Cuando se acerca el verano oímos continuamente estas expresiones: "Me voy de vacaciones, ¿a dónde vas de vacaciones?, ¿cuándo haces vacaciones? Cerrado por vacaciones". ¡Vaya que no se habla de vacaciones en verano! Las vacaciones son ciertamente un logro de la sociedad postmoderna y la gente, en general, las tiene bien merecidas pues todos andamos con un superávit de cansancio acumulado por la vida tan ajetreada que llevamos.
Pero, me pregunto, ¿sirven nuestras vacaciones para descansarnos, para que nuestro espíritu se sosiegue de tanto ir y venir o bien añadimos un cansancio a nuestro cansancio haciendo kilómetros y más kilómetros porque parece que si nos vamos a la esquina ya no van a ser vacaciones?
Creo que la sociedad de consumo nos gasta una mala pasada con este tipo de ideas. Descansar o hacer vacaciones muchas veces podría ser cambiar de actividad, hacer aquello que durante el año no podemos hacer, dedicar un tiempo para leer, para encontrarnos con los amigos, para estar tranquilamente con la familia, para gozar de la hermosura de la naturaleza, que muchas veces no exige sino ir a un parque de nuestra ciudad para contemplar las flores.
Es también un tiempo para orar sin tener que mirar el reloj pensando que se nos hace tarde; podemos tener un encuentro sosegado con el Maestro para escucharle, para hablarle de nosotros, de los nuestros, para darle gracias de todo lo que recibimos a diario de sus manos, para interceder por todos aquellos que sufren y que no pueden gozar como nosotros de un merecido descanso. Podemos dedicar también tiempo para visitar a algún enfermo o anciano. Todas estas acciones son las que llenan nuestra vida y le dan un auténtico sentido. Nos hacen sentir felices de haber hecho algo positivo y de hacer felices a los demás. Porque como dice San Pablo, hace más feliz dar que recibir. Tengamos presentes estos aspectos y muchos más al planear nuestras vacaciones. Texto: Hna. María Nuria Gaza. Foto: Hna. Carmen Solé.
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Soy una profesora que hace años que no salgo de vacaciones porque tengo que cuidar a mi madre de 92 años; y, sin embargo, me siento muy feliz a su lado. "Comparte conmigo unos cuantos minutos ahora que estoy viva y no una noche entera cuando muera.Estrecha suavemente mi mano ahora que estoy viva, y no apoyes tu cuerpo sobre mí cuando muera...".Pido a Dios que me permita disfrutar de su presencia, su cariño, su optimismo... muchos años más.
Pues si Silveri. Nuestra sociedad tan estrepitosa necesita el silencio del cual carece. Creo que no es necesario que se recluya en un convento sino que se encierre por un rato en el santuario de su interior para encontrarse con si mismo para luego, sosegado, encontrar a los otros.
Esperemos que en las próximas décadas las gentes vayan tomando consciencia de que las mejores vacaciones pueden consistir en hacer vida de clausura religiosa por un largo período de agosto. Aunque sea com experimento careciendo de una fe sólida creo que puede interesar a quienes desean profundizar en su interior. Dentro de unos años las playas ya pasarán de moda, estas playas que son ahora el "templo" donde se reunen multitudes, empiezan a provocar demasiados cánceres de piel. Por mi parte sueño con la Utopía de un regreso de las masas al Templo del silencio.
Pues sí hermana. Yo siempre digo que me voy de vacaciones pero no de viaje. No es lo mismo aunque nos hayan hecho creer que sí. Puedes irte de viaje si te apetece pero hoy parece que sean sinónimos y sin viaje no hay vacaciones.
Viernes, 17 de febrero
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