Esta pasada noche hemos celebrado la Vigilia Pascual. Me han regalado una rosa preciosa, de colores vivos, llenos de alegría, con un tallo fuerte y repleto de espinas bien punzantes.
No se me ocurre otra idea que colocarla junto al sagrario. Mientras busco un florero adecuado y pienso como haré su composición para que quede bien (Jesús se lo merece), reflexiono:
¡Qué bella es la primavera, qué rosa tan hermosa ha dado! En esta estación, todo se llena de verdor y de colores. Pero antes de que llegue ésta hay que pasar por el duro invierno, la naturaleza parece dormida espera. Esto me lleva a pensar en la vida, muerte y resurrección de Jesús.
Sábado, 2 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman