Mi vocación

Dios llama

14.01.08 | 08:00. Archivado en Vocación
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Dios llama, sigue llamando y confiando en que somos lo suficientemente fuertes y valientes para responder a su llamada. Cuando Dios llama se ha de responder porque nosotros mismos somos responsables de lo que se nos ha confiado. No vale el “ya será”, “ya lo haré”, “cuando lo vea claro…”, porque si estamos esperando ese momento, nunca llegará. Evitar la respuesta es dar ya una respuesta, aquella de no estar interesado, es decir, una respuesta negativa.

El miedo para dar ese paso puede hacer de nosotros personas tristes e incompletas, con un peldaño aún por subir, con una incógnita por resolver, aunque no nos sea tan extraña. Ese miedo paraliza, no te deja avanzar ni caminar y lo que es peor, el miedo justifica nuestros argumentos, acciones y decisiones; con otras palabras, el miedo convence a uno mismo del paso atrás que se da, o del que no damos.

Nuestra respuesta ha de tener siempre un aire de “hoy”, de ahora, de presente, de ilusión por el momento, de alegría por lo nuevo que tenemos delante para descubrir, por tanto amor recibido y por tanto para compartir. En el momento que comparamos y echamos la vista atrás con añoranza o tal vez miramos hacia el futuro con lo que se podría ser… ya estamos fallando porque jamás viviremos lo que nos toca vivir en nuestro momento concreto y presente.

Cuando Dios llama, nos pide despojo y confianza, desprendimiento incluso de uno mismo, de mis ideas. No seremos nosotros los que le diremos a Dios dónde y cuándo, de qué manera y en qué situación nos tiene que llamar; poner límites y condiciones no nos hace libres, sino que nos esclaviza mucho más. Siempre he pensado que el Señor sabe lo que hace, nosotros tan sólo hemos de subir al barco y Él se arreglará con el resto. Ojalá podamos vivir en esa confianza total y seamos fieles para seguir respondiendo a su llamada, a nuestra alegría. Texto: Hna. Conchi García. Foto: Sor Gemma Morató.

6 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por isabel y vicki 04.09.08 | 21:21

    hola a todos! me gustaria contaros mi historia de conversión....pero es un poco larga ,asi que , os hare una pregunta :puede ser que cuando estas apunto de dar el paso , despues de haber dado ya el SI a Dios,te quedes paralizada? y entres en lo que seria "la noche oscura del alma"?.podriais darme alguna orientación de que hacer- aparte de orar mucho- Gracias.

  • Comentario por JACQUE 13.05.08 | 21:01

    hola

    soy jacque,

    Me gustaria Saber como se manifiesta Dios en la vida de una persona en forma concretqa para saber si tiene vocacion religiosa????

  • Comentario por luna 13.03.08 | 12:08

    gracias

  • Comentario por beth 20.01.08 | 17:19

    El Papa dijo esa frase porque es la misma que dijo Jesús en la Cruz, cuando le preguntó por que me has abandonado. El Papa es humano, y su interrogación es hecha en alta voz, y yo creo que a propósito ( no es un Obispo cualquiera de Tenerife ), para que todos los que se interrogan en su anonimato tengan la confirmación que nadie es dueño de una plenitud sin fisuras, sin caidas, Dios está en esencia en esas caidas, Y el Papa quiso compartirlas con todos. Es al revés, no se juzga al Papa, el Papa ayuda al católico, como un compañero de a pie. Amén.

  • Comentario por saruce 15.01.08 | 19:10

    Gemma y Conchi, no puedo menos que estar de acuerdo, tanto con la propietaria del nido (blog), como con la invitada.
    No seamos tan bobos de pedirle a Dios el favor, y la forma, el lugar y el tiempo de hacerlo. Confianza total,es lo sensato, cuando nos dirigimos a Él.
    Hoy quiero entregaros tarea especial, que yo no se resolver. Por segunda vez en mi vida he escuchado la frase: ¿Y Dios donde estaba?. Un padre la soltó, por su hijita extraviada.
    La otra frase idéntica la soltó el papa, en su vissita a Alemania.
    Rogadle que se nos haga más visible, porque le necesitamos.
    Un abrazo.

  • Comentario por Dámaso 14.01.08 | 09:43

    Los que tienen la gran suerte de una vocación tan clara y definida como la Hermana Conchi son unos afortunados, y es que Dios sabe escoger a los mejores a su servicio directo.

    Ahora bien, visto desde la barrera, tiene que ser dificilísimo permanecer fiel en condiciones tan estrictas y durante tanto tiempo, por lo que no me cabe la menor duda que las personas consagradas, auténtica intendencia de la Iglesia, tienen una asistencia personal y directa en todo momento de Dios.


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