Libertad religiosa, sin favores ni rechazos
19.06.08 @ 14:48:08. Archivado en Religion y sociedad
Cuando el Concilio Vaticano II votó el 19 de noviembre de 1965 la Declaración sobre la libertad religiosa, la minoría opuesta que votó en contra (249 frente a 1954 votos positivos) contaba entre sus filas con el episcopado español de la era del nacional catolicismo, así como con los polacos.
El documento conocido por su título Dignitatis humanae marcó un hito decisivo, giro de ciento ochenta grados, en la historia de las relaciones de la iglesia con los estados y con las otras religiones. Se pasaba, como acuñó Roger Garaudy, «del anatema al diálogo» y de la intolerancia dogmática a la convivencia democrática.
Pero, al mismo tiempo que se celebraba entonces la publicación de esa declaración, había que reconocer obviamente que llegaba con siglos de retraso. Tres décadas después, con motivo del nuevo milenio, el Papa Juan Pablo II admitiría la necesidad de pedir perdón desde una memoria histórica terapéutica, reconociendo los errores e injusticias de un pasado oscuro que va desde las cruzadas a los anatemas decimonónicos, pasando por las inquisiciones modernas.
Cuando la iglesia pedía a mitad del siglo pasado que se respetase la libertad religiosa tenía que encajar el golpe de las acusaciones de incoherencia y contradicción. «¿Cómo exigir libertad religiosa en países donde se encontraba en situación minoritaria y a la vez firmar concordatos y acuerdos de privilegio para la iglesia en países donde, al menos sociológicamente, todavía parecía ser mayoritaria?».
Hoy día la situación ha cambiado mucho a nivel internacional, pero sigue siendo paradójico el contraste entre posturas como las del Episcopado japonés y la de la cúpula de la Conferencia Epìscopal Española.
Ya le gustaría al gobierno del partido conservador japonés (que trata de modificar la Constitución para abrir paso a la ideología nacional-sintoísta) tener como interlocutoras a algunas mitras españolas nostálgicas de nacional-catolicismo.
Felizmente no es así en el país del sol naciente. Tanto el Episcopado católico como buena parte de dirigentes budistas apoyan que se mantenga estricta la separación de Estado e iglesias o religiones, y defienden la igualdad de trato para éstas en un marco de libertad religiosa.
Los obispos japoneses denunciaron en 1980, como contraria a la separación de Estado e iglesias, la propuesta de nacionalizar el santuario de Yasukuni (en Tokyo), en el que están entronizados criminales de guerra y que es símbolo emblemático de la ideología nacional-sintoísta de pre-guerra.
En marzo de 2007 el Episcopado japonés publicaba por unanimidad una carta pastoral insistiendo en la separación de iglesia y Estado, postura que fue apoyada por el Vaticano a través del nuncio: «Ustedes, el Episcopado japonés, han expuesto con toda claridad el principio de la separación de Iglesia y Estado, no sólo para Japón sino también para otros países», escribía monseñor Alberto Bottari de Castello. Esta postura ha sido confirmada en la visita de los obispos japoneses ad limina del pasado noviembre por Benedicto XVI.
El pasado 30 de mayo se constituyó una asociación, presidida por el obispo Tani, para defender el artículo 20 de la Constitución, en el que se garantiza que el Estado no privilegiará a ninguna religión. Este artículo es el que el actual gobierno intenta sutilmente cambiar, escudándose en la cultura y costumbres, el fomento del patriotismo o la mayoría sociológica de una tradición popular.
Para quienes estamos implicados en japón en el diálogo interreligioso y en la convivencia ciudadana en contexto de pluralidad y laicidad, resulta desconcertante leer noticias de prensa sobre las añoranzas de privilegios por parte de instancias eclesiásticas españolas.
Vistos desde Japón, resultan chocantes e incomprensibles comportamientos como los siguientes: el juramento de su cargo por el presidente del gobierno y sus ministros ante la Biblia y el crucifijo; la ofrenda anual oficial a Santiago; la celebración de una misa, en vez de un funeral interreligioso, por víctimas de terrorismo pertenecientes a otras confesiones religiosas; la oposición epìscopal a la Educación para la Ciudadanía; el desfile de militares en procesiones de Semana Santa o la presidencia de políticos en las mismas procesiones: la exaltación de símbolos emblemáticos de compromiso entre el trono y el altar; y un etecétera no precisamente corto... En cambio, en Universidades y colegios católicos de Japón, aunque ofrezcamos sin coaccionar a nadie la posibilidad de participar libremente en actos religiosos y tengamos oratorios y centros de pastoral en el campus, no se nos ocurriría colocar el crucifijo en las aulas...
