Leía estas palabras del evangelio de Mateo en estos días: “Te doy gracias, Padre, porque has ocultado estas cosas a los grandes y sabios y se las has revelado a los sencillos“.
Son palabras que me hicieron pensar en nuestra actitud frente al mundo y sobre todo frente a los otros, en cómo nos dirigimos y tratamos a las diferentes personas que nos encontramos a lo largo de un día y por supuesto en cuál es nuestra postura en referencia a los otros.
A ojos de Dios sabemos que somos lo más importante para Él, y también hemos descubierto que nos ama hasta el extremo, capaz de dar todo por nosotros. Este amor que nos transmite y nos regala es el que da fuerza y empuje y es el que nos motiva a luchar contra cualquier cosa de este mundo, porque solos no podemos nada y en cambio con Él podemos superar cualquier bache. Pero a su vez, este amor no debería provocar en nosotros un desprecio por nadie sino todo lo contrario, es un amor que abre el corazón para que sea capaz de acoger a todos, por eso, sino hacemos este paso es porque no hemos llegado a comprender el verdadero amor de Dios.
Dios se revela a las gentes sencillas, es decir, los más pequeños y humildes, abren su corazón a Él conscientes de su ignorancia y por supuesto con la seguridad de que sólo Dios basta. No ponen su corazón en la sabiduría del mundo para enfrentarse a la vida, sino que confían en la misericordia de Dios.
Nuestra actitud debería nacer de ese amor que recibimos de Dios, así, con un corazón abierto y disponible a acoger a todo el mundo podremos sentirnos verdaderos hijos de Dios. Texto: Hna. Conchi García.
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El amor a Dios y el amor a los hombres son como dos puertas que se abren y se cierran a la vez.
Señor, todos somos únicos, importantes,irrepetibles ante tus ojos.
Danos, Señor, el humor y la música para repartir alegría y cantar a la vida.
Danos, Señor,la fuerza necesaria para repartir cariño, simpatía y ser serviciales.
Danos, Señor, tu compañía para que sepa consolar, anima y ayudar.
Feliz día, de todo corazón.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman