La catástrofe del tsunami asiático del pasado año levantó un movimiento de solidaridad excepcional. Lo que era Cooperación Internacional de Cáritas Barcelona se puso en movimiento inmediatamente y abrió un local para informar y recaudar fondos para los damnificados del sureste asiático.
Una de las cosas que más me impresionó al estar como voluntaria en la oficina de Cáritas fue ver tanta gente de toda clase social que se presentaba para hacer su donativo. Unos hacían aportaciones considerables a los que se les extendía un recibo para desgravar en hacienda, otros ancianos o de humilde condición no pedían recibo y depositaban su pequeña ofrenda.
Santa Catalina de Siena fue una gran santa, doctora de la Iglesia, hoy celebramos su fiesta. Dicen de ella que era una joven atractiva, inteligente, alegre, cariñosa, una mujer que ha dejado huella en la historia de la espiritualidad, del apostolado. Era dominica, sabía unir la contemplación y la acción con esa gran armonía que es fruto del amor y del abandono a la Voluntad de Dios.
Es Pascua, es fiesta, es la fiesta más grande de todo el año porque si Cristo no hubiese resucitado, nuestra fe sería vana, nos dice San Pablo.
Los cristianos estamos convencidos de este hecho, y nos gusta expresar nuestro convencimiento y nuestro gozo centrado en la Resurrección de Cristo, el Señor. Aunque a veces en lugar de centrar la vida en este gozo, nos perdemos en discusiones tontas y nimias que empañan nuestra alegría.
“Yo soy la pelotita del Niño Jesús; si Él quiere romper su juguete, es muy dueño de hacerlo. Sí, acepto todo lo que Él quiera.” Sta. Teresa de Lisieux
Desde no hace muchos años "Teresita" me tiene el corazón robado y eso que soy dominica, ¡pero qué le hace!, ante una santa tan universal.
No digo que sea una mujer sencilla, o una muchacha, pues murió bien joven. Me refiero a sencilla de seguir, de imitar... ojalá pudiésemos vivir con su sencillez de alma, con la exquisitez de su pensamiento infantil, que no simplista.

Pasó la Semana Santa y con ello la vuelta a la vida cotidiana que tan rápidamente se nos hace presente y también a la rutina de ciertos momentos. Hemos vivido un tiempo litúrgico fuerte y de gracia para el cristiano; ciertamente pasó pero que ha de seguir impregnando nuestro quehacer diario en aquello que vivimos y hacemos.
La alegría de la Pascua, de la Resurrección, que invade la cincuentena pascual y que invita a algo nuevo para el cristiano, a un toque de verdadero gozo porque algo grande continúa sucediendo hoy y mañana.
Buenos días es un término muy simple pero ¿por qué no vamos un poco más allá?. Llega la mañana, me levanto, y normalmente una de las primeras frases que intercambio es esa. "Buenos días".
Cuando lo digo puede ser que haya pasado una noche fatal, me duela la cabeza, tenga lumbago, o al vestirme repasaba lo que tenía que hacer, ¡qué agenda tan cargada!, ¿llegaré a todo?.
Durante la semana de Pascua la lectura del Evangelio de la Misa ha hecho referencia con frecuencia a las mujeres. Son ellas, que decididas van de buena mañana al sepulcro. Nada, ni nadie las detiene para ir a dar una digna sepultura al Maestro. El viernes todo se tuvo que hacer con prisas y corriendo por la solemnidad del sábado.
Por su gran amor hacia Jesús, por su valentía y por su decisión las mujeres son las primeras que reciben el anuncio de la resurrección: Jesús no está en el sepulcro, ha resucitado. Y con el mismo ímpetu con que se atrevieron a acercarse al sepulcro, corren a dar la noticia a los discípulos, que estaban tristes y llorosos, pero no las creen; puede que piensen: "Ilusiones de mujeres".