En el caso de España habrá que recomendar al electorado católico, cualquiera que sea el partido en que milite, la relectura de la Declaración Dignitatis humanae, del Concilio Vaticano II, para que apoyen los esfuerzos legislativos de revisar la libertad religiosa en términos jurídicos de igualdad.
Eso supondrá revisar los acuerdos Iglesia-Estado, hoy ya anacrónicos. La iglesia debe renunciar a la nostalgia de poder y ha de aprender a participar en la sociedad civil, plural y democrática en condiciones de igualdad, sin favores de privilegio, ni rechazos de exclusión.
(Publicado en La Verdad, de Murcia, el 19-junio-2008)
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Comentario por José Luis Diez Jiménez 24.08.08 @ 20:45
Perdona por las faltas de ortografía pero todo tiene una explicación en la vida, como verás a las 2:24 horas de la mañana no tengo ganas de corregir el texto y lo envío tranquilamente porque no espero que un profesor me corrija. Lo de Subrealista es porque estaba pensado en lo de Subnormal: Que es inferior a lo normal. y lo de deverías: es porque no se a quién se le ocurrió poner en el ordenador la V al lado de la B.
contenidos de la moral católica son los mismos que los de la moral natural, y sin embargo, ahora resulta que no es así, que tiene que ser lo que diga la jerarquía. En resumen, tu perspectiva es: donde hay duda, no hay libertad sino únicamente la doctrina de la Iglesia. Mi perspectiva: DONDE HAY DUDA, HAY LIBERTAD. Y no tengo nada más tengo que decir. Por lo tanto, no insistas más Imanol. Por mi parte finalizo el debate.
dando como doctrina definitiva lo que en muchos casos es sólo opinión discutible, y por ende en el axioma "donde hay duda, hay libertad" (Ubi dubidum, ibi libertas); de modo que en última instancia la decisión moral depende de la conciencia propia, no del Magisterio de la Iglesia. Baso mi fundamento en la teoria del probabilismo, que por cierto continua siendo parte de los principios de la Iglesia, mal que le pese a la jerarquía; lo que permite un disenso privado y apoya la conciencia individual. Y como tú bien sabes, Imanol, "la palabra definitiva está en la conciencia de cada uno. Aunque uno esté equivocado, no tiene más remedio que seguir a su conciencia. En definitiva, mi perspectiva me conduce a una conclusión que, por en base a tus consideraciones, entiendo que nunca podrá conciliarse con la tuya, cual es que de lo que se tiene que preocupar la jerarquía eclesial es de coincidir con lo que diga la razón humana, nunca al revés; máxime si se repara que los conte...
Imanol: eres más terco que una mula. Tú quieres lucha dialéctica y yo no. Tú quieres un debate como el que hicieron Bertrand Russell [a quien sigo] y el Padre F.C. Copleston SJ [sobre la existencia de Dios y que aparece en el famoso libro POR QUÉ NO SOY CRISTIANO] ¿No ves que si te contraargumentara punto por punto colapsaríamos el post y caería justificadamente sobre nosotros la furia de los demás contertulios? Está claro que ni tú ni yo podemos monopolizar este espacio virtual. Reflexiona hombre. Concluyo diciendo que nuestras diferencias son irreconciliables, "in radice", y no tiene nada que ver con falta de argumentos de mi parte sino de diferente perspectiva; en lo que insisto y reitero. En efecto, de tus comentarios trasluce inequívocamente cual es tu perspectiva: ante la duda [sobre la vida humana] prevalece la ley natural sobre la humana. En cambio, mi perspectiva vertebra en que no puede mezclarse lo moral con lo científico, ...
7. No necesito cambiar mi chip por el tuyo. Yo creo que he dado muestras de tener capacidad argumentativa. Lo que creo lo he interiorizado gracias a una larga reflexión.
