Mi vocación

Besar nuestras cruces

02.03.09 | 08:00. Archivado en Cuaresma
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En el tiempo de cuaresma es bueno meditar sobre el Evangelio en que Jesús nos invita a coger nuestra cruz y seguirle: “El que quiera seguirme niéguese a si mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo” (Lc. 9, 23). Fijémonos en que es nuestra cruz y no la del vecino la que hay que coger, pues en ocasiones nos gustaría que nuestra cruz fuera otra. Nos ocurre como a un hombre que se quejaba siempre de su suerte. Dios lo llevó en sueños a una habitación llena de cruces para que eligiera a su gusto la mejor. Las había de todo tamaño, de diversas cualidades de madera. El pobre hombre empezó a mirar cual iba a escoger. Unas le parecían demasiado grandes y pesadas, no iba a poder con una de ellas. Otras eran tan pequeñas que le daba vergüenza elegirlas. Después de mirar y remirar escogió una que le pareció la más apropiada a sus fuerzas. Entonces el Señor le dijo: “Justo está es la que yo elegí para ti”. Buen chasco se llevó el buen hombre.

La lección de la historieta nos lo podemos aplicar para aceptar de buen grado lo que nos toca vivir sin comparar, aceptando lo que nos viene cuesta arriba, lo que nos contraría, lo que nos cuesta aceptar, lo que nos exige esfuerzo físico o intelectual, la enfermedad, la incomprensión, la soledad, nuestras propias imperfecciones, etc... Estas son las cruces que el Señor nos pide coger. Es nuestra cruz, la que aceptada de buen grado nos santifica. A éstas cruces, que son las nuestras, debemos acogerlas y besarlas como el beso que estampamos a los pies del crucifijo. Es la cruz que Dios Padre nos pide de llevar en pos de Jesús. Texto: Hna. María Nuria Gaza.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Marisela González 06.03.09 | 19:09

    Somos humanos, y es por esta condici´n que nos cuesta mucho aceptar y sobre todo caminar con nuestra cruces, pero salo andando con Jesús, tomados de la mano de María y acompañados por Marie, soportamos el peso de estas, y hasta nos quedan fuerzas para ayudar a otros, a llevar en parte la de ellos. Si cada persona, ayudara a otro a llevar sus cruces, cuando no tienen fuerzas para llevarlas, el amor de Dios, se derramara de tal manera, que aun siendo su misericordia, sin limites, esta seria en mayor tamaño. Quero invitarlos a que en esta cuaresma, te acerques a alguien que sabes, que no puede con sus cruces, ¡AYUDALO!.... Dios te bendecira y derramara sobre ti, abundantes gracias.

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