Mi vocación

Mirar fuera de nosotros

30.05.08 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

En numerososas ocasiones nos rodeamos de pensamientos y de miedos que no nos dejan ser nosotros mismos. Ponemos en tela de juicio todo aquello que no proviene de lo que consideramos cierto. Nos cerramos, en definitiva, a abrir nuestra vida y corazón no sólo a cosas nuevas sino a personas que tienen mucho que aportar.

Nos aferramos a nuestras ideas, a lo que pensamos que es la verdad, aunque si reflexionásemos un poco, nos daríamos cuenta de que nuestra verdad no tiene por qué coincidir con la del otro y que nuestro punto de vista no tiene por qué ser igual al de los demás... pero aún así, hacemos fuerza y defendemos nuestra idea como única. A veces tan sólo nos agarramos a aquellas seguridades que en algún momento han respondido por cualquier motivo, pero en cambio, no somos capaces de fiarnos y de dar una oportunidad; es posible que el miedo siga siendo protagonista y se adueñe de nuestra persona sin que nos demos cuenta, o tal vez el afán por querer estar en primera linea siga siendo más fuerte de lo imaginado.

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Un mandamiento inalcanzable

28.05.08 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

“Amaros los unos a los otros como ye os he amado” (Jn. 15, 12).

Al meditar este versículo del evangelio de San Juan me quedo atónita. ¿Cómo podía Jesús pedir a sus discípulos que amaran como Él amaba? Por santos que fueron sus apóstoles no amaron como Él amaba.

Por más que lo intente no puedo amar como Él. ¿Soy capaz de perdonar sin medida, de olvidar por completo una ofensa, de firmar como Él firma un cheque en blanco ante el desconocido? No, Señor yo no soy capaz de amar como tu amas. Esto es para mí una utopía, pero ésta me lleva a esforzarme a amar como tú amas. Se que no lo alcanzaré pero tenderé hacia este amor sin límites que es el tuyo.

Hay otra frase evangélica que me anima: “Sin mi no podéis nada”. Así que lo que es imposible para el hombre es posible para Dios. Entonces Señor yo pondré mi buena voluntad y tú pondrás el resto. ¡Vaya! Una gota de agua perdida en la inmensidad del mar. ¡Gracias Señor por tu bondad infinita! No te entiendo pero me gustas, y me siento feliz de que seas así. Texto y foto: Hna. María Nuria Gaza.

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En el silencio, brota el Amor

26.05.08 | 08:00. Archivado en Oración

El silencio no es sólo la ausencia de palabras, es abrir una puerta y entrar. Es la habitación de nuestro interior, la que siempre anda ajetreada y cuesta mimar. Nos sorprendería si alguien nos invitara a entrar en el silencio de nosotros mismos, quizás la respuesta inmediata tras la sorpresa a dicha invitación sería denegada, porque en nuestra cotidianidad nos falta tiempo para hacer silencio.

Dios nos invita a crearlo, a desearlo y apaciguar las velocidades de nuestra vida con todo lo que llevamos de preocupaciones, sufrimiento, de gozos y esperanzas desde Él. El silencio es el susurro donde escuchamos a Dios, a través de este, Alguien invade el alma.

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Volverte a ver

23.05.08 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Hay días que te sorprenden y en uno de ellos, tuve una agradable sorpresa, con un sabor agridulce ¡qué contraste! pero así lo experimenté, ya que, sin ni siquiera imaginarlo, me volví a encontrar con una persona, con la que en un tiempo no tan lejano compartí mucho. Por aquél entonces andábamos el mismo camino, surcábamos el mismo mar pero un día nuestras redes se separaron.

La alegría fue enorme pero a la vez sentí nostalgia. Son muchas las veces que he oído aquello de que “otros tiempos fueron mejores”….no puedo afirmarlo, porque creo que cada tiempo conlleva su momento y ese va formando parte de nuestro caminar. Eso sí, se ha de acoger todo lo vivido cuando conjuntamente se remaba mar adentro como acción de gracias al Señor que deja su mensaje en todo lo que nos permite vivir.

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Cuenta hasta tres

21.05.08 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Es una virtud conservar la calma en cualquier situación, porque cuando todo va bien y las cosas son de tu agrado es sencillo afrontar e incluso es bonito hacerlo. Pero cuando todo se te pone en contra, sientes que nadie entiende lo que pretendes hacer o te das cuenta de que te juzgan sin conocerte... todo se complica.

