Mi vocación

Grito de pasión y de gloria. Un salmo para meditar el Viernes Santo

21.03.08 | 08:00. Archivado en Oración
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El biblista Luís Alonso Schökel, define el salmo 21, “como la súplica en un momento de sufrimiento y abandono. Salmo de gran intensidad expresada en vigorosas imágenes, en intensas peticiones y también en una esperanza triunfante”.

No hay ser humano que no conozca el peso del sufrimiento en un momento dado de su vida. El cristiano sabe por la fe que el dolor es una purificación que le llevará a la resurrección como a Jesús que sufrió la incomprensión incluso de los suyos, la burla de los fariseos, la traición de Judas, escogido como uno de los más cercanos colaboradores, el abandono de los apóstoles en el momento del prendimiento en el huerto de Getsemaní las negaciones de Pedro que había elegido como cabeza de la Iglesia y el sentimiento de una soledad profunda durante su pasión.

Jesús colgado en la cruz durante tres horas tuvo tiempo de orar al Padre para que le diera fuerzas para vivir hasta el último suspiro abandonado a su voluntad; pero humanamente se sentía solo. En torno a Jesús, el silencio de Dios, las burlas y hostilidades de los que le llevaron a la crucifixión, la soldadesca que se reparte sus vestiduras y echan en suertes su túnica, uno de los ajusticiados junto a él lo increpa. De este modo Jesús asume el sufrimiento de toda la humanidad.

Este salmo encierra en sí un sentimiento de profundo abandono y un sentimiento de confianza ilimitada de que el mal no tiene la última palabra. El salmo se inicia con las palabras: “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado” (v. 2). Esta frase que se cita entre lo que solemos llamar las siete palabras de Jesús en la cruz. La refiere el Evangelio de Mateo. (27,46) “¡Elí, Elí! ¿lemá sabactani?”

Algunos cuando oyen esta frase del evangelio de San Mateo dicen que ésta es una frase de desespero; pero para poder juzgar hay que leer el salmo entero y no entresacar una frase del mismo. Con seguridad Jesús lo rezó entero. Es un salmo que nos invita a meditar su pasión y muerte. Por este motivo se reza el Viernes Santo en el oficio de lecturas y se canta en el oficio de la tarde durante la adoración de la cruz.

Desde el más desgraciado, de los hombres, desde el más pecador, tenemos que decir que Dios le ama infinitamente, porque por él ha entregado a su Hijo a la muerte y muerte de cruz, comenta H. Raguer.

Hay imágenes de animales como toros, leones, búfalos que son expresiones muy orientales; representan las fuerzas del mal. Bruscamente todos los lamentos se transforman en un himno de confianza desbordante: “Cuando pidió auxilio, lo escuchó”. (v. 25). “Lo recordarán y volverán al Señor hasta los confines de la tierra” (v. 27). “Me hará vivir para él, mi descendencia le servirá, hablarán del Señor a la generación futura, contarán su justicia al pueblo que ha de nacer: todo lo que hizo el Señor”(vv. 31-32).

De la profundización de este salmo surge una súplica de lo más hondo de mi corazón: “Señor, haz que en las cruces que encuentro en mi caminar te sienta muy cerca y que yo esté cerca ante las cruces de mis hermanos”. Texto: Hna. María Nuria Gaza.

9 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Marta 24.03.08 | 14:22

    Mi querida Elisenda: Eres una alumna aventajada en muchos aspectos. En este caso... en la disciplina y responsabilidad.
    Un fuerte abrazo.
    Marta.


  • Comentario por Elisenda 23.03.08 | 21:16

    " ¡De poco nos serviria haber nacido, si Cristo no hubiera resucitado...!" reza un punto de libro que hoy me han entregado como recuerdo de la Pasqua de Resurrección.
    Como puedes apreciar, Marta,hoy tambien te digo "presente" en tu lectura de la lista de conectados a este blogg.
    Un abrazo para todos/as.
    Feliz Pasqua 2008.

