónica: “Fiat” fue su respuesta al ángel. Y este fiat, fue seguido de muchos fiat a lo largo de su vida.
Toda madre desea lo mejor para su hijo recién nacido. Ella tuvo que recostar a su pequeñín en un pesebre.¡Hay tantas madres que no tienen lo necesario para sus bebés! Con Jesús entre sus brazos huye con José a Egipto. Este es un drama todavía demasiado actual: Refugiados, emigrantes, toda una multitud de familias desplazadas. Son los perseguidos no por la justicia sino por la injusticia.
Y al fin de los días de Jesús, éste muere ajusticiado, como el peor de los criminales, abandonado de sus propios discípulos, solamente uno queda a su lado. Y ella la madre del ajusticiado, está al pie de la cruz repitiendo con su hijo: “Fiat”. Texto: Hna. María Nuria Gaza.
Sábado, 18 de febrero
Salvador García Bardón
Alejandro Córdoba
Movimiento Rural Cristiano
Pedro Tarquis
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni
Guillermo Gazanini Espinoza