En momentos así, se puede comprobar el aguante de las personas, es decir, la paciencia y hasta la humildad del ser humano. Recuerdo, cuando era pequeña, que siempre me decían que cuando sintiese que ya no podía más... contase hasta tres; éste era un método para buscar la tranquilidad en ese momento; el contar me ayudaba a ser consciente de que yo no podía convertirme en una de esas personas que creen que todo se les da por derecho. Me enseñaba que en la vida todo hay que hacerlo sin prisas, pensando mucho el paso a realizar, sopesando los pros y contras de la situación; y que escogiese lo que escogiese no tenía que ser lo mejor para todo el mundo porque cada persona es distinta y no todos necesitamos las mismas cosas. Parece algo muy simple, pero era una manera de decirme a mí misma: cálmate y reflexiona antes de actuar.

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Contrasentidos

19.05.08 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Hace un tiempo escuché en una charla de oración al cardenal de Sevilla, Carlos Amigo,, hablaba acerca de nuestra vida cristiana y de los contrasentidos que llevamos dentro. Muchas cosas de cuanto dijo me llamaron la atención por su contenido y por su forma de expresión, por su fácil cercanía con la realidad de muchos.

Afirmaba que la mayoría de los que nos reconocemos y presentamos como cristianos no acabamos de creer las palabras de Jesús que están recogidas en los evangelios, nos parecen escritas para otros y nos cuesta vivir de acuerdo con la verdadera enseñanza de Jesús, como si cada uno de nosotros tuviéramos en lo profundo de nuestro corazón los elementos necesarios y convincentes para no vivir de acuerdo con la Buena Nueva que Cristo nos trajo, y para realizarnos un patrón a nuestra propia medida.

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Reflejo de lo que recibimos

16.05.08 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

No cabe la menor duda de que cuando intercambiamos con los demás siempre aprendemos cosas nuevas, y hasta podemos llegar a sorprendernos gratamente, ya que cada uno es muy diferente a nosotros mismos y todo ello puede ser como un gran regalo para la vida. Por supuesto, siempre y cuando estemos dispuestos a abrirnos para recibir todo lo que provenga de fuera, sino es “misión imposible”, todo requiere de nuestra disponibilidad y actitud.

Hay algo que me ha hecho pensar y que agradezco enormemente a todas las personas que me han ayudado a lo largo de mi vida, porque ciertamente, hoy somos lo que se ha ido construyendo poco a poco, y aquí, en esta construcción, no hemos sido los únicos trabajadores, sino que somos uno más de entre tantos. Tenemos una parte importante, y es que sin un corazón abierto y disponible no se podría llegar a la intimidad del ser humano. Aunque también es cierto que la intimidad de alguien no es de tan fácil acceso, pero quedémonos en el reconocimiento del otro, en su valoración y en todo lo que podemos llegar a conocer por la experiencia.

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Entender la vida

14.05.08 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Los hombres desconocemos el significado completo de cuanto nos ocurre en el día a día, y muy a menudo nos quedamos centrados en los pequeños acontecimientos que tejen el hoy, o que han marcado el ayer más inmediato, pero solamente cuando podemos ver con cierta perspectiva un fragmento de nuestro transcurrir, somos capaces de entrever o intuir su verdadero significado, y cómo se ha ido manifestando el querer de Dios.

Nos resulta generalmente fácil reconocer el querer de Dios en nuestra vida cuando los acontecimientos que la tejen se nos hacen comprensibles, cuando en medio de luces y sombras llegamos a entrever el por qué de cuanto nos ocurre, y podemos comprender algo de cuanto va sucediendo. Esto mismo les ocurrió a los apóstoles. Ellos pudieron entender la Pasión y la muerte de Jesús sólo después de vivir la Resurrección y de recibir en Pentecostés al Espíritu Santo.

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¿Por qué lloras?

12.05.08 | 08:00. Archivado en Oración

“María estaba junto al sepulcro llorando” (Juan 20, 11-18). Esta mujer que unos días antes de la pasión y muerte de Jesús, vemos como le unge los píes con perfume de nardo auténtico, y luego se los seca con sus cabellos, no puede consolarse por la pérdida del Señor. Además de haber matado injustamente a su Maestro, resulta que se lo han llevado del sepulcro.

Su desconsuelo es tan grande que cuando se le aparece Jesús y le pregunta: “¿Mujer por qué lloras?”, no lo reconoce hasta que él la llama por su nombre. En nuestra vida espiritual, que no siempre es rectilínea, también nos puede ocurrir algo semejante. Buscamos al Maestro porque no lo sentimos presente y él está ahí junto a nosotros.