Sí, hoy cambió nuestra vida, cada día es nuevo, cada día cambia y cambiamos porque cada día vivimos situaciones nuevas y de ellas aprendemos, mejoramos. Como cada año en estas fechas, la Resurrección del Señor nos colma de alegría y es motivo de acción de gracias porque este acto sólo sucede por amor.
El Evangelio de Juan dice que Jesús "sabiendo que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre... amó hasta el extremo". Estas palabras me conmueven y me llevan a pensar mucho más lejos de lo que yo misma imagino. Un amor que no mira nada más que al otro, una entrega que supera límites y rompe barreras, sí, rompe mis esquemas, "ideales" y los planes que yo misma pretendo hacer.
El reloj parece que se para, no corre el tiempo y tú estas esperando… Sí, hay días que se hacen más largos según los acontecimientos que se vivan. Hace poco tiempo pasé unos días en el hospital junto a mi familia, con motivo de la operación de una sobrina preciosa de tan solo cuatro meses,¡menuda experiencia!

Parece que el tiempo en el hospital se pare o sin duda pasa mas lento pero a la vez el clima es tan diferente y precisamente ese ambiente también envuelve a la propia persona. Hay muchos sentimientos que afloran y creo que te pones ante lo esencial e importante de la vida, de aquello que tiene verdadero valor, de lo que amas.
Os cuento una historia de hace años pero que nunca olvidaré. Estábamos en el aeropuerto Queen Alia de Jordania. Intentábamos coger el único avión de la compañía iraquí que volaba diariamente a Bagdad. El momento era muy delicado pues se estaba cocinando la famosa "Tormenta del desierto".
Todos los corresponsales de los periódicos querían entrar en el país para informar sus lectores. Nuestro intento de entrar en Irak era muy distinto: Queríamos visitar a nuestras hermanas y reconfortarlas ante la eminente tragedia que se les avecinaba. Ni ellas ni la mayoría del pueblo tenía arte ni parte en el drama que dentro de pocos días caería sobre sus cabezas.
El caos organizado ante el mostrador de la compañía aérea Iraquí Airwais era de pronóstico. Entre aquel hormiguero, se nos acercó un señor que en perfecto francés, nos preguntó: "¿Hermanas ustedes quieren viajar a Bagdad?, no se preocupen, yo también quiero viajar allí. Quédense acá o mejor vayan a sentarse pues todavía queda mucho rato para que atiendan al público. ¿Tienen ustedes la reserva de los billetes?". Sí la tenemos, respondimos, pero no logramos tener la confirmación de los mismos en Beirut. "No importa quédense sentadas ahí y cuando empiecen a ver movimiento en el mostrador acérquense a esta parte".
En las grandes ciudades y en los pueblecitos, las "plazas" acostumbran a tener un sentido característico y entrañable: su historia, lo que allí se vive, lo que se recuerda, sus monumentos.
La Plaza de San Pedro en Roma reúne casi todo lo que acabo de mencionar y aún más, es bonita, es una gran obra de arte, pero sobre todo, encierra ese sentido de universalidad de la Iglesia porque allí está la tumba y la cátedra de San Pedro, el apóstol que el Señor Jesús escogió para guiar a la Iglesia.
Hay cosas que se comparten y son motivo de alegrarte con el otro, la alegría de un éxito, de un logro conseguido o tal vez una simple sorpresa. Pero si hablamos sobre del don de la vida, es algo que nos sobrepasa, que queremos alcanzar pero que supera todo entendimiento, con palabras quisiéramos decir lo que experimentamos y aunque esas palabras no lleguen nunca a dar forma a aquello que queremos... no podemos ocultarlo, nuestro rostro, nuestros gestos, nuestros ojos, ya hablan y dicen que nos está pasando algo sumamente grande.

Aún recuerdo las palabras de mi hermano mayor cuando me dijo que iba a ser padre, no porque fuesen muchas, sino porque estaban llenas de silencio y de vida, en definitiva, de amor.
