El relato evangélico del hijo pródigo, parábola de San Lucas tan meditada y comentada desde siempre, me ha llevado hoy a pensar cómo siguió la vida después de la fiesta.
Las parábolas de Jesús que recogen los evangelios siempre nos dejan una continuación para imaginar, y creo que precisamente en esta continuación es donde hallamos espacio para nuestra respuesta, y un cambio de actitud. ¿Qué ocurrió después del banquete? ¿Cada hermano siguió su camino?, o hicieron las paces como había pedido el Padre. ¿Llegaron de verdad a reconocerse como hermanos, hijos del mismo Padre misericordioso que ama a todos por igual? ¿O les venció a uno el rencor y al otro el miedo?
Me gustaría que en mi vida se diese siempre la respuesta recta y adecuada, agradecida y generosa para con el Padre y el hermano. Pero no todo es tan fácil y tan simple. A veces cuando menos los esperamos recuperamos nuestro lugar de hijo mayor herido, o de hijo pequeño que desea huir. El Padre sin embargo seguirá siempre esperando nuestro regreso, nuestra plena conversión. Texto: Sor Carmen Solé.
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Gracias Hna por ilustrar su bello comentario con un detalle de la obra de Rembrant "El retorno del hijo pródigo". El cuadro que contiene no solamente el corazón de la história que Dios quiere contarme, sinó también el corazón de la história que jo deseo contar a Dios. En el cuadro hay mi vida, la vida de mis amigos,la de las personas que me rodean. El cuadro cuando lo vi en el Museo del Hermitage de San Petesburgo, me extasió, vi en el que es una ventana misteriosa a través de la cual puedo entrar en el Reino de Dios. Es también como una puerta immensa que me permite pasar al otro lado de la existéncia y mirar todos los acontecimientos que configuran mi vida diaria.
Para muchos tendría que ser nuestro cuadro, en busca del sentido de la vida.
a veces he pensado ke el hijo mayor también kerría su parte de la herencia, ke "defraudado" por lo que el no entiende ke ha hecho su padre con el hermano menor, también kiere volar, probar suerte y olvidarse de su familia , para empezar de nuevo en otro lugar, donde nadie lo conozca, y ke kizas las cosas no le fueran tan bien como esperaba, y ke el mismo se convertiria en otro hijo prodigo, y conoceria la misericordia de Dios
“Ya apareció el “niño”! Y su padre tan contento…Y ahora querrá repartir (de lo mío, porque es mío).Se funde la herencia de inteligencia que recibió para hacer el mal, se pasa tus mandamientos por el arco del triunfo, es mas se ha mofado de Ti…Te ha escarnecido, ¡¡ y con publicidad!!!. ¿Cómo podemos ser ahora iguales? El no ha dado un palo al agua por Ti; yo sin embargo, yo, yo… Y ahora, con un perdóname…, bien, todos iguales!”…………..
(Ahora me doy cuenta cómo me parezco en la forma de hablar al fariseo que junto con el publicano, acudió en el templo a orar: Yo te doy gracias por no ser como los demás…, Yo rezo,Yo ayuno, Yo pago, yo... Yo … Parece que he heredado todas las gracias y los bienes de mi padre… salvo su corazón, su ternura...).
Señor, perdónanos por vivir demasiado frecuentemente en el papel de hermano mayor de la parábola….
Gracias Hermana Carmen por sugerirnos pensar en LA CONTINUACION…
Martes, 14 de febrero
Francisco Baena Calvo
José Rubio y César Luis Caro
Pedro Tarquis
Mariano Fresnillo Poza
Josemari Lorenzo Amelibia
Juan Fernandez Krohn
Carlos Corral
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes