Pintar la casa o una pieza de la misma, suele ser una aventura que pone a prueba la paz y la seguridad de sus moradores, estamos decididos a emprender la empresa, pero los momentos de desarraigo serán molestos y siempre inoportunos.
Nada se hace de forma inmediata y una vez está tomada la decisión, que se emprende para mejorar cuanto ya tenemos, solemos experimentar el deseo de volvernos atrás, de dejar las cosas como están, aunque sea un poco apagadas de color, antes de entrar en el espiral de los cambios o modificaciones que el simple hecho de pintar una estancia va a significar en muchos sentidos. Pienso que la cuaresma es también un tiempo para “pintar la casa”.
Es muy posible que algunos aspectos de nuestra vida hayan perdido el color, la ilusión y el ánimo, se hayan vuelto como apagadas y parezcan hasta mortecinas y oscuras. La cuaresma es tiempo de renovar, de renovarnos, de implorar la gracia de Dios para que todo en cada persona vuelva a recuperar su color y el impulso primeros. El ejercicio de la pintura comportará sacrificios, renuncias, pero si logramos deshacernos de esta especie de pereza que llevamos dentro, el Señor hará renacer en cada uno su color más pleno. Así, cuando llegue la solemne Vigilia Pascual, recogidos ya los materiales de la pintura, será posible iniciar la vida nueva con Cristo Resucitado. Texto: Hna. Carmen Solé.
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Estoy contigo, hermana Carmen, en contemplar ese aspecto sencillo de la cuaresma.
Creo que, por error, siempre se trató de que los creyentes entrásemos en una catarsis liberadora de los tiempos y acciones pasadas, por estas fechas.
Es más humano "pintar la casa", o una habitación, siquiera, para demostrar nuestros deseos de mejorar, tanto en el exterior, como en la intimidad de nuestras almas.
Hacernos "acogedores" y "generosos" para los demás, presentando sonrisas y manos tendidas, es otra forma de pintar en cristiano.
Un abrazo.
Los creyentes intentamos,o debemos intentar,ofrecer nuestra morada al Señor. Pero indudablemente,esa morada ha de ser acogedora.No puede tener rincones oscuros,fríos,o no ofrecer esa calidez que se precisa en un hogar.
Es bueno,como dice,una pintada,un refrescar la casa.El huesped lo merece.
Un saludo.
Sábado, 18 de febrero
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