Hay muchas maneras de demostrar a la gente que la quieres. Existen diversas formas de acompañar a una persona, de decirle que estás con ella, que la apoyas y respetas. Podemos decirlo con nuestras palabras, con una sonrisa, un guiño, con la mano o simplemente con nuestra manera de actuar y ser. A veces no nos damos cuenta y no tomamos como importante o como hecho de gran valor el estar al lado del otro.
Personalmente he de agradecer mucho y a muchas personas que he sentido cerca en muchos momentos de mi vida. Lo agradezco porque aunque parezca banal, he sentido la fuerza para luchar, el impulso para actuar y la alegría de sentirme apoyada y querida para afrontar la vida. Siempre lo he dicho y sigo repitiéndolo, pienso que necesitamos del otro, creo que no podemos caminar solos por la vida.
Cada uno de nosotros podemos ser el sostén, el apoyo de muchas personas. Aunque no lo parezca, todos los que están cerca confían en nosotros, y en ocasiones nos confían su vida, sus problemas, dificultades. Lo comparten para liberarse, en cierto modo, para compartirlo con alguien en quien están convencidos que les dará ánimo, cariño, y donde saben que encontrarán una palabra de esperanza. También podemos ser partícipes de las alegrías de los demás, y así, alegrarnos con ellos porque el amor verdadero es aquel que se da por completo, que sufre con el que sufre y se alegra con el que está contento.
No necesitamos ni preparación, ni análisis o estudio, tan sólo se necesita tener un corazón libre, un corazón dispuesto a dar y entregarse por el otro, necesitamos saber que somos instrumentos de Dios, y que Él ya ha confiado en nosotros desde el principio. Abramos nuestra vida y dejemos libre todo lo bueno que tenemos para poder mostrar un camino en el que se crea que hay muchas cosas posibles. Texto: Hna. Conchi García.
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El verdadero amigo invisible es el que se mantiene en la sombra, pero sabemos dónde le podemos encontar en un apuro;el que se entera enseguida, no sabemos cómo, de lo bueno que te pasa. Te felicita y lo siente como suyo; el que se acuerda del día de tu cumpleaños y te llama la víspera o el mismo día temprano; el que te oye; el que te habla de los libros que le gustaron y le agrada que los leas, porque a él le hicieron disfrutar: en el fondo el que quiere hacerse útil a los demás cada día; tiene facilidad para hacerse invisible cuando realiza favores, y resulta que, cuando quieres decirle gracias, ya va camino de la puerta; el que, desde hace tiempo ya, te deja siempre la sensación de que te quiere.
una reflexión simplemente preciosa, creo que no hay más que decir, gracias hermanaa!
Sábado, 2 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman