El evangelio de Marcos, que es muy detallista, nos narra (4,35-40) que los discípulos navegaban en el lago con el Maestro. Se levantó un fuerte huracán y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Jesús dormía placidamente en la popa reclinada su cabeza sobre un almohadón. Los discípulos están aterrados luchando contra la marea mientras Él continua durmiendo.
Los pobres discípulos, que en cosas de la mar tienen pericia, al ver que no pueden dominar la situación acuden a Jesús, seguramente atónicos que no se haya despertado: “¿Maestro no te importa que nos hundamos? Él se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: ¡Silencio, cállate! Y vino una gran bonanza”.
En los avatares de la vida, hay momentos en que todo se nos viene encima. Luchamos para salir del atolladero pero nuestras fuerzas se debilitan y estamos a punto de sucumbir. Entonces nos acordamos que Jesús está ahí, en silencio como si durmiera placidamente esperando que acudamos a Él para echarnos una mano. En medio de la zozobra oigamos su reproche: ¿Por qué eres tan cobarde, aún no tienes fe? Texto: Hna. Nuria Gaza.
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Perdón: "Blog" y "ajetreada"...
Un abrazo.
Marta.
Mis queridos amigos/as de este Bolog: Cuando se vive "anclado/a" en Jesús, ni siquiera estás pendiente de "pedir", porque tienes la infinita seguridad de que Él... ¡siempre está, aunque tú, en la vorágine de esta agetreada vida, no lo percibas!
Abandonarse en Él sin límites, sin medida, sin dudas... con la confianza ciega de que Él proveerá... es sinónimo de Fe absoluta, sin fisuras.
Mis queridas hermanas, no olvidéis nunca, que sois "genialessssssssss".
Un fuerte abrazo para todos/as.
Marta.
El otro día, mi nieta nos "contó" la historia de esa tempestad. Una niña de seis años no es capaz de captar nada más que lo que puede interpretar para su "consumo propio".
Jesús, decia ella, inspiraba confianza a sus amigos que iban en la barca. Éstos sabían que podían echarse a dormir, porque él los salvaría de cualquier problema.
Con su presencia entre nosotros, Jesús da ejemplo de que es un buen compañero de viaje, en todas las circunstancias en que nos encontremos.
A veces, los humanos olvidamos que en el amor hay que pedir, pero nunca exigir.
Un abrazo.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman