Tiempos de verano, tiempos de vacaciones de muchas cosas y para otras tiempos para vivirlos con otro ritmo que todos deseamos menos estresante, fuera de las líneas marcadas durante los días más habituales. Pero el verano no es un tiempo para “vacaciones espirituales”, casi diría que es precisamente un tiempo para profundizar un poco más en nuestra vida de fe, para dar nuevas alas a nuestra esperanza y aumentar nuestra caridad.
Me gusta repensar en las grandes figuras de la historia de la salvación, volver a verlas a cada tiempo con ojos nuevos, hoy pienso en Abraham, el hombre de la fe que deja tantas cosas para seguir a su Dios, que es capaz de fiarse de su Señor aún en la prueba más dura, en el momento en que cree que Dios le pide el sacrificio de su hijo Isaac.
Para mi hay una expresión de Abraham que me parte el alma siempre que la medito. Él va con su hijo, dispuesto al sacrificio que Dios le ha pedido, cuando el joven le pregunta por la víctima su respuesta es humanamente una evasiva “Dios proveerá”, cargada de dolor, pero es también una demostración de confianza en Dios que Abraham quizás intuye ya como Padre y Abraham sabe o intuye ya que será Dios mismo quien le dará la forma de cumplir su voluntad sin llegar al sacrificio del hijo en quien tiene puesta su esperanza.
“Dios proveerá” es para mí una expresión de confianza, de seguridad puesta en Dios Padre que me ayuda a vivir con serenidad y en paz los momentos que parecen oscurecidos por la falta de fe y por el deseo de ver hoy lo que Dios tiene previsto para mi mañana. Dios proveerá, Dios mismo nos dará aquello que Él espera que le ofrezcamos, en nuestro tiempo de vacaciones o en los demás días. Texto: Hna. Carmen Solé.
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No desearía que me tomses por terco, Inmaculada, pero pasajes como ese que hemos citado por triplicado, si son mal leídos, y mal presentados a la gente humilde, puede dar lugar a graves errores éticos, y a justificación de actitides "raras" (perversas) fuera del espíritu cristiano.
Algunos conceptos del Antiguo Testamento, son difíciles de "tragar" y de asumir, después de la venida de Jesucristo.
La fe (el mensaje de Jesús) ha venido a sustituir los "punto por punto, coma por coma, de las escrituras", por amor a Dios y al prójimo.
Abrazos a todos.
Habrá que repensar las actitudes con que se acoge cada nuevo brote de vida. No sólo la madre y el padre, sino todo el alrededor participa de la responsabilidad de acogida: fomentar las condiciones (sociales, económicas, jurídicas, políticas, psicológicas...), para hacer posible recibirla como don. Como decía Juan Pablo II, no podemos olvidar que en cada aborto procurado, la víctima no es sólo el feto, sino también la madre (cf. Evangelium vitae, 195, nn. 58 y 59).
Pero los más conmovedor es la actitud de Abraham: hacer la voluntad de Dios, sea ésta la que sea. Él se fía de Dios totalmente (Dios proveerá), por doloroso que le resulte lo que él entiende que le está pidiendo. Sin embargo Dios no le pide que sacrifique a su hijo, aunque Él sí que ofrecerá a su Hijo Único para la redención de muchos.Te recomiendo que vuelvas a leer el texto y que releas de nuevo el precioso post de la Hermana Carmen Solé.
A mí, sin embargo, a diferencia de saruce, éste es un texto que me conmueve y que me gusta muchísimo. Abraham se encontraba en Canaan, donde eran frecuentes los sacrificios humanos. Él piensa que Dios le pide que sacrifique a su primogénito, como hacían los cananeos, pero el hecho de ir hacia el país de Moria ya está indicando la salida de Canaan para levantar un santuario en otro lugar, donde, a diferencia de los santuarios cananeos, no se ofrezcan víctimas humanas. Este relato explica la condenación que hacen los Profetas de los sacrificios infantiles.
Nunca me gustó ese pasaje de la Biblia.
Imagino que, como ciertas lecturas, es una metáfora para incrementar la fe y la confianza en Dios.
A mí también se me parte el alma, si me pongo en esa situación del padre, ante un dios caprichoso y cruel.
Mi Dios, en el que yo creo, el que se personalizó en Jesucristo, no gasta esas bromas pesadas.
De acuerdo, completamente, con que Dios proveerá, incluso a los que no se lo piden.
Abrazos.
Cuando Dios nos da pan duro, suele también darnos fuertes dientes para masticarlo.
A mí me viene bien tener presente, cuando las desgracias llaman a mi puerta, que gozar y sufrir significa vivir.¡¡Y ahí está la providencia...que ayuda a quienes ayudan a los demás!!
Gracias Hna. Carmen por estas lecturas que me invitan a reflexionar, cosa que puedo hacer ahora, porque estoy de vacaciones, pero cuando empiece a trabajar, con el ritmo vertigionoso del día a dia...?
Domingo, 3 de junio
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