Durante los cincuenta días siguientes al domingo de Pascua iremos repitiendo: ¡Es Pascua!, pero quizás la intensidad de la fiesta disminuirá en el corazón de algunos.
¡Es Pascua!, Jesús el Señor ha resucitado y con su claridad nos ilumina, dice la liturgia. Pero ¿celebramos de verdad la llegada de la luz a nuestras vidas? ¿Cómo pueden darse cuenta de ello las personas que están a mi alrededor, si cambian tan pocas cosas en mi forma de ser y de hacer? Y a veces algunas de ellas no seria tan difícil modificarlas de modo que los demás pudieran también captar mi deseo de acercarme más a Jesús, de parecerme más a Él.
Jesús de Nazareth, a lo largo de la historia, genera diferentes reacciones y diversas respuestas, a veces opuestas, pero su persona, su misión y su palabra dejan indiferente a muy pocos. Algunos opinan sin saber; otros aún conociendo su mensaje, su Evangelio, no desean profundizar; otros niegan incluso su existencia histórica; para otros es el modelo que ilumina la vida entera.
Quiero fijarme en tres actitudes que puede despertar la persona de Jesús, actitudes que pueden ser sucesivas, que no se anulan y que se complementan: Admirar, escuchar y seguir.
Esta pasada noche hemos celebrado la Vigilia Pascual. Me han regalado una rosa preciosa, de colores vivos, llenos de alegría, con un tallo fuerte y repleto de espinas bien punzantes.
No se me ocurre otra idea que colocarla junto al sagrario. Mientras busco un florero adecuado y pienso como haré su composición para que quede bien (Jesús se lo merece), reflexiono:
¡Qué bella es la primavera, qué rosa tan hermosa ha dado! En esta estación, todo se llena de verdor y de colores. Pero antes de que llegue ésta hay que pasar por el duro invierno, la naturaleza parece dormida espera. Esto me lleva a pensar en la vida, muerte y resurrección de Jesús.
Una camiseta, 10 días y un cambio de vida inesperado… así fue cómo en Granada, puedo decir que nací dos veces. Allí vi la luz del mundo en el verano de 1975 y fue también en un verano del 1996 donde reconocí en mi vida, la Luz del mundo.
Un verano da para mucho y decidí dar de mi tiempo e ir a un campo de trabajo al cuál me habían invitado por aquel entonces mis vecinas las monjas. Estaba organizado por Dominicos/as, dirigido a jóvenes de toda España. Me fui a Granada abierta a esa nueva experiencia que tanto me apetecía vivir, lejos de mí quedaba que aquellos días cambiarían mi vida. Llevaba una camiseta con un lema: "Cambia tu vida para cambiar el mundo", ¡qué fuerte!, ¿cambiar mi vida para cambiar el mundo? Un lema, una pregunta que al final encuentra una respuesta.
Ya nos vamos acercando a la Pascua. Anoto algunas reflexiones cogidas del libro "Primera Semana Santa".
En medio de la tiniebla hay un consuelo. Al pie de la cruz está su Madre, alentando y consolando al hijo como sólo ella puede hacerlo. En el momento oportuno, cuando Jesús llega a su máxima entrega, María está a la altura del Amor de su hijo y se entrega plenamente a la bondadosa voluntad de Dios.
Por eso se le encarga la maternidad de todos los hombres: esta nueva maternidad de María, engendrada por la fe, es fruto del nuevo amor que maduró en ella definitivamente al pie de la cruz, por medio de su participación en el amor redentor de su hijo.
Como cada mañana me levanté y seguí mi habitual recorrido, me dirigía a la universidad, tenía clase de filosofía y de alguna manera este día fue un tanto "inesperado" pero a su vez, muy grato. Es momento de charla, de confrontar opiniones, de abrir la mente y el corazón, de sacar a relucir lo que somos para sacarle más partido.
En medio del ajetreo diario, es agradable encontrar ratos de este tipo, de compartir sincero y verdadero, por supuesto, todo depende de cómo lo quiera vivir cada uno, de las ganas y el interés que se le ponga, supongo que como todo en la vida.
El día 27 de marzo, Mons. Fernando Filoni, nuncio de Irak-Jordania, dejaba Bagdad. Este nuncio permaneció en Bagdad durante cinco años; años de embargo, de guerra y de guerra civil no declarada. No ha sido un tiempo fácil para este diplomático de la Santa Sede.
Este arzobispo con su saber hacer, su cercanía y su dinamismo se ganó la simpatía de muchos. Como buen pastor se preocupó por el pueblo al cual fue enviado. Lo amó y se entregó haciendo cuanto estaba de su parte para ayudar y solucionar toda suerte de problemas que surgen cuando un país se encuentra en guerra. Quiso permanecer en Irak corriendo la suerte del pueblo iraquí.
El fragmento del evangelio de San Juan 5,1-3, nos narra la curación realizada por Jesús del paralítico tendido junto a la piscina de Betesda. El hombre pobre y enfermo llevaba muchos años esperando ser curado por el agua salvadora que era removida por la mano del ángel.
Jesús le dirige la pregunta: "¿Quieres quedar sano?" y le tiende la mano, lo levanta de su enfermedad y lo reintegra a la vida sana. 
Este fragmento evangélico puede ser una invitación a la paciencia y a la confianza. Paciencia porque el tiempo de la curación llegará cuando el Señor tenga previsto, no importan los años transcurridos, sólo importa saber responder a la pregunta de Jesús y Él nos conducirá al agua salvadora.
"Confía en el Señor y haz el bien", lo leemos, lo rezamos en el salmo 36.
Confiar, cuando las cosas nos salen bien, cuando disfrutamos de la luz, el sol, el calor o el frío, de la lluvia, de cuantos detalles recibo a lo largo de un día, pero, sobre todo; cuando no salen tan bien, cuando tropiezo con contrariedades pequeñas o grandes, cuando tengo una pena, cuando sencillamente lo veo todo negro.
San Marcos nos narra en el capítulo 12 de su evangelio un pasaje que vale la pena meditar. El del escriba que pregunta a Jesús qué mandamiento es el primero de todos. Jesús con gran maestría cita la frase del Antiguo Testamento que los judíos tenían por tan sagrada:
“Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios es el único Señor: amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”.
La semana anterior a la Pascua la vive Jesús en Betania. Habla con Lázaro. Habla con los discípulos. Pero, sobre todo, habla con el Padre. Van a ser unos días de oración intensa. La clarividencia es total en Jesús. Sabe lo que va a suceder. Ya lo ha anunciado varias veces con gran detalle. Todo iba a quedar claro en aquellos días. Los discípulos lo ven, pero no lo ven todo, pues desconocen la profundidad del drama.
En esos días reafirma su voluntad humana y divina de entrar en la lucha de ese modo tan sorprendente que será ir humilde a la muerte sin defenderse. Va a convertir la confrontación en un sacrificio. Va a demostrar que el amor es más fuerte que la muerte.

"No tengáis miedo". Fue esta casi la primera expresión que escuchamos de los labios del Papa Juan Pablo II al iniciar su pontificado. Ahora en el primer aniversario de la muerte de Karol Wojtyla, recordamos sus palabras, su invitación.
Porque ciertamente el miedo anida a veces en nuestro interior y nos impide actuar, nos paraliza. El miedo suele ser algo que nos cuesta definir pero que nos afecta más a menudo de lo pensamos.
Hace algún tiempo que recibo por correo electrónico la liturgia del día. Fue hace unos días que de golpe, recibí un envío masivo de la liturgia de toda una semana por adelantado. Me extrañó mucho, pero supuse que por algún motivo habría preferido enviarla anticipadamente.
Pero ese envío compartía también unas vidas… Ese chico que fielmente envía a muchas personas la Palabra de Dios cotidiana quería compartir su enorme alegría con un e-mail que decía: "Nos casamos". En la víspera de casarse quería gritar -diría yo- su ilusión, esperanza, sencillamente su nueva vida por amor desde la dimensión de la fe.
Los padres jesuitas, vecinos nuestros, nos regalaron un cristo para nuestra capilla. Hacia tiempo que buscábamos uno. Era como lo deseábamos pero requería algunos pequeños retoques... La cruz carcomida, un dedo de la mano roto, los píes un tanto descalabrados, algunos rasguños por el cuerpo... No teníamos presupuesto para llevarlo a restaurar. Así pues aunque nunca me he dedicado a ello, decidí emprender la restauración. Antes de ponerme manos a la obra miré y remiré la imagen para ver los colores, me aconseje para saber el tipo de pintura apropiada,…
Poco a poco a través de la imagen establecí un diálogo con Jesús. Me venían en mente las estrofas de aquel canto que el Viernes Santo he cantado y orado en varios países con música de J. S. Bach, "Jesús extiende los brazos y abraza todo el mundo" o aquel otro con la misma música: "Cabeza ensangrentada".
La vida rodea de todo: de personas, de la naturaleza, de objetos y cosas, hay momentos incluso que todo ello te puede llevar a la confusión pues lo que a veces necesitamos es pensar, sin que lo hagan por ti, tomar decisiones, sin que nadie las tome por ti.
Y lo que nos envuelve en muchas ocasiones es precisamente lo contrario, es decir, algo que te distrae y "engaña", que no deja ver el fondo del pozo que aparentemente está limpio.
Lo que considero profundamente bonito es el compartir sincero, ser capaz de hablar con alguien sin miedo a nada, abrirte al otro, dejarte conocer, y por supuesto, intercambiar con la confianza de que el otro puede aportar mucho a mi propia vida.
¿Cuántas variedades de helados hay en el mundo? Lo desconozco y creo que casi nadie lo sabe. Tampoco creo que hayamos probado todas las clases de helado que existen, sin embargo, casi todos tenemos uno que nos gusta más, y decimos fácilmente cuál es nuestro helado favorito: de turrón, de chocolate o de fresa…
Hay mucha gente que siempre pide el mismo, no tiene necesidad de probar sabores nuevos, con el que tiene le basta. Otras personas son unas indecisas y van probando sabores hasta que verdaderamente encuentran el que les gusta.

"Pierre tu est pierre et sur cette pierre je bâtirai mon Eglise...". Así recibíamos a Juan Pablo II en la Casa Madre de mi Congregación, era el año 1996 en Tours (Francia).
Se alojó en nuestra casa casi una semana, fue inolvidable. Una experiencia que nunca se borrará de mi mente.
Juan Pablo II lo miraba todo, y sobre todo miraba el corazón de quienes estábamos con él. Nadie nunca había llegado tan lejos dentro de mi alma. ¿Qué debía ver en ella? Ni yo misma lo sé, pero algo cambió en mí.
Dicen que los ángeles no son nada más que pura ficción, que no existen y que tan sólo es una manera de buscar respuesta a algo que necesitamos. Yo he experimentado algo totalmente contrario.
Lo que está claro es que en la vida nada te vendrá hecho, el camino lo hemos de recorrer cada uno personalmente y por supuesto, no estamos solos. A veces descargamos nuestras incomprensiones contra aquello que sabemos no protestará.
He visto un ángel, lo he visto en muchas ocasiones, en momentos concretos y en muchas personas. Siempre existen esos momentos en los que he buscado respuestas claras, en los que la oscuridad era tan fuerte que me impedía ver lo que mi ángel estaba haciendo por mí y en mí. Creo que mi error ha sido la espera de un "gran milagro".
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital