Mi vocación

Silencio profundo

04.04.08 | 08:00. Archivado en Oración
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El pasado Domingo de Ramos, después de ser proclamada la Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo, la asamblea entró en un gran silencio. Me dispuse bolígrafo en mano a anotar aquello de la homilía que me ayudara a profundizar la Palabra y comenzar así a vivir la semana santa en un clima de escucha, de oración, acompañada por su Palabra. Aunque no pude ni escribir una frase porque rápidamente se nos invitó a entrar en el silencio interior. Pero, ¿qué decir después de ser proclamada la Pasión del Señor? Orar en el silencio interior.

Se dice fácil, “orar en el silencio interior”. Se nos puede facilitar el silencio exterior, en una celebración, en un retiro, en tantos momentos, pero ¿quiero facilitarlo yo? ¿Cuánto ruido hay en mí? ¿Tengo el deseo de entrar en el silencio interior de mi existencia para encontrarme con el Señor? Si le dejas, el Señor entra en la intimidad de tu ser.

Ahora que acabamos de vivir la Semana Santa y el gozo de la Resurrección nos hace cantar ¡Aleluya!, sigamos dejando entrar en nuestras vidas al Señor de la Vida en el camino hacia Pentecostés. El Señor que vence la oscuridad y da la luz, que nos proclama “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, está en nosotros. Conservemos su presencia en todas nuestras acciones, es en la cotidianidad donde caminamos en la fe, la esperanza y el amor.

Que el Señor resucite en nuestra vida y para ello pongamos siempre de nuestra parte ¡Déjale habitar, es el Resucitado!

“Conservad la presencia de Dios en todas vuestras acciones, y para esto habladle a menudo, hablad de Él con frecuencia y renovad muchas veces la intención de hacerlo todo para su gloria” (Bienaventurada Marie Poussepin)

Texto: Hna. Ana Isabel Pérez

8 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por saruce 06.04.08 | 11:02

    Buenos días a todos. No resisto la tentación de contaros que el mar está de color plata, un celeste, casi blanco, que se pierde en el horizonte, con una franja algo más brillante.
    Ni olas, en la orilla, ni ondulaciones en el interior.
    Este inmenso lago mediterráneo me tiene sorbido el seso.
    Sí, Muxo, cuando cierras los ojos, a veces es tan fuerte el latido del corazón, que piensas que te duele la soledad, y los abres de nuevo.
    Creo que mientras me "dure" esto, trataré de tener los ojos y los oídos muy atentos.
    Porque me encanta la luz, los sonidos, y hasta las olas.
    ¡Hoy me gusta todo!.
    Uno de manga, y dos cucharadas con colmo, para Muxo. Puro aroma.

  • Comentario por muxo 06.04.08 | 08:48

    El silencio es la base sobre la que asienta la palabra, una armonía, una comunicación... Antes de iniciar un concierto, una conferencia, etc. se impone un riguroso silencio.
    Del silencio-físico-completo guardo una agradable sensación: la primera vez que a bordo de un pequeño bote perdí de vista la costa... No oía nada: Ni "fondo de tráfico", ni olas, ni chapoteo... ni mi propio resuello.Grandioso.
    El otro silencio, donde El llama para hablar al corazón, a duras penas se logra bajando las persianas de los ojos y atando corto a la loca de la casa (Teresa dixit), la imaginación...

    PS.:(Saruce,... uno fuertecito, de "manga", comme il faut!). Saludos, cafeteros.

  • Comentario por saruce 05.04.08 | 20:39

    "Orar en el silencio interior" no está siempre al alcance de todos los públicos.
    Considero que el ser humano es más individuo de sonidos, y de ruidos, si cabe, que de silencios.
    Dice Marmi "ayúdame a superar el dolor". Ese es otro silencio más familiar. El dolor que nos abate, física o espiritualmente, y que no deseamos transmitir a los demás, bien para no molestar, o bien para que no sospechen que lo padecemos.
    A mí, el silencio me ha mentido, a veces.
    Por esa razón, me encanta el sonido de las copas al chocar, durante el brindis. Sonrisas y deseos de felicidad, latentes.
    Por cierto, brindé con orujo, tanto de hierbas como del "otro", algo así como dulce matarratas.
    Abrazos.

