Os cuento una historia de hace años pero que nunca olvidaré. Estábamos en el aeropuerto Queen Alia de Jordania. Intentábamos coger el único avión de la compañía iraquí que volaba diariamente a Bagdad. El momento era muy delicado pues se estaba cocinando la famosa "Tormenta del desierto".
Todos los corresponsales de los periódicos querían entrar en el país para informar sus lectores. Nuestro intento de entrar en Irak era muy distinto: Queríamos visitar a nuestras hermanas y reconfortarlas ante la eminente tragedia que se les avecinaba. Ni ellas ni la mayoría del pueblo tenía arte ni parte en el drama que dentro de pocos días caería sobre sus cabezas.
El caos organizado ante el mostrador de la compañía aérea Iraquí Airwais era de pronóstico. Entre aquel hormiguero, se nos acercó un señor que en perfecto francés, nos preguntó: "¿Hermanas ustedes quieren viajar a Bagdad?, no se preocupen, yo también quiero viajar allí. Quédense acá o mejor vayan a sentarse pues todavía queda mucho rato para que atiendan al público. ¿Tienen ustedes la reserva de los billetes?". Sí la tenemos, respondimos, pero no logramos tener la confirmación de los mismos en Beirut. "No importa quédense sentadas ahí y cuando empiecen a ver movimiento en el mostrador acérquense a esta parte".
Sábado, 2 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman