La vida de cada uno se va tejiendo con momentos y etapas de colores y significados diversos. Cada día es como continuación del ayer, pero tiene algo nuevo, tiene la novedad que Dios nos regala. Y esta novedad comporta a veces toda una expresión de esperanza, de ilusión, o de sufrimiento y desencanto según como nos van las cosas, según lo que se nos presenta, según aquello que nos llega.
Sin embargo, desde la perspectiva de la fe, sabemos que nada queda lejos del querer de Dios, Él en su amor cuida de nosotros y como nos recuerda el evangelio, ni un solo pelo de nuestra cabeza es desconocido para nuestro Dios y Señor, ni un solo pelo caerá sin que Él lo sepa.
A veces, nos toca vivir acontecimientos, situaciones, que nunca habíamos imaginado, que nunca habíamos soñado, una etapa de plenitud o felicidad, o por el contrario un tiempo de enfermedad o de sufrimiento, nos llevan a afirmar que no podemos entender el presente, que desconocemos los caminos de Dios, tanto si nos parecen senderos fáciles o si por el contrario son camino abruptos.
Y es verdad, no podemos entender lo que ocurre desde nuestra perspectiva, sólo el Señor nos mostrará, más lejos del hoy, el motivo de todo lo que ahora Él mismo nos envía para vivir, Él enviará su luz, y así aquello que está escondido será dicho en las alturas, aquello que parece silenciado, será anunciado y proclamado. Texto: Hna. Carmen Solé.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman