"Venid a mí los que estáis cansados"
18.07.08 @ 08:00:13. Archivado en Cosas de Dios y de la vida
"Venid a mí los que estáis cansados". Son palabras de Jesús que hallamos en el Evangelio, y a veces pienso que no hacemos suficiente caso de este llamamiento de Jesús. ¿Quien no se siente a veces cansado y agobiado?, ¿quien puede afirmar que domina todos los acontecimientos de su vida y que todo le va a pedir de boca? ¿Quién no experimenta con dolor la fragilidad ante situaciones que desmoronan lo que considerábamos tan logrado?
Somos muchos los que en el día a día experimentamos diversas formas de cansancio, no solo físico sino espiritual o moral, porque la vida suelen llegarnos con preocupaciones que desembocan en situaciones cargadas de dificultad. Muchos afirmamos que nos gustaría tener una vida tranquila, serena, y no sabemos como hacer, porque vivimos en un mundo agitado por muchas cosas. Nos gustaría que nuestros los días y los de las personas que amamos, transcurrieran sin dolor, sin lágrimas, ni penas como en una sonrisa que no acabase nunca. Pero la experiencia nos dice que no siempre es así, que no logramos por nosotros solos esa serenidad en los momentos de dolor o en los días cargados de sufrimiento causado por males que no sabemos o no podemos remediar.
Cada mañana, cuando suena el despertador, cuando tomo conciencia del nuevo día mi deseo consciente es ponerlo todo en manos de Dios, y pedirle que me ayude y nos ayude a vivir en confianza que sepamos recurrir Él que nos acoge y consuela, porque su yugo es llevadero y su carga es ligera. Hna. Carmen Solé.
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Hace unos momentos, nuestra nieta, de cinco años, que pasa el día con nosotros, se ha portado como lo que es, un torbellino de fuerzas jóvenes e incontroladas, y he llegado a acomplejarme, por no poder seguir su ritmo.
MI "jefa" me ha mirado con compasión, y me ha dicho: Tú hubieras cansado a su madre. No hay que preocuparse.
A veces, el consuelo viene de arriba, o de al lado. Pero siempre llega, si tienes confianza, y buena compañia.
Un abrazo.
Tras más de un mes de ausencia paso por esa mesa camilla y tras la lectura de los “atrasos” (está claro Saruce que te han dejado de guardia junto a la cafetera) os pongo unas líneas a vuelatecla…
Ante todo gracias Hna. Carmen por recordarnos el evangelio de ayer que estuvo, tras su lectura mañanera dando vueltas todo el día por mi cabeza… “Agobiados, cansados…Venid a Mi.” (No puedo, no podemos, suspender en esperanza y creer que los días “ de las personas que amamos, transcurrieran sin dolor, sin lágrimas, ni penas como en una sonrisa que no acabase nunca”)
Y ahí estoy… viajando, acompañando, de médicos y hospitales, intentando levantar ánimos (¿Quién anima al animador?) y espabilando velas que languidecen…
Recordarme ante nuestro Amigo común… Un abrazo, cafeter@s.
No hay desesperación tan absoluta como la que sobreviene en los primeros momentos de nuestra primera gran tristeza, cuando todavía no sabemos lo que es haber sufrido y recibir alivio, haber desesperado y recobrar la esperanza.
A Él acudo cuando estoy cansada, agobiada, decepcionada, desilusionada ...porque Él nunca me defrauda; me da la fuerza necesaria para superar los momentos difíciles.Muchas gracias Hna.Carmen.
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Sor Gemma Morató
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