Leía una reflexión en que se afirmaba: “Todos tenemos heridas en el corazón”. En aquel texto, al leer esa frase, me impactó pero a la vez no me dejó indiferente. A veces cuando lees determinados textos crees que no van para ti sino para los otros…pero al final acaba saliendo tu realidad con tus heridas.
Estaba haciendo unos días de retiro y en ese ambiente, inevitablemente entrando más a fondo en mí, esa afirmación de las heridas en el corazón también se hacían realidad en mí. Cuando todo va bien se siente cierta armonía y es reflejo en la vida de cada día en ti y en tu relación con los otros pero cuando “no es oro todo lo que reluce” hay que tener la fuerza para podar aquello que te produce mal, en la que no reluce el bien y lo sabes.
Ahora, allá en la montaña, donde el silencio interior recoge el alma, es ahí donde cara a cara, sin esfuerzos… la verdad brota a pesar de las heridas pero es ahí donde un nuevo aire empuja a asumir aquello que duele en el amor y buscar la manera de transformar, de que brote nueva vida y no se endurezca el corazón.
“Te conocía sólo de oídas, ahora te han visto mis ojos” (Job 42,5)
Texto: Hna. Ana Isabel Pérez.
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El corazón no se hiere, se hiere el alma. Si no, preguntádselo a Jung.
De ser el corazón, con una pequeña pastillita todo solucionado, en cambio, las heridas que hieren el alma no se curan jamás.
¿dónde pues está el profesional, hechicero o curandero que lo haga?
Es difícil sustraerse a leer vuestros post´s.
Son de una profundidad extraña, como ingenua y elaborada a la vez, pero sentida, en casi todos los casos.
Quienes no nos "retiramos", vivimos esos momentos prestados por vuestras palabras.
Os animo a continuar así, porque desoxidáis muchos corazones.
Abrazos.
Sábado, 2 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman