Mi vocación

Mi silencio

25.08.08 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida
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Apartarnos de lo que nos rodea por un instante, de todo el ruido que en ocasiones va apoderándose de todo nuestro ser, de tantos compromisos, trabajos… ¡tantas cosas!...; para poder entrar en uno mismo, en nuestra vida, nuestro interior e intimidad. Darnos una oportunidad para poder crecer, es decir, entrar en nosotras es penetrar en lo profundo de nuestro ser, es llegar al lugar donde sólo uno mismo puedo llegar. Ahí, ese lugar es MI SILENCIO, en definitiva, el grano de mi esencia.

Mi silencio es de donde parte lo que yo soy, lo que vivo y lo que deseo dar a los otros. Ese espacio es el tesoro preciado que tantas veces buscamos, es el diamante que en tantas ocasiones queremos… ¿por qué? por su inmenso valor, por lo que ello significa.

En mi silencio me encuentro conmigo misma, con todo lo que me preocupa y me hace sufrir, además de todas las alegrías y momentos de amistad y fraternidad que puedan existir. Es aquí donde valoro y donde me encuentro con Dios, donde comienza mi relación personal e íntima con el Dios de mi vida; es un espacio que sólo Él y yo conocemos, y es el lugar que Él mismo ha creado para el encuentro personal.

El silencio de nuestra vida no está apartado del quehacer de la persona, al contrario, siendo algo donde sólo uno mismo tiene cabida, sirve como medio para llegar al otro. No significa “borrarte” del mundo y hacer otro paralelamente, precisamente es tomar perspectiva para estar en nuestro mundo de hoy. Cuidar los espacios personales para poder darte aún más a la gente que te rodea. El silencio nos ayuda a escuchar con más facilidad, nos hace estar más atentos porque antes hemos aprendido a estar en silencio, hemos aprendido a escuchar a Dios.

Cuidar estos espacios nos ayudan a poder dar con más fuerza y credibilidad, no abandonemos y nos dejemos llevar por el bullicio del mundo; aprovechemos lo que tenemos para darle un giro y alimentar todo lo que verdaderamente tiene valor en nuestra vida. Texto: Hna. Conchi García.

4 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Alicia 05.09.08 | 13:53

    Hna. me encanto esta enseñanza sobre el silencio.Hace años que lo practico siendo protestante pero por sobre todo soy Cristiana.
    lo pegue en mi blog alospiesdejesus.blogspot.com
    Espero no le moleste , de ser asi por favor hagamelo saber y lo saco.
    Dios te siga bendiciendo.

  • Comentario por Mª Jesús 31.08.08 | 15:07

    El silencio en su expresión más plena y grandiosa, no está vacío, sino repleto de significado. El Papa Pío XII dijo:"El silencio ayuda a penetrar en esferas más elevadas y a escuchar la misteriosa voz de Dios".

  • Comentario por acolito 25.08.08 | 23:42

    "se matendra solo y callado" regla de san bruno,fundador de la cartuja

  • Comentario por saruce 25.08.08 | 19:31

    El silencio buscado, es un auténtico regalo para el espíritu, aunque el impuesto suele ser una crueldad.
    Hay que aprender a reencontrarse con uno mismo, que es una tarea bastante ardua, cuando no se tiene mucha práctica.
    Me resulta casi imposible "conectarme" con Dios, sin un silencio previo.
    A pesar de todo, me encanta la voz humana, con todas sus inflexiones.



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