En el Evangelio de San Lucas encontramos en diversas ocasiones la expresión de Jesús: “Vete en paz, tu fe te ha salvado”, dirigida a distintas personas que salen a su encuentro.
Volver a emprender el camino en paz es seguramente el primer milagro de la fe. El camino de la vida de cada uno es un camino frágil que se nos rompe por muchas circunstancias, a veces, del todo ajenas a nuestra voluntad o a nuestras posibilidades. Volver a emprender el camino en paz, significa reconocer la obra de la salvación de Dios en cada uno, la mano siempre tendida del Señor que nos levanta y nos consuela, que suavemente enjuga las lágrimas de los que lloran en su intento de construir la paz.
Pero no es fácil al corazón del hombre volver a recuperar la paz del alma, reconocer la obra de Dios cuando, con miras humanas, los acontecimientos no son ni los deseados o soñados, ni seguramente los justos. Cuanta gente vemos sufriendo a causa de absurdas injusticias de muchas clases y categorías. Cuanta gente hallamos que se saben incomprendidos que no logran expresar cuanto viven en lo más profundo de su corazón y sufren las consecuencias de ello.
Pero a todos estos el Señor les invita, nos invita, a regresar en paz después del encuentro con Él, porque la fe es motivo de salvación. La vida cambiará, los que son últimos serán primeros, nos dice también Jesús y el gozo brillará sobre aquellos que lloran, sin que por ello se genere la venganza contra quienes sabiéndolo o no, les han hecho sufrir en tantos momentos y han abortado sus expectativas de vida nueva. Texto: Sor Carmen Solé. Foto: Sor Marie Thérèse Perdriault.
Viernes, 17 de febrero
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