Ante la vida y la muerte
14.07.08 @ 08:00:29. Archivado en Cosas de Dios y de la vida
Hace pocos días murió después de un tiempo de enfermedad el marido de una amiga mía. No son demasiado mayores, llevaban muchos años casados, intentando siempre llevar adelante con la ilusión los distintos acontecimientos que han tejido su vida. Se conocieron en la universidad, hace ya tanto años… vino luego el tiempo de situarse en el mundo laboral y lo consiguieron juntos. Después se casaron y nacieron los hijos y ahora ya andan pendientes de la llegada de algún nieto.
Pero la enfermedad, con lo que comporta de sufrimiento en todo sentido ha marcado este último tiempo. Ver sufrir a los que amamos es muy duro, especialmente si nos avisan de que no habrá posibilidad de ir muy lejos.
Y llega la muerte anunciada, y hasta incluso cuando ha habido demasiado sufrimiento, deseada en lo más secreto de cada uno.
Pero luego la vida sigue, y qué difícil es seguir para aquél o aquella que ha perdido la persona con la que ha compartido tantas cosas. La expresión utilizada por muchos es después de la muerte del ser querido es: “la vida no tiene sentido”, y es verdad que todo ha perdido su significado más profundo, o más simple.
Es difícil hallar palabras de consuelo, y seguramente es más explícito: el silencio. A los creyentes nos queda el intentar ir más allá del sufrimiento del momento, para ver las cosas desde el querer de Dios, aunque esto no sea consuelo. Aceptar lo incomprensible, ver más allá de la limitación de todos, la esperanza de un mundo nuevo, donde “ya no existirá el dolor ni las lágrimas, porque Dios lo será todo en todos”.
A mi amiga, a su familia desde aquí les quiero decir ánimo, os ofrezco mi oración, mi recuerdo, el Señor verá el modo de que halléis el consuelo y de nuevo vuestra casa se llene de vida. Hna. Carmen Solé.
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el era muy parecido a mi en la manera de actuar y siempre me quizo como a un hijo y para mi el es como un padre, se murio cuando yo tenia 4 meses, es mi idolo
Considero que tiene toda la razón al escribir pensemos hoy que mañana moriremos...; y yo añado (perdone mi osadía)y preparémonos para ello; sobretodo para la "antesala".
Cuando queremos aprender a cocinar, asistimos a cursillos y compramos libros sobre el arte culinario. Si deseamos ampliar nuestros conocimientos de informática hacemos algo similar...¿Y no es conveniente asistir a charlas , conferencias que traten del tema de la muerte, y leer libros que nos ayuden a reflexionar sobre ella y a no temerla.
Por motivos familiares, yo empecé a interesarme por esto; y me ha ayudado mucho, en este aspecto, la lectura de los siguientes libros: La muerte: un amanecer. La rueda de la vida. El derecho a morir en paz y con dignidad.Cuidar al que cuida. Cómo recuperar la felicidad tras la muerte de un ser querido, etc.
Como dice mi madre:"Al que a Dios tiene, nada teme".
Un abrazo y hasta pronto.
Mensaje a los vivos.
Cuídese y deje que los demás le ayuden. Busque ayuda en un médico, en un grupo de apoyo, en su religión o dondequiera que halle soporte y fortaleza.
El tiempo cuida todas las heridas, y aunque su ser querido no vuelva a estar físicamente presente, siempre le quedará el amor que han compartido. Aquellos a quien hemos amado y que nos han amado seguirán vivos en nuestros corazones y en nuestras mentes.
Las vidas de dos que se aman, durante muchos años, pasa a ser una sola. Existe un contagio total de pensamientos, de afectos, de ilusiones y de esperanzas.
¿Quién no teme quedarse aquí, en soledad?.
Pero Dios no abandona a sus hijos. Si está al tanto de cualquier pequeño pajarillo, ¿cómo nos va a abandonar en esas circunstancias?.
Fe y amor, amor y fe, para quienes esperan el momento de reunirse con su compañero, junto a Dios.
Abrazos.
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Sor Gemma Morató
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