Mi vocación

Allanad

14.12.07 | 08:00. Archivado en Adviento
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En este tiempo de adviento, los textos litúrgicos nos hablan de la figura de Juan el Bautista, el cuál, aparece como el profeta que señala la presencia cercana del Reino de Dios “Por aquél tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea predicando: Convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos. Este es el que anunció el Profeta Isaías diciendo: Una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor, allanad sus senderos…” (Mt 3, 1-3)

El “está cerca” lo escucho en la Palabra donde se nos hace una llamada a la conversión, pero ¿Quiero preparar verdaderamente el camino del Señor? ¿Cómo me dispongo ante este tiempo de adviento, le espero en mi vida? Y respecto el “allanad sus senderos”: ¿Será fácil desconectar de todo el envoltorio que nos rodea la cercanía de las fiestas de navidad?

Es tiempo para esperar al Señor, de hacer una mirada hacia dentro, ver en qué dirección ando respecto a Él y espera una respuesta por nuestra parte. Hay que preparad el camino… desconectar de todo lo negativo que paraliza; siempre con una mirada dirigida hacia quien tiene nuestra historia en sus manos y espera que salgamos nuevamente a su encuentro.

La conversión tiene que facilitar el paso del Señor desde mi propio interior y para ello he de buscar vivir estos días de cara al verdadero sentido cristiano de las fiestas navideñas, así, anunciaremos el gozo de la salvación la noche de Navidad: “Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor” ¡Encontremos en nuestro corazón el verdadero regalo navideño! Texto: Hna. Ana Isabel Pérez. Foto: Hna. Carmen Solé.

5 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por saruce 16.12.07 | 16:53

    Te equivocas Beth. El viejo a que hacía referencia es un viejo como los demás, supongo. Y lo hermoso de él, es que la vida no llegó a encallecerle el alma, ni el rostro, y disfrutaba abiertamente del cariño y de la compañía de sus nietos.
    No envidio la pureza ni la inocencia. Ambas las tuve, pero dejaron paso a la inteligencia y al amor, que son las "herramientas" vitales de los adultos.
    ¿Qué te hice, Isabel, para que me profeses tanta inquina?.
    Te garantizo que no dejo de considerarte una hermana querida, como cualquier otro ser humano.
    Felices fiestas.

  • Comentario por beth 14.12.07 | 17:41



    La envida es verde, y da bilis, siempre se envidia la pureza y la inocencia, pero no porque se deséen, sino para corromperla. Así es alma negra de algunos, metida en la inmundicia, anhela compartir la escoria solitaria como única solución a su acelerada decadencia moral. El viejo de Saruce es un viejo verde, conmovido de su propia y consentida debilidad pecadora. Un cínico en lo suyo.

  • Comentario por saruce 14.12.07 | 12:58

    Tan positivo es allanar el camino, como no colocarle impedimentos para que otros los encuentren, a su paso.
    Ayer ví reír a un viejo, y se me inundó el alma de alegría. Me explico.
    Por la mañana, había presenciado los juegos de un pequeñajo de poco menos de dos años, con sus padres. Y un hombre mayor, sentado en un banco, los contemplaba, con el semblante serio.
    Ese mismo hombre estaba, unos horas más tarde, con unos chavales jóvenes, sus nietos, quizás, y reía feliz con ellos.
    Sentí más alegría entonces, que cuando la escena del niño. La sonrisa del viejo era maravillosa, tierna y maravillosa, agradecida y maravillosa...

  • Comentario por beth 14.12.07 | 11:34

    Eso, allanad el camino, limpiarlo de rastrojos y zarzas que ensucian y limitan, enferman y emponzoñan la mirada. Allanad y rezad.

  • Comentario por marta 14.12.07 | 08:57

    No es tan fácil preparar el camino, hay demasiadas distracciones en él... Unas distracciones impuestas por nosotros mismos y por esta sociedad consumista.

Jueves, 16 de febrero

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