  • Comentario por Eisenda 22.03.08 | 22:36

    Una nota rompe el silencio, el canto desnudo, se convierte en instrumento de la emoción, es la Saeta: sentimientos que salen de dentro. Como los que dia a dia expresamos todos los contertulios de esta "mesa camilla, de buen café, orujo, zumos y otras bebidas que con primor prepara nuestra amiga Marta. Gracias Hnas por estar aquí dia a dia y darnos a conocer esta ventana abierta al mundo. Que la Pasqua nos haga mejores y nos haga descubrir a Jesús "amigo de la vida". Un abrazo a todos/das.

  • Comentario por Marta 22.03.08 | 20:59

    Un abrazo para todos/as.

    Marta.

  • Comentario por Elisenda 21.03.08 | 21:20

    Lo que da valor redentor al suplicio de la Cruz es el amor y no el sufrimiento. Lo que salva a la humanidad no es algún "misterioso" poder salvador encerrado en la sangre derramada ante Dios. Por sí mismo, el sufrimiento no es malo, no tiene fuerza redentora alguna. Lo único que salva en Calvario es el amor insondable de Dios, encarnado en el sufrimiento y la muerte de su Hijo. No hay ninguna otra fuerza salvadora fuera del amor. El sufrimiento sigue siendo malo, pero, precisamente por eso, se convierte en experiencia humana más sólida y real para vivir y expresar el amor. Solo el amor increíble de Dios puede explicar lo ocurrido en la Cruz. Solo a la sombra luminosa de la Cruz pudo surgir la transcendental y milagrosa afirmación cristiana "Dios es amor" Esto es lo que San Pablo intuye cuando escribe conmovido "El Hijo de Dios me ha amado y se ha entregado a sí mismo por mí"(Gálatas 2,20)- Un fuete abrazo para todos/as.

  • Comentario por marmi 21.03.08 | 20:38

    El dolor nos supera y entonces sabemos que Cristo no vino sólo a explicarnos el sentido del sufrimiento, sino que vino a acompañarnos ,a ayudarnos a cargar con nuestra cruz, y ese dolor se convierte en amor , y ese amor nos libera y nos hace más fuertes, más puros y mejores.



    Saludos desde el Sur

  • Comentario por Marta 21.03.08 | 12:31

    siempre acabo diciendo:¡"No entiendo nada, pero aquí estoy... haz de mí lo que quieras"!

    Un fuerte abrazo para todos/as.

    Marta.

  • Comentario por Marta 21.03.08 | 12:30

    Mi querida Hna. Mª Nuria:Nuevamente me siento identificada con su reflexión.

    No hay ser humano que no conozca el peso del sufrimiento: incomprensiones, traición, abandono y soledad profunda.
    ¡Cuántas veces nos sentimos solos, aunque estemos rodeados de gente!,la peor soledad.
    En medio de todo esto... el silencio de Dios y ante este silencio, la duda y la rebeldía ante la situación: ¿Dónde está Dios? ¿Por qué no me ayuda?.
    Después del grito desgarrado, en mi caso, siempre he reaccionado igual: Abandono absoluto en sus manos, sin límites, sin fronteras... a corazón abierto. Confiando,(a pesar de no comprender nada), en su Amor.
    No creo que Dios quiera nuestro sufrimiento, nuestro dolor. Es más, sé que cuando me llame ante Él, no me preguntará cuánto sufrí en este mundo, sino muy al contrario, se que me pedirá cuentas de cuánto Amé.
    En situaciones límites, que por desgracia me han tocado vivir, después de la etapa de rebeldía que ya he comentado...

  • Comentario por saruce 21.03.08 | 11:50

    Hermana María Nuria, en total desacuerdo contigo, cuando expresas que "el dolor es la purificación que llevará a Jesús".
    Si sustituyes la palabra dolor, por amor, entonces sí que acepto el escrito.
    El cristianismo no es la religión del dolor, ni de los masoquistas, ni del sufrimiento, sino de la paz, de la alegría, del perdón, es decir, del amor.
    A veces, la poesía, y los sentimientos de compasión, nos pueden, pero no debemos desorientar a los hermanos.
    Abrazos.

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