
No sé si es ahora o antes que la gente sufre más en el mundo tanto a nivel personal como a nivel colectivo. El sufrimiento es algo inherente a la persona humana desde los inicios del mundo y muy difícil de medir. Y este es el problema, asumir que la vida no es siempre de color de rosa, que no todo saldrá como nosotros queramos, cuesta mucho y cada vez más. Nuestra sociedad rechaza el dolor, normal; pero también lo esconde y esto es un grave error. Los niños y los jóvenes del viejo continente lo quieren tener todo ipso facto, los mayores también suben a este carro y claro está, todo son frustraciones y problemas, que acontecen sufrimientos que duelen de ver.
La humanidad siempre ha buscado superarse pero esto no tendría que ir atado a que la felicidad es carencia de sufrimiento, la felicidad es saber vivir con la paz del corazón, asumiendo que la vida comporta tropiezos a veces muy duros. No podemos seguir educando sin transmitir que hace falta luchar, que hace falta esfuerzo y que hace falta saber aceptar derrotas, desconciertos, frustraciones... hace falta que los niños y jóvenes sepan que la vida a veces es muy dura, y que les puede llegar el sufrimiento. Que en la vida no se puede tener todo.
Nos hemos acostumbrado a ver guerras, violencia, y hasta, muertes en directo, pero ¿y nosotros tendremos los suficientes valores y fe para seguir adelante y luchar por la vida y con la vida como hicieron nuestros abuelos? No puede ser que según un estudio presentado en estos días haya cada semana intentos de suicidio de niños de 10 a 14 años. Como dicen algunos, ¿dónde iremos a parar?, pero esta no es la cuestión. Hace falta saber que el esfuerzo y la voluntad se educan, se contagian, se testimonian. El amor lo puede todo y nuestra fe pasa por la cruz de Cristo; redimida, pero primero cruz. Texto: Hna. Gemma Morató.
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Normalmente, no solemos ver los resultados de las enseñanzas realizadas a golpe de esfuerzo y de corazón, porque las vivencias propias no son transmisibles.
No echo de menos los tiempos pasados, ni por asomo. Ahora se ofrece más verdad en libertad, y menos miedos.
Considero que es muy difícil, quizás imposible, en estos tiempos que corren, educar en el sacrificio.
Algunas personas huyen del mismo, porque lo conocieron obligadas por las circunstancias.
Y es que el sacrificio, la mayoría de las veces significa sufrimiento, lo que no lo hce atractivo para buena parte de la juventud.
Me quedo con "el amor lo puede todo", y en ello confío.
Jesús aprendió sufriendo a obedecer.
Es verdad, no es nada fácil aprender a vivir con sufrimiento.
En nuestra sociedad muchos jóvenes hemos crecido en una burbuja, protegidos por nuestros mayores y cuando ésta se pincha duele, y mucho.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman