El tiempo es una palabra muy usada en nuestro leguaje cotidiano: No tengo tiempo, hace buen o mal tiempo, en nuestro tiempo, en mis tiempos jóvenes, pasatiempos… Actualmente es el tiempo de comidas rápidas y digestiones lentas porque no tenemos tiempo de cocinar como en los viejos tiempos. Estas expresiones tan comunes en nuestras conversaciones acaban por hacernos creer que otros tiempos fueron mejores.
Pero en realidad años atrás existían también limitaciones al tiempo porque había menos facilidades que actualmente: Qué diferencia de la máquina de escribir al ordenador; la rapidez del correo electrónico, al correo ordinario; los medios de transporte, a la diligencia; los productos de limpieza tan reducidos, a los actuales; tener las cosas limpias pide mucho menos esfuerzo y menos tiempo: lavaplatos, lavadora y toda clase de electrodomésticos, claro está cuando se tiene poder adquisitivo. Una cerilla y el gas listo, en lugar de la leña o el carbón para guisar o para calentarse en los crudos inviernos y en verano el aire acondicionado, en lugar del abanico.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman