Muchas veces hemos oído la historia aquella que habla en referencia a nuestra vida, la que nos dice que Dios no nos deja, que no estamos solos y que sin darnos cuenta se hace presente en la vida de cada ser humano. La huella de Dios se hace cada vez más profunda en la arena de una playa, y es debido a que carga con nosotros, nos sostiene y alivia nuestros momentos más duros y agudos de dolor.
Pero de igual modo pasa cuando en vez de suplicar una respuesta acomodada a nuestras necesidades, vivimos momentos de euforia y el olvido se apodera y se convierte en protagonista… a pesar de ello, Dios sigue ahí, Dios está cerca, y tan sólo hemos de querer, no tenemos más que desear que se produzca un encuentro entre Dios y tú.
Ni dolor, tristeza, agobio… ni tan siquiera la alegría, la expresividad o la fiesta hacen que la presencia del Dios Amor cambie de rumbo; por ello la confianza en Él, porque nos ama tanto que jamás nos dejará, es más, nos busca con insistencia para darnos lo que tanto anhelamos.
Dice Teilhard de Chardin que "Dios con una mano nos sostiene y con otra nos acaricia y que cuando no sentimos la caricia… es porque nos está sosteniendo con las dos manos”. Son unas palabras preciosas que me hacen orar y encontrarme con Dios; no sólo me sostiene y mantiene en sus manos para “guardarme” sino que a la vez, su caricia es la que me ayuda a tener una mirada distinta en cada acción que realizo.
Que la ternura de Dios llegue a cada uno de nosotros, que abramos verdaderamente el corazón al Dios Amor y nos dejemos impregnar de todo lo bueno y bello que sólo proviene de Él. Texto: Hna. Conchi García.
Los comentarios para este post están cerrados.
que preciosas palabras...tienen un poder gigantesco, y mas grande aun si ellas nos hablan de dios...
es lo q buscaba para expresar lo que siento
gracias
Gracias por estas palabras de bendición! Nos hacen tomar nuevas fuerzas y seguir adelante con más fervor aún.
Preciosa frase. Sólo leerla me ha hecho sentir bien.
Os acabo de descubrir des de La VAnguardia, y creo que os visitaré más a menudo.
Un saludo.
Yo siempre me imagino a Dios como la agarradera del autobús. Alzas la mano y te coges.
Gracias¡ Ojala podamos experimentar esta realidad. Nuestra vida sería un Evangelio. Una buena nueva.
Jueves, 23 de febrero
Francisco Baena Calvo
Angel Moreno
Religión Digital
Francisco Margallo
Jose Luis Cortés
Hilari Raguer
José Rubio y César Luis Caro
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Juan Jáuregui Castelo