Un fin de semana contemplando “la sonrisa de Dios” en el encuentro con Él es un gran regalo recibido, que a la vez, se hace difícil de poner en palabras. Fue la segunda vez que iba de peregrinación a Lourdes, además, este año es especial, ya que, es el del Jubileo (150 aniversario de las Apariciones; www.lourdes2008.com y esta vez recibí una gracia espiritual, donde me dejé agarrar bien por la Virgen de Lourdes.
La oración dedicada con ocasión del jubileo finaliza diciendo: “porque eres la sonrisa de Dios, el reflejo de la luz de Cristo y morada del Espíritu Santo…” ¡María es regalo! Estas palabras de la oración, me acompañaron en esos días de peregrinación, en un ambiente de oración, silencio, en el recogimiento que hace más accesible el encuentro con el Señor envuelta por la mirada de su Madre, se adentró en mí esta hermosa oración.
En la gruta pasé largos ratos mirándola y al mirarla, me envolvía su sonrisa, “la sonrisa de Dios”, a través de ella buscaba la luz de su hijo “Ella es el reflejo”, y con Ella quería dejarme “morar” por el Espíritu Santo.
Cuando ya casi finalizaba la peregrinación en Lourdes, fui a decirle hasta la próxima, en mí está el deseo de volver a recibir la gracia de pisar otra vez ese santuario mariano y por eso no me despedí de Ella, porque la Virgen María va siempre en nuestro peregrinar de la vida. Pasé la mano por la gruta, palpé el correr del agua, en acción de gracias por el baño recibido en el corazón. Ahora continúa el peregrinar de cada día guiada por Ella que es don de gratuidad que vive en la alegría dando luz. Me fui de la gruta morando…
¡María, guíanos con tu sonrisa a vivir con alegría de corazón; a ser luz en nuestra vida amando; a morar en tu Hijo con la fuerza del Espíritu Santo, a peregrinar en Dios! Texto: Hna. Ana Isabel Pérez.
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Apreciados contertulios,
Llevo unos dias que no "acierto" a opinar, y es por esta razón que no inserto comentario. Me quedo con la lectura de todos/as, me quedo aquí y no avanzo.
No he visitado Lourdes, ni Fatima, ni Guadalupe... pero mi devoción a la Virgen Maria me ha acompañado siempre. Es mi "gran madre" como también es la vuestra y a ella acudo en las alegrias, y en las adversidades. Es mi protectora, es mi luz, es mi silencio, es mi guia.
Un arazo para todos/as.
Buenas tardes a todos/as: Echo de menos a Elisenda y Bea...
¡Elisendaaaaaaaaaaa!¡Beaaaaaaaaaaaa!
Esperamos vuestros comentarios, siempre enriquecedores y gratificantes.
Un abrazo.
Marta.
No me gustan las concentraciones. No me gusta cualquier asomo de mercadilleo que ha surgido – siempre – alrededor de los templos… Y sin embargo, soy mariano de corazón, lo considero una gracia…
Yo, creyente, pero escéptico (sea) sobre estas manifas fui a Lourdes: Y aquello es “otra cosa”: Me dejé de souvenirs, etc. de la ciudad y me instalé frente a la gruta, de pie, apoyado en la barandilla, con el río a mi espalda. Y así pasé más de dos horas… Detrás, el murmullo del Gave y delante el trasiego de un inmenso río de dolor (cientos y cientos de enfermos belgas, alemanes, italianos de toda condición) que pasaban lentamente en procesión para despedirse de la Señora y retornar – con sus dolores – a sus casas…
Allí ví dos milagros: El de los enfermos que vuelven a casa abrazando con más fuerza y amor su cruz y el de los supuestamente sanos … que ya no necesitamos un milagro cada día para creer… en nuestra Madre! Buenos días, cafeter@s.
Este post es para mí como una preparación ante dos acontecimientos que se avecinan:
-El mes de Mayo: es para mucha gente y para mí, el mes de María, la Madre de Jesús y Madre nuestra. Siempre he tenido una gran devoción a María Ella es para mí el faro encendido que me indica como llegar hasta el puerto seguro del Corazón de Jesús, es quien me guia,me enseña y me acompaña en todos los momentos de mi vida.
Y Pentecostés: Solemnidad que celebraremos el próximo 11 de Mayo, la venida del Espíritu Santo, ese recuerdo de nuestra Confirmación que por lo menos a mí no se me olvidará nunca.
Me quedo con las palabras: "Con Ella quería dejarme morar por el Espiritu Santo". Me parece que es así como todos hemos de vivir ,contando con la ayuda maternal de María y los dones del Espiritu Santo; sólo así podremos ser para los demás reflejos vivos de la sonrisa de Dios, un Dios que nos da tan grandes Maestros para que aprendamos de Ellos a amar más a Dios y desde Él a los demás.
...
por la pobreza. Ellos fueron y son "pobres entre los más pobres".
Sólo puedo sentirlos como míos, si los descubro en los demás... si soy capaz de humanizarlos.
Un fuerte abrazo para todos/as.
Marta.
..."Porque eres la sonrisa de Dios"...
Soy Mariana al cien por cien. La Virgen María siempre ha estado presente en los momentos más importantes de mi vida. Desde muy niña me inculcaron la admiración y el amor hacia Ella. Se lo debo a mis padres y a las Religiosas que me educaron.
No he ido nunca a una romería, ni a ninguna manifestación masiva en su honor. Porque, María, a la que yo admiro y quiero, la descubro en el rostro de las madres entregadas a sus hijos, que se olvidan de ellas mismas para estar siempre disponibles para su familia. La descubro en cada joven que entrega parte de su tiempo para ayudar a los demás. La descubro en la sonrisa de un bebé, al mirar a quien le dio el ser. Y es en estos gestos, donde realmente palpo el reflejo de la "Sonrisa de Dios". Tanto a "mi Dios" como a su Madre, no puedo descubrirlos sobre un Altar o un Pedestal, cubiertos por lujosas túnicas y coronas de oro. Creo que Ellos no se sentirían a gusto con tanto lujo, en un mundo marcado ...
Me encanta ir al Pilar. La frondosa ribera del Ebro, la plaza tan grande, tan hermosa, en donde cabe todo el pueblo que aquí se manifiesta. Las fuentes, sobretodo en los días de calor, el sonido de las campanas, el vuelo de las palomas, el Ayuntamiento, la Lonja, y para terminar, entramos a ver a la Virgen para descansar ¡que bienestar! Volvemos una y otra vez y ahí está, como la Puerta de Alcalá, la Virgen del Pilar.-
Soy bastante escéptico en lo referente a las romerías. La religiosidad multitudinaria me parece algo forzada y dirigida.
Quizás mi "almario" precisa de la intimidad, para "sentir" la presencia de Dios, y la familiaridad con María y José, los únicos mortales a los que suelo dirigirme, en casos de tribulación.
Fátima, Lourdes, el Rocío, sta. María de la Cabeza, etc, son nada más que caminos o veredas, y nunca los consideraré como metas, ni como fin de etapa.
Un abrazo.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman