La vida no puede ser dada a medias porque cuando se da… no se ponen límites ni barreras, sino que se entrega por completo con alma, vida y corazón. Cuando se ama, se ama con todas las fuerzas, sino… no sería amor; incluso a veces, en esa entrega por Amor, se es capaz de renunciar a algo por aquella persona que quieres.
Cuesta pensar, hoy día, que hemos de renunciar a algo que nos satisfaga porque parece ser que todo lo tenemos al alcance de nuestras posibilidades, y que no es necesario dejar nada de lado por nada ni nadie. Pero en cambio, si has descubierto al amor se aprende a querer y a dejar de mirar única y exclusivamente por uno mismo.
El morir a uno mismo no significa dejar de ser uno mismo, sino todo lo contrario, significa descubrir todo lo bueno y positivo que llevas dentro. Aprendes y das importancia a lo esencial en tu vida, y te das cuenta de que “si el grano de trigo no muere… no da fruto”, es decir, sino aprendes a dejar de ser el centro para abrirte a los otros, no podremos crear nada que tenga valor. Al igual que la semilla ha de morir bajo tierra para dejar nacer al árbol o la flor, así nosotros hemos de dar vida. Y a la vez que damos vida a los otros, estamos dándonos vida y creciendo nosotros mismos.
Dios ha hecho a un hombre capaz de amar, de darse. Entregar la vida por Amor, por Dios, es el primer paso para descubrir quién eres y por quién luchas. La renuncia de unas cosas no conlleva el dejar de construirte, sino que, precisamente, te va haciendo y va dando lugar a ser una persona sensible a los demás y a sus necesidades. Amemos con fuerza y dejemos ver los dones que Dios nos ha regalado desde el principio. Texto: Hna. Conchi García.
Los comentarios para este post están cerrados.
Un bonito texto, hermana Conchi, al que yo añadiría que no todo lo que crece en la vida es un árbol, o un vegetal, y también es bueno.
Las personas no hemos de morir para producir buenos frutos.
Vosotros (religiosos y religiosas) habéis entregado vuestra libertad, por amor a Dios y a los hombres, pero en la vida cotidiana, en las personas de a pie, hay que distribuírla entre muchos, así como el amor, y todos sus derivados (solidaridad, perdón, compasión, justicia, etc.).
Un abrazo.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman