Simón era su nombre, un hombre normal, sencillo, con un carácter bien marcado, aunque los cambios que experimentará al entrar en contacto con Jesús son más que notables. Jesús lo forma puliendo su modo de ser hasta en las facetas más sencillas.
Simón era pescador, acostumbrado al trabajo duro, atento a lo concreto a las circunstancias variables, incluso del tiempo. Los evangelios lo pintan muy real, no como ejemplo de perfección, sino como una intensa paradoja humana de atractivas virtudes y también con limitaciones que le dan un perfil muy singular.
Simón escucha al Maestro, cada vez le va conociendo mejor, sus preguntas y respuestas son para nosotras una maravillosa enseñanza de fe. Jesús le prepara para una gran misión por eso le da un nombre nuevo cuando le dice: "Y yo te digo que tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia…"
Pedro es el primer Papa, enseña, corrige, camina. Pedro con la ayuda divina, realiza en el tiempo una misión de salvación como lo siguen haciendo sus sucesores. Texto: Sor María Josefa Cases.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital
José Arregi
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya