Ha habido un cambio generacional y muchos no lo han apreciado por aquello de que la juventud siempre ha sido igual. Sí, son 18 o 20 años llenos de vida pero con un nuevo estilo, una nueva generación muy distinta de las anteriores, son lo que Jeroen Boschma y la agencia Keesie han denominado la Generación Einstein: más inteligentes, más rápidos, más sociables. Se ha dado un paso generacional que debemos tener muy presente en el trabajo con jóvenes.
Es la juventud nacida a partir del año 1988 y que ha crecido en un entorno digital, según un estudio elaborado por miembros de esta agencia de marketing, especializada en la juventud y su entorno. Los autores se justifican de esta manera:
“Sostenemos que haber crecido en esta sociedad informatizada les ha dotado de una manera de procesar la información más cercana a Einstein (creativo y multidisciplinar), que a Newton (racional, lógico y lineal)”.
Tras hacer un repaso a las características detectadas, el trabajo profundiza en la vertiente de la comunicación puesto que pretende ayudar a las empresas en sus esfuerzos publicitarios. Es el mundo del marketing que no iría mal aplicarlo a la evangelización en el buen sentido de la palabra, dar a conocer verdaderamente aquello qué creemos y vivimos. Son interesantes especialmente las conclusiones del estudio, sobre todo un par de bien relevantes:
Los de la Generación Einstein “son receptores profesionales, que comprenden cómo funciona la comunicación y el marketing. Si un producto, campaña, idea o servicio no es relevante o, por cualquier razón, no despierta su interés, ni te verán ni te oirán. Serás invisible para ellos”.
“La Generación Einstein siente respeto por toda persona que sea auténtica y tenga una identidad propia, por todo aquel que sea “él mismo”. Con ese tipo de personas no necesitan ni estar de acuerdo, ni que les caigan simpáticas, sólo les importa que sean sinceras, personas de verdad. Las empresas deben aplicarse la misma regla: deben ser lo que realmente son y no aparentar que son jóvenes o modernas”.
Creo que esta pequeña reflexión debe ponernos ojo avizor para saber transmitir con verdad y trasparencia nuestra vida de fe, la Verdad es nuestro estandarte. No todo sigue igual, muchos jóvenes no saben nada de Dios, pero tienen gran receptividad. ¿Somos capaces de dar testimonio? Texto: Sor Gemma Morató.
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Desde que comencé a escribir, hace ya muchos años, he tenido la percepción de que se enseña mal el cristianismo a los jóvenes.
La bondad, la solidaridad, el perdón, la paz, el amor, en suma, hay que enseñarlo con el convencimiento de que es posible.
"Ama a Dios, ama a tu prójimo", no pueden estar encajonados en unas normas, sino mostrados abiertamente, en ejemplos de vida.
Y lo que es válido para la juventud, también lo es para la niñez, y la edad adulta.
Abrazos.
Viernes, 17 de febrero
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