El evangelio del domingo de Pascua nos narra cómo después de los acontecimientos del Viernes Santo con la pasión, muerte y entierro de Jesús, sus discípulos aún aturdidos por todo lo vivido, por todas y cada una de sus reacciones frente a tantos acontecimientos, son llamados ahora por las mujeres para que reconozcan cómo se han cumplido las palabras que el mismo Señor había pronunciado acerca de su victoria definitiva sobre la muerte y se conviertan en testimonios decididos de su Resurrección.
Ver la tumba vacía, reconocer el lugar donde estuvo puesto el Señor y tomar conciencia de que Él no está allí, es algo que sobrepasa las meras expectativas humanas. Es cierto que Jesús les había anunciado todo cuanto iba a ocurrir, pero los evangelistas nos dicen que los discípulos no habían logrado entender de qué les hablaba, y seguramente habían dejado caer en el olvido sus palabras.
Para nosotros cristianos después de tantos siglos, puede que todo nos es más simple, porque la fiesta de Pascua forma parte de las celebraciones de cada año, cada año volvemos a meditar, a vivir cuanto significan estos grandes días, pero quizás en el fondo tampoco nos resulta tan fácil darnos cuenta del completo significado de la Resurrección de Cristo y de todo lo que en concreto significa para nuestras vidas.
A veces actuamos y pensamos como si el mundo se hubiese detenido en el Viernes Santo, cada una de las experiencias dolorosas que pueden tejer nuestra vida, están y estarán sin duda superadas por el gozo de la Pascua. Debemos dar un paso más en nuestra vida de fe para vivir plena y profundamente la seguridad de que más allá de cualquier muerte, de cualquier dolor, está el gozo del encuentro con el Señor de la Vida. Texto: Hna. Carmen Solé.
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A los que la Semana Santa les ha proporcionado la alegría y el oxígeno para el organismo y para el alma, un saludo y bienvenidos otra vez a este espacio.
Un abrazo para todos/as.
Marta.
Hoy Dios nos ha regalado la alegría, que es provechosa para la mente y el espíritu.
Que tu Saruce, Marta, Marmi, Silvia y tantos otros , sepamos encontrarla por todo los lugares por donde pasemos.
Feliz viaje Saruce y ya nos contarás.
Un abrazo a las Hnas y a todos/as vosotros/as.
Feliz Pascua de Resurrección, espero que sepamos darnos cuenta de lo que esa palabra, resurrección, significa. Hemos muerto y hemos vuelto a la vida,somos libres como nunca podríamos soñar, porque Dios nos ha hecho sus hijos y sus hermanos y nos ha hecho inmortales, ojalá sepamos darnos cuenta de que tras el Viernes de Pasión, llega el gozo pascual.
Saludos desde el Sur
Amigo Saruce: Te deseo unos estupendos días de descanso. Creo que te los has ganado con creces después de la dura lucha que has mantenido contra la enfermedad.
Disfruta y vive el día a día en plenitud.
Por aquí te echaremos de menos.
Un abrazo.
Marta.
Buenas tardes a todos y a todas (voy pareciendo un político, cada vez más).
Me marcho por unos días, en los que no estaré al corriente de vuestras cosas, sensaciones y sentimientos, incluídos.
Sol, mar y carretera.
No quiero mentir. Probablemente no os eche de menos, porque lo deseo hacer, desde hace dos años, y entonces, algo me frenó.
Os recordaré, cuando hable con el Jefe, del que espero guíe mi GPS, y nos haga compañía.
Abrazos para todos.
¡Feliz Pascua de Resurrección a todos/as!
Como muy bien dijo, nuestro amigo Saruce, hace unos días:"Vivir la Resurrección de Jesús, es una Pascua continua de 365 días al año".
Ante esta reflexión, no me quedan palabras. Sólo... intentar hacerla vida en mi cotidianidad.
Un fuerte abrazo.
Marta
Domingo, 3 de junio
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