En la vida espiritual, cada persona intentamos utilizar las imágenes que nos parecen más claras y ocurrentes para expresar cuanto vivimos, y a veces una imagen nos lleva a otras que van ayudándonos no solo en nuestra forma de hablar, sino también en nuestro vivir.
El evangelio de San Marcos (8,22-26), narra muchos milagros de Jesús y siempre los presenta de forma comprensible, utilizando medios y formas muy al alcance de la mano.
Uno de esos milagros es el que Jesús en favor de un ciego que aun sin ver la luz busca a quien puede curarle de todas sus cegueras y suplica el milagro. Jesús lleva el ciego a parte, unta sus ojos con saliva, y tras imponerle las manos le pregunta si ve algo. El hombre no acaba de distinguir, ve hombres que parecen árboles que caminan. De nuevo Jesús le impone sus manos y el hombre empieza a ver con claridad.Y es que la vista, no es un sentido del que podamos gozar siempre sin más, viendo todo bien. Muchos experimentamos cada día cuanto significa no ver claro, y es que necesitamos la ayuda de las gafas para ver, sin ellas podríamos pasar el día confundiendo hombres con árboles y ni verlos mover nos daría claridad.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman