Los tres sinópticos nos narran la elección de los apóstoles. Cada evangelista tiene su peculiaridad pero hoy me he detenido en la de Marcos y Lucas. Antes de una decisión tan importante como la de elegir los que iban a continuar su misión, lo primero que hace Jesús es pasar lo noche en oración (Lc. 6, 12).
Marcos al relatar la elección de los doce tiene una anotación que me parece trascendental para todo evangelizador: “Jesús los llamó para estar con Él” (Mc. 3,14). Es imposible querer evangelizar sin este estar con Él. Es en este estar con Él el que nos empujará a desear ardientemente que aquellos que no lo conocen lleguen a descubrir que en Jesús está la fuente de la felicidad.
Si nos interrogamos que es lo que realmente nos hace felices veremos que no son ni las grandes riquezas, ni la fama, ni nada de lo que el mundo materialista busca con ahínco. Lo que nos hace felices de verdad es hacer felices a los demás, es amar como Él nos amó. Vencer el egoísmo, la envidia, el odio. El corazón que ama no puede abrigar ningún tipo de resentimiento contra el hombre que esta hecho a imagen y semejanza de Dios. Pero como en nosotros existe la lucha del Bien y del Mal, el único que nos ayuda a vencer el Mal es el Bien por esta razón los ratos de conversación, de estar con Él sin decir nada, contemplándolo o únicamente mirándole y dejándose mirar nuestro corazón se irá limpiando de todo afán desordenado y así podremos llevar la Buena Nueva a los de cerca y a los de lejos porque nuestra palabra irá marcada con el sello auténtico de Jesús, el Maestro. Texto: Hna. María Nuria Gaza.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
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Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
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JC Rodríguez, A Eisman