Mi vocación

El Rosario

20.06.08 | 11:00. Archivado en María
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Hace poco, una hermana me entregó un Rosario, diciéndome: “Hoy, lo he rezado muchas veces y quiero entregártelo, guárdalo; este Rosario lleva muchas alegrías y lágrimas. Ahora quiero que lo tengas tú y la Virgen te acompañe siempre”. Con sorpresa y gratitud recibí entre mis manos su Rosario, siendo testigo de ello, la protagonista del regalo, estábamos en la gruta de Nuestra Señora de Lourdes, su mirada nos invitaba a orar con Ella.

Sin proponérmelo, voy haciendo colección de rosarios pero hay uno que siempre va conmigo y ahora es éste que recibí, que se deslizó por la gruta y en el que María me llama a adentrarme más en la profundidad del mensaje de Amor que nos lleva a su Hijo.El Rosario no es repetición aburrida, es una oración contemplativa: “El amor no conoce más que una palabra. Diciéndola siempre, nunca la repite” (Lacordaire, dominico); ni tampoco es un cuenta bolitas…, ya que, hay un trasfondo de las Avemarías “pasan ante los ojos del alma los episodios principales de la vida de Jesucristo” (Juan Pablo II); misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos.

Leí una frase extraordinaria: “Apretar en el puño el rosario es como coger de la mano a la madre que nos guía para cruzar la calle” (François Mauriac. Desde que encontré este mensaje, al iniciar y finalizar el día, agarro entre mis manos el rosario y aprieto mi puño, es agarrar la mano de María y dejarse conducir, en la confianza de quien nos ama.

Recemos el Rosario: "Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor está contigo…"¡Sí, el Señor está contigo, conmigo… agarremos la mano de María!

“El Rosario concentra en sí,
la profundidad de todo el mensaje del Evangelio,
del cual es
como un compendio.

Con él,
los cristianos aprenden de María,
a contemplar la belleza del rostro de Cristo
y a experimentar
la profundidad de su amor.

Mediante el Rosario,
el creyente obtiene abundantes gracias,
como recibiéndolas de las mismas manos
de la Madre del Redentor.

No he dejado pasar ocasión
de exhortar a todos
a rezar con frecuencia el Rosario".

Juan Pablo II

Texto: Hna. Ana Isabel Pérez.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Mariela Calderòn M. 22.06.08 | 06:15

    Muy querida Hermana Ana, gracias por tan bello mensaje, estoy convencida que tomada de la mano de nuestra Madre Marìa bajo cuya protecciòn Marie Poussepin quiso estuvieran sus hijas, todo lo podemos esperar...en el rezo o meditaciòn del Rosario contemplamos a Jesùs escondido bajo el mistero de la Madre...y quien mira a la Madre contempla con dulzura al Hijo y contempla al Hijo goza del amor que no se pierde en el tiempo ni el espacio puesto, que es ETERNO...

Domingo, 3 de junio

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