Y yo no hablo siempre de lo mismo. He hablado de temas tan dispares como los DDHH, la pena de muerte, el aborto, los dogmas de la Iglesia, la hermenéutica teológica...
8. Me gustaría aconsejarte lo mismo que te diría San Ignacio de Loyola: que aprendas a amar a la "santa iglesia ierárquica", pues a ella le ha dado Cristo autoridad para conducirnos por el camino de la vi...
4. Yo me considero bastante humilda, aunque sin duda puedo mejorar en este respecto. No entiendo por qué dices lo que dices.
5. yo no critico porque discrepes, sino porque me parecen falsas las razones por lo que lo haces. Te leo y sólo veo carga ideológica, la misma que se puede ver en otras católicos de tu signo o del contrario. Me parece que hacéis un gran mal a la Iglesia con vuestras querellas interminables y con vuestras críticas cargadas de prejuicios. Lo primero que se nos pide como católicos es precisamente esa humildad (cuya falta me reprochas) para escuchar a la Iglesia, entender sus razones, y arrimar el codo con los demás. Se puede discrepar, pero como hijo, no como juez que sabe, además, que cambios hace falta a las "arcaícas jerarquías".
1. Deberías es con B, y subrealista es sin B, pues viene del francés y la preposición utilizada no es "sub", sino "sur", "encima" ("por encima de la realidad").
2. Desconocía que la Unión Europea tuviera sólo 12 países. Y qué casualidad que sea un número de estrellas tan simbólico religiosamente hablando. Deberías informarte: los padres de la Unión Europea era católicos convencidos (Monnet, Schuman, Adenauer...), y usaron un signo con pretendida referencia bíblica ("Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza").
Paz y Bien.
Sinceramente te deverías de dedicar a escribir novelas porque tienes una imaginación subrealista que te hará famoso.
Las estrellas en la bandera europea representa a los países que forman la unión europea. Aunque yo llame a la jerarquía arcaíca, lo hago sin querer ofender a nadie es por no llamarlos mayores. Sinceramente lo menos que se aprecia en ti es humildad, sin ánimo de ofenderte, me parece muy bien que tú estes de acuerdo con todo lo que las Jerarquías hace o dice pero yo tambien estoy en mi derecho de discrepar. Creo que estas viviendo tu realidad sin pararte a reflexionar lo evidente. Además estas obsecionado con el tema del aborto, embriones, ect.
Ya es hora de que cambies el chip. Que hablar siempre de lo mismo gasta la mente. Respeto tu forma de pensar aunque no esté de acuerdo contigo.
7. A mí sí que me parecen endebles tus argumentos porque hasta que te he refutado no has dado ninguna afirmación concluyente acerca de los límites de la vida humana. Posteriormente, el tema de la conciencia me parece tan carente de valor como cualquier otro intento de reducir al hombre a un rasgo de su vida.
Así pues, mientras sean insuficientes, no se puede legitimar el aborto.
En tercer lugar, niego positivamente que haya nada en el tránsito de un óvulo fecundado hasta e...
4. Siendo socráticos, se puede afirmar que no sabemos qué sea la vida humana, cuando empieza exactamente, cuando se pasa de la vida a la muerte... Ahora bien, a mí me parece que lo reprochable moralmente no es que alguien se decida a afirmar un límite con idea a defenderlo, sino lo que haces tú, que es establecer otro (de manera tan categórica como la iglesia romana) y legitimar con ello la destrucción de lo que previamente has determinado como no humano. DEMUÉSTRALO. Decir "en mi opinión ese límite es la consciencia" es a todo punto insuficiente. Mientras tanto, como decía Einstein, "ante la duda, a favor de la vida humana".
5. Un ejemplo: este tema es parecido al de "si los indios tienen alma". En efecto, para un...
1. Que yo sepa la ciencia experimental es incapaz de determinar lo que sea la vida humana. No conozco ciencia experimental que se encargue de la demostración de "la vida humana". Sobre ello, sólo hay posibilidad metafísica o religiosa, pues se trata de una delimitación substancial. Para la ciencia un ser humano es sólo un organismo más.
2. La ciencia no demuestra la proposición de que la vida humana no empieza con la fecundidad. Eso se podría sólo metafísicamente (metacientíficamente). Tú tