Mi vocación

Un alto en el camino

27.08.08 | 08:00. Archivado en Oración
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Hemos tenido en estos días la suerte, mejor dicho la gracia que muchos no tienen, de hacer ejercicios espirituales. Es un tiempo de reflexión y oración para saber cómo anda una ante los compromisos que adquirió el día de su profesión y también de orar por tantas necesidades de la Iglesia y del mundo.

Así que como he podido pasar largos ratos ante el sagrario, de conversación con el Maestro, le he presentado a todos los lectores de nuestro blog. Aquellos de los que sabemos algo y también de todos aquellos que desconocemos por completo. No importa. Lo cierto es que todos estabais allí a los pies de Jesús con vuestras alegrías, esperanzas, ilusiones y también con vuestros sufrimientos, angustias y dolores.

Sí, porque la vida está entretejida de risas y lágrimas. De esta forma Jesús ha presentado vuestras necesidades y situaciones al Padre para que Él os consuele y fortalezca a los que pasáis por momentos difíciles, y también para que sepáis darle gracias los que os encontráis en un buen momento y os acordéis de ayudar a aquellos que necesitan una mano amiga, una escucha atenta. En una palabra saber tender un cable al que se lo está pasando pillo.

He reflexionado mucho sobre la necesidad que tiene el hombre de hoy de ser comprendido, valorado, escuchado. Creo que es misión de todo cristiano y de toda persona de buena voluntad de ser “hermano” para el otro. Tanto si eres creyente o digas que no crees, el que sabe reír con el que ríe y llorar con el que llora es “prójimo” del que sufre, del que llora, del que es pobre.

Pero no únicamente es pobre el que pasa hambre, que ciertamente lo es, y hay que trabajar por todos los medios para arrancarlo de esta situación, pero, ¡hay tantas otras pobrezas a nuestro alrededor! Éstas son menos visibles pero no por ello dejan ser menos apremiantes. Texto: Hna. María Nuria Gaza. Foto: Hna. Carmen Solé.

3 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Mª Jesús 31.08.08 | 15:26

    HAY QUE DARSE TIEMPO...
    Darse tiempo para pensar...(este es el origen del poder)
    Darse tiempo para leer...(esta es fuente de sabiduría)
    Darse tiempo para orar... ( este es el mayor poder en la tierra)
    Darse tiempo para amar y ser amado...(este es un privilegio dado por Dios)
    Darse tiempo para ser amistoso... (este es el camino de la felicidad)
    Darse tiempo para reír... (este es la música del alma)
    Darse tiempo para trabajar...(este es el precio del éxito)

  • Comentario por Mª Jesús 31.08.08 | 15:16

    Meditar nada tiene que ver con la seriedad. Cuando la vocación es genuina y la búsqueda verdadera, la persona dedicada al viaje interior se transforma visiblemente, irradia una cualidad y una presencia luminosa. Todo su ser emana felicidad.
    Mientras tanto, aquí estamos, simples humanos, apegados, identificados, sufriendo en la oscuridad, quizás anhelando la luz y la solución a nuestros problemas "existenciales", cuando la vida no es un problema por resolver, sino un misterio a vivir.

  • Comentario por saruce 27.08.08 | 12:26

    Creo que ya os he comentado, mis queridas hermanas, que vuestros temas, y vuestra forma de exponerlos, transportan una brisa de paz fresca, recién salida de las fuentes tranquilas del espíritu.
    Siempre es necesario hacer un alto en el camino, un "bajarse del coche, para dejar las prisas".
    Y es que pretenden que los humanos no pensemos, no meditemos, ni tratemos de mejorar en nuestro interior, y en nuestras actitudes.
    Pero vosotras, vigías permanentes, nos ayudáis a reflexionar, y a encontrarnos cono nosotros mismos, y con Dios.
    Que Él os bendiga.

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