Es inevitable pensar en uno mismo, en cómo uno actúa en los actos cotidianos de la vida y en analizar el por qué de las cosas cuando encontramos en la Palabra de Dios un texto como el siguiente:
"Después, levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que ponían sus ofrendas en el tesoro del Templo.Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre, y dijo: "Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que nadie. Porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir"". Lucas 21, 1-4
Cuando hacemos algo concreto hemos de saber por qué estamos haciéndolo. El simple hecho de pensar en que “ya hemos cumplido” quita todo el valor que pueda tener. El acto de querer ayudar al otro pasa por dos puntos: en primer lugar por subsanar y favorecer a los demás, pero en segundo lugar por nosotros mismos, es decir, la acción que realizamos ha de estar marcada por el amor, hemos de ser conscientes de que lo hacemos porque el otro nos duele. No hay amor sin dolor, es cierto, porque el que ama siente con el otro, se alegra con el otro, se entristece con el otro…
La viuda del evangelio, al poner dos monedas, tal vez no solucionaba en nada la necesidad del momento, pero a su vez, demostraba que a pesar de ello, sufría y experimentaba la falta de lo material. Una persona pobre materialmente, pero rica, muy rica en amor y caridad.
Nuestra caridad y donativos (sean del índole que sean) han de llevar ese sello, el del Amor. Dar de lo que sobra… no tiene ningún mérito, porque no se necesita. El desprendimiento existe cuando, aún necesitándolo, se es capaz de ofrecer a aquel que todavía tiene más necesidad. Compartir nos hace ser más libres y sensibles a los otros. Demos siempre de nuestra comprensión, atención y caridad para con los demás. Texto: Hna. Conchi García.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman