
Aunque parezca irreal, aquello que más amamos es también lo que más nos hace sufrir. Querer es una de las cosas más bonitas que puede ocurrir en nuestra vida, pero por ello no deja de ser a su vez un sufrimiento. En muchas ocasiones he oído aquella frase que dice “quien bien te quiere te hará sufrir”; es posible que en un principio parezca incomprensible que el amor pueda llegar a hacer daño, pero si lo pensamos con serenidad podremos comprobar que ese dolor es realmente un fruto debido de aquella persona que ama sin límites, sin esperar nada a cambio y con todas sus fuerzas.
Duele cuando se ama de verdad, cuando se busca lo mejor para el otro, intentando no mirar el bien propio sino el de la otra persona. Llegamos a encontrarnos con ese amor cuando somos capaces de olvidar lo que nos interesa, lo que nos gustaría y sabemos ir aún más lejos, es decir, siendo capaces de no pasar nosotros en primer lugar.
A pesar de los años, de todo lo que podamos llegar a vivir, el amor se vuelve resistente y capaz de borrar aquello que le aparte del bien, porque es mucho más fuerte que todo lo que podemos llegar a creer y hacer. Duele porque verdaderamente se está amando, sino fuese así podríamos juzgarlo de superficial. Cuando amamos transformamos nuestro alrededor y somos capaces de hacer florecer aunque sea invierno.
El amor de una madre hacia un hijo, de una pareja de enamorados, de una amistad sincera vivida desde el corazón y por supuesto, del Amor de Dios, aquel que nunca nos falla a pesar del “temporal” que nos sobrevenga, y aquel incomparable con cualquier otro.
A veces pensamos que abrir nuestra vida a los otros es dejar la puerta abierta al sufrimiento y por eso tenemos miedo a hacerlo. Lo cierto es, que a pesar de lo que podamos vivir, merece la pena dar lo que somos y recibir lo que son los demás; el miedo nos deja paralizados y por tanto, sin la oportunidad de vivirlo en primera persona. Aprovechemos y seamos valientes, arriesguémonos a vivir y a experimentar el dolor por el amor. Texto: Hna. Conchi García.
Los comentarios para este post están cerrados.
Y después de la "levantera", llegó la calma, y con ella, el sol. Pero el agua está helada...
Entrando en el tema del post, creo que no existe el amor malo, o el mal amor.
Hay gente que se "deja convencer", y desconoce el amor, a propósito, sustituyéndolo por el egoísmo, al que llaman amor propio.
En ete rincón no valen los "amores propios", ni los exclusivos, ni los dirigidos, sino los abiertos a los demás, y que cada uno elija el que desea manifestar.
Libertad de amor. Estupendo, ¿no?.
Abrazos.
Mis queridos amigos/as: Después de un puente que ha puesto mi paciencia a prueba, obligándome a estar al volante nueve horas cuando lo normal serían seis, tengo que relajarme un poco y nada mejor que entrar para encontrarme con vosotros/as.
Elisenda, después de leer tu comentario no queda nada que añadir, salvo la palabra: AMÉN.
Para mí, el AMOR, es todo lo que tú dices, además de ser el MOTOR de mi
vida. Si no existiera el AMOR, tendría que inventarlo, de lo contrario NO ME INTERESARÍA VIVIR.
Hasta mañana, amigos/as mías.¡Qué descanséis!
Marta.
Gracias por este post, me ha venido muy bien leerlo.
Buenas noches y buen fin de semana.
Nos vemos el lunes por aquí???
Gracias Elisenda por tu comentario,echo de menos los comentarios de los demás... ¿dónde estais?... de punte???
Que suerte, disfrutadlo!
Que tengamos todos un buen fin de semana.
Y que este mes de Mayo, mes de la Virgen, mes de las flores, nos ayude a preparar, mentalment, interiormente y espiritualmente, toda una serie de situaciones que toda convivencia comporta.
Un abrazo para todos/as.
Queridos contertulios, Muchos de vosotros debeis estar de "puente" jo también, pero, ahora a la hora del café, mientras coje una temperatura agradable, quiero compartir este momento con vosotros/as.
Hablar del dolor del amor, me lleva a pensar que "la vida sin amor no vale nada".
La justícia sin amor se hace duro. La inteligéncia sin amor se hace cruel. La amabilidad sin amor te hace hipócrita. La fe sin amor te hace fanático. El deber sin amor te hace malhumorado. La cultura sin amor hace distante. El orden sin amor te hace complicado. La agudeza sin amor te hace agresivo. El honor sin amor te hace arrogante. El apostolado sin amor te hace estraño. La amistad sin amor te hace interesante. El poseer in amor te hace avaricioso. La responsabilidad sin amor te hace implacable. El trabajo sin amor te hace esclavo. La ambición sin amor te hace injusto.
En resumen hay que amar. San Juan de la Cruz decía: "a la fin de nuestra vida seremos juzgados sobre el amor".
Que t...
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman