Cuando vivimos momentos de dificultad o de dolor solemos buscar a alguien de confianza para poder hablarlo, contarlo o compartirlo y así poder sacar la tensión o nervios que llevamos en nuestro interior; a veces, nos acostumbramos a ello tanto, que no sabemos compartir de otra forma, de otras cosas. Las cosas bonitas, lo bello que nos ocurre… parece que viene dado, que forma parte de lo cotidiano y que no tiene ninguna importancia. Siendo cosas diferentes, éstas afectan a la persona y forman parte de cada uno de nosotros, y aunque a niveles distintos todo va realizándose y haciéndose presente en el ser humano.
Pero… si somos capaces de abrir nuestro corazón cuando nos sentimos solos y desprotegidos, ¿por qué no darle la importancia merecida a aquellos momentos de alegría, de felicidad que, sin duda, existen? Nuestra historia personal es muy rica y podemos alegrarnos con el que se alegra de igual forma que sufrimos con aquel que vive momentos de soledad y aflicción.
Siempre afirmo que lo importante no va acompañado de grandes destacados, como si de un titular se tratase, sino que es en lo pequeño y en la vida diaria que va sucediendo la historia verdadera del hombre. Muchas son las cosas que afectan y tocan lo más íntimo de cada uno, pero en este momento me gustaría compartir algo que aunque es muy sencillo, a su vez es muy profundo porque cuando las cosas se dan desde el corazón, todo lo que le rodea poca importancia tiene.
No hay nada más hermoso que la inocencia de un niño o que su corazón limpio y puro hablando desde la sinceridad. Hace unos días hablaba con mi sobrino (de cinco años) por teléfono y le dije que si ya había felicitado a su papá, ya que era su cumpleaños; él me contestó enseguida: “Uff ¡me olvidé! tita Conchi”, pero acto seguido me dice: “¡Ya está! Ya sé qué le voy a regalar a mi papá; le haré tres regalos: el primero será un abrazo, el segundo un beso y el tercero un –te quiero-”.
Pienso que hemos de aprender a amar, a querer al otro y a uno mismo desde lo que somos, sin ocultar nuestras esperanzas ni nuestros miedos. Debemos ser capaces de abrirnos, porque es ahí donde habita el verdadero Amor, donde encontramos a Dios, que nos fortalece y habla en nuestro interior, acojámonos a esta fuente de vida. No perdamos la oportunidad de decir “te quiero”, porque algo tan sencillo es capaz de llenar una vida entera. Texto: Hna. Conchi García.
Los comentarios para este post están cerrados.
A mitad de camino entre Mariví y Elisenda. Por ahí iban mis intenciones, cuando escribí el comentario.
Creo que "nos pasamos", a veces, cuando sólo vivimos para los demás. Sacrificarnos por los demás, y por nosotros, para que los demás y nosotros, podamos disfrutar del regalo de la vida. Esa sería mi particular visión de la felicidad.
Hay que compartir, tanto los sacrificios, como lo bueno. Hoy no me siento santo, sino humilde terrestre.
Abrazos para todos.
Hola a todos!
La verdad es que poco puedo añadir al post de hoy; estoy totalmente de acuerdo con la enseñanza que nos da: "cuando las cosas se dan desde el corazón todo lo que nos rodea poca importancia tiene".
Ciertamente y pese a como andemos emocionalmente, de subidón o de bajón,hemos de estar abiertos y dar a los demás lo mejor de nosotros mismos, creo que hay que ser feliz para hacer felices alos demás... y es una tarea un tanto complicada en ocasiones pero Dios quiere eso para nosotros, que seamos felices y que hagamos felices a los demás... desde una sonrisa, una mirada atenta, desde la acogida cálida... y desde todos esos detalles que hacen sonreir o hacer un poco más felices a nuestros prójimos.
Buenas noches, nos encontramos mañana!
Mariví,
Quizás esté equivocada, "del dicho al hecho hay un buen trecho", tienes razón. Pero, yo creo que no tienes que ser tan negativa. La vida, cada dia merece vivirla plenamente, a fondo, haciendo felices a los que nos rodean, descubriendo que Dios es nuestro Padre, aceptando las contrariedades y las adversidades tal como se presentan. Es importante sonreir delante de las contrariedades; cantar delante de las adversidades....
!!!Vive a fondo !!!. Tienes que tenen confianza y dar confianza. No te incomodes con tu misma.
Un abrazo
Podría estar de acuerdo con Tolstoi hace 30 años pero no ahora ya con la experiencia.-
La felicidad no es vivir para los demás. La realidad es mucho mas cruda y dolorosa.¡Hojala! ¡Qué bonita suena esta frase!
Vivir para los demás es una buena doctrina pero una dolorosa realidad.
Cuando has vivido toda una vida para los demás y casi al final de los días alguien te abre los ojos y ves los resultados, te dices ¡menos mal, he llegado a tiempo para vivir para mi. Si hubiera seguido viviendo para los demás, años ha con las malvas ¡que fuerte!
"Del dicho al hecho, hay un buen trecho" (popular)
Los demás a quienes yo dediqué mi vida, a quienes ayudé están todos de maravilla: buenos trabajos, buenos sueldos, buena familia.... "que la que nos necesitas eres tú? pues oye olvidate, es que somos tan felices en nuestro nido que de ti ni nos acordamos y no nos llmes tantas veces que interrumpes el teléfono,no podemos hablar con nuestros hijos y como ya no te necesitamos ...