  • Comentario por Marta 05.04.08 | 13:18

    importantes... A veces, en nuestro interior no queda ni un milímetro de espacio para Dios. Y tontos de nosotros pensamos: ¿Dónde está Dios? ¿Por qué no me habla? ¡no siento nada!... ¡somos unos pobres infelices! no nos damos cuenta de que nuestra vida está demasiado "llena" de cosas y sentimientos encontrados que no nos dejan ni espacio ni tiempo para "escuchar a Dios", porque a Dios sólo se le percibe en el "silencio", es la única forma de oír su voz.

    Un fuerte abrazo y por favor, cuando entréis no os vayáis sin tomar café y una copita de orujo, que siempre tendré preparado para cada uno de vosotros/as. Bueno, para Bea y Marta con "m", un zumo natural, por aquello de la edad en una y el estado de Buena Esperanza en la otra (jeje).

    Marta.

  • Comentario por Marta 05.04.08 | 13:17

    Buenos días a todos/as: Espero que hayáis descansado bien.

    Saruce, me alegro mucho de que ya estés aquí y con las pilas cargadas. Te hemos echado de menos.

    Muxooooo, eres un "poco pillastre". Hay que estar tirando de ti para que acudas diariamente.

    Bea, Silvia, os esperamos. Hace días que no tomáis café con nosotros/as.

    Elisenda y Marmi, sois muy responsables.

    Marta con "m", a partir de ahora te esperaremos diariamente y que nos vayas contando paso a paso el "MILAGRO" que está ocurriendo dentro de ti.

    Mis queridas Hnas. de Comunidad, ¡que a gusto me siento con vosotras!

    Todos/as, mis amigos/as de este entrañable blog, me ayudáis mucho en mi caminar diario y me encuentro muy bien caminando con vuestra entrañable compañía. ¡Gracias por estar aquí!

    El "silencio interior" necesita espacio. Tenemos que vaciarnos de tantas y tantas cosas que nos preocupan y que en realidad no son important...

  • Comentario por Marta 04.04.08 | 22:42

    Buenas noches a todos/as: Llego ahora y estoy cansadísima; pero no quiero irme a descansar sin antes desearos felices sueños.
    Nos encontramos mañana para tomar café. Os espero.
    Un fuerte abrazo.
    Marta.

  • Comentario por marmi 04.04.08 | 20:19

    La oración es lo que hace que nuestra fe , con la ayuda de Dios, crezca y nos hace crecer como creyentes, muchas veces nos cuesta encontrar la palabra adecuada, en nuestro intento por alcanzar a Dios, a veces intentamos hacer unas grandes y bellas oraciones, pero lo importante es eso :orar, algunos días nos basta un Padrenuestro para alcanzar a sabernos hijos, otras veces puede ser un Ave María, un pasaje bíblico, o simplemente exclamar:aquí estoy ayúdame a creer en Ti y ayúdame a superar el dolor.


    Saludos desde el Sur

  • Comentario por Elisenda 04.04.08 | 16:33

    Leonard Cohen, escritor, compositor y cantante afirma: Si me siento debil, hago ejercicio, si me siento perezoso mentalmente, procuro meditar, si me encuentro perdido, rezo.
    Sentirse perdido, angustiado, y rezar a Dios es: disipar dudas, calmar temores, adivinar el camino.
    Sentirse abatido, triste y rogar a Dios es encontrar: consuelo para nuestras tristeza, soporte para nuestras debilidades y remedio para una buena salud espiritual.
    Sentirese fracasado,abatido, y dirigirse a Dios por medio de Jesucristo es: reflotar nuestra propia existéncia, volver a coger fuerzas para seguir, experimentar la proximidad de Dios, encontrar la paz para nuestra alma.
    Que nuestro silencio profundo, de cumplimiento a la petición de nuestra alma.
    Un "buen café" para todos/as.

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