Lo que más deseo en este caso es llorar junto al sepulcro de su silencio hasta que oiga de nuevo su voz: “¿Mujer por que lloras, no sabes que yo estoy más cerca de ti que tu misma?”. Es aquello de San Agustín: “¿O será que, pues nada de lo que tiene ser existiría sin Vos, resulta que todo lo que existe os tiene dentro de sí? Pues teniendo yo ser, ¿por qué os suplico que vengáis a mí, pues no lo tendría si no estuvierais en mí?”. (Confesiones, libro I, capítulo 2). Texto: Hna. María Nuria Gaza.

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Orar, nos transforma

09.05.08 | 08:00. Archivado en Oración

Los tres Evangelios sinópticos, nos narran que Jesús subió con tres de sus discípulos a la montaña a orar. Y orando su cara se transfiguró y aparecieron Moisés y Elías hablando con él. Los apóstoles, Pedro, Juan y Santiago, quedaron atónitos. El impetuoso Pedro, tomó la palabra y dijo: “Maestro que bien estamos aquí. Si quieres podemos hacer tres tiendas: Una para ti, una para Moisés y otra para Elías”.

La oración, seguramente no transformará nuestro rostro, pero la oración, si es auténtica, poco a poco irá transformando nuestro interior; es imposible escuchar a Jesús y quedarse como antes.

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Acuérdate

07.05.08 | 08:00. Archivado en Oración

Al tomar la liturgia de cada día, veo como Dios sale a nuestro encuentro, nos habla en el hoy que vivimos y su Palabra en el evangelio de San Juan (15, 1-8) es recibida en mí con una sola palabra, Jesús me dice: ¡Acuérdate! Sí, acuérdate de quien te ha elegido “No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros…”, el cómo vivirlo “Permaneced en mí…” y para qué “…os he destinado para que vayáis y deis fruto y que vuestro fruto permanezca”.

Se me hacen presentes unas palabras que en muchas ocasiones he tenido la gracia y la suerte de que una hermana desde la fraternidad me ha repetido del derecho y del revés “Ana sola no puede, con Jesús SÍ ¡grábatelo en el corazón!” “…porque separados de mí no podéis hacer nada”(Jn 15,5). La vida me sonríe más cuando me dejo acompañar por la gracia y cuento con las fuerzas del Señor.

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Del trabajo de tus manos

05.05.08 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Desde los inicios de la creación, la Biblia nos habla del trabajo: “Henchid la tierra y sometedla” (Gen. 1,28) y en el capítulo siguiente de este libro leemos: “Dios colocó al hombre en el jardín de Edén para que lo labrase y lo cuidase” (Gen. 1, 15). Así que no podemos mirar el trabajo como un castigo ya que este precepto fue dado a Adán antes de comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Después de haber comido del fruto prohibido lo que aconteció es que el cultivo de la tierra acarrearía al ser humano sinsabores. “Con el sudor de tu frente comerás el pan” (Gen. 3,19).

El trabajo no es una carga, al contrario es una contribución a la obra creadora de Dios. Una forma de reconocer los dones que ha dado al ser humano capaz de transformar las riquezas que encierra la “madre tierra”, como la llaman los indígenas americanos. ¡De cuantas cosas no es capaz el hombre gracias al esfuerzo de su trabajo!

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Duele amar

02.05.08 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Aunque parezca irreal, aquello que más amamos es también lo que más nos hace sufrir. Querer es una de las cosas más bonitas que puede ocurrir en nuestra vida, pero por ello no deja de ser a su vez un sufrimiento. En muchas ocasiones he oído aquella frase que dice “quien bien te quiere te hará sufrir”; es posible que en un principio parezca incomprensible que el amor pueda llegar a hacer daño, pero si lo pensamos con serenidad podremos comprobar que ese dolor es realmente un fruto debido de aquella persona que ama sin límites, sin esperar nada a cambio y con todas sus fuerzas.

Duele cuando se ama de verdad, cuando se busca lo mejor para el otro, intentando no mirar el bien propio sino el de la otra persona. Llegamos a encontrarnos con ese amor cuando somos capaces de olvidar lo que nos interesa, lo que nos gustaría y sabemos ir aún más lejos, es decir, siendo capaces de no pasar nosotros en primer lugar.

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