Hola Hnas, Saruce, Muxo, Marta, Marmi. Encuentro a faltar los comentarios de Silvia, Mariví, Carmen...Gràcias a todos/as por vuestras aportaciones que nos ayudan, nos enriquecen, nos consuelan y nos invitan a seguir unidos. Por supuesto la más grande felicidad será cuando entremos en la "tierra prometida", Saruce. Pero en esta tierra "donde hoy estamos" también tenemos que procurar buscar la felicidad, hacer felices y ser felices. Uno tiene que intentar sonreir, cueste lo que cueste. Ante los momentos de desesperación, de desasosiego, ¿sabes lo que hago? : Me pongo delante del espejo, me miro, con mi dedo indice subo mi barbilla hacia arriba y me digo "arriba, arriba, arriba" no puedes bajar tu moral, los que te rodean te necesitan, no pudes bajar la guardia. De momento me funciona.
Los amigos se necesitan los unos a los otros, aunque tengan visiones completamente diferentes, yo cuento con vosotros/as.
Un abrazo,
Creo que ambos, Elisenda y Saruce no estais tan lejos como pareciera a primera vista...La de Lisieux ya escribió mucho de las "pequeñeces". Y dentro, cerca,o en la cima de esas pequeñas donaciones de sí,se encuentra - atomizada - la felicidad. Perseguida, Inaprehensible quizá..., pero se percibe, como el perfume. Quizá sea el "olor de El" que no sé si es Amor o Felicidad o todo junto a la vez, anticipo de la Noche-Luz.
PS: "Seño Marthanks", después de ese "destape emocional" solo cabe decir que estos alumnos dan gracias a Dios por la profe y le piden que nunca cambie.
¡Huy!, Elisenda, Ahí me has cogido. Hace muchos años que no me planteo la Felicidad, ni como meta, ni como posibilidad. Ya el propio concepto, me desborda.
Llevo un cuso muy avanzado en la carrera de la vida, y el día a día, lo deseo con gestos, situaciones, ofertas y demandas de pequeñas cosas, que me hagan sonreír, estremecer agradablemente, y tratar de exportarlas a los demás.
Estoy casi seguro de que el amor proporciona un estado especial, si lo sientes. ¿Es eso felicidad?.
Yo "espero" ser feliz, inmensamente feliz, cuando despegue de este mundo.
Abrazos.
¿Sabemos ser felices? ¿Que es la felicidad? ¿Que es una persona feliz?¿Es un tesoro la felicidad? ¿Nos sentimos inmensamente felices? Son interrogantes que muchas veces nos hacemos, amigos. Este blog nos ayuda,dia a dia a encontrar las respuestas.
Alguien dijo : Dadme una persona feliz y seguro que rendirá más y mejor. Y si tiene que tratar con personas, lo hará de una manera diferente.
Un ideal a tener encuenta: la felicidad florece en la cima de una donación. Dicho de otra manera: le felicidad para uno mismo y para los demás se encuentra dandose.
Tolstoi lo dejó ecrito: "Solo hay una manera de ser felices: vivir para los demás".
Buenas noches amigos/as, hasta mañana.
Esto une y crea un hilo de complicidad, que ni el anonimato de la red es capaz de romper.
Creo que desde que entré en este Blog por primera vez, he dado muestras de que lo que digo es cierto.
Un fuerte abrazo para todos/as y cada vez que lo necesitemos o lo necesite otra persona, no nos dé vergüenza de decirle: ¡Te quiero y estoy contigo!
Marta.
Creo que depende mucho de la forma de ser de cada persona. No todo el mundo tiene más facilidad para abrir su corazón cuando se siente solo o desprotegido. Es más, algunas personas, en estos casos, se encierran dentro de sí mismas y optan por el silencio. Ese silencio que es más elocuente que mil palabras.
Les es más fácil, si así lo sienten, decir: Te quiero. Eres muy importante para mí. Te necesito. Gracias por ser como eres. Gracias por existir. Abrázame. Necesito que me digas que me quieres...etc.
Me encuentro en este segundo grupo. Para mí es vital dar y recibir cariño. Soy generosa en muestras de afecto y mendiga de las mismas.
Como dije antes: Todo depende de la forma de ser de cada uno.
Necesito no quedarme para mí, sentimientos que a la larga me pesaría no haber transmitido.
Por todo lo dicho: Amigos/as mías...os quiero, aunque no os conozco personalmente. Hemos compartido momentos de gran dureza para unos y también de gran alegría para otros. Est...
Conchi, a pesar de la belleza plástica de la sonrisa de un niño, yo me quedo con la escena de la carcajada "sentida" de una persona anciana. Si la has presenciado alguna vez, habrás notado que todo su cuerpo se agita de alegría, y no hay pañuelos suficientes para parar ese río de lágrimas incontroladas.
Y los viejos, los de antes y los de ahora, mientras están en sus cabales, son un ejemplo de amor.
Aunque, lo cierto es que resulta más agradable, cuidar y amar a un niño que a un viejo.
Abrazos.
Qué alegría ver como los niños nos recuerdan lo realmente importante en la vida, el Amor.
Es bueno compartir nuestras penas, porque la repartirlas se hacen más pequeñas y también es fundamental saber que los amigos verdaderos comparten nuestras penas y nuestras alegrias,
saludos desde el Sur, el Sur del interior, ese de más de 40 grados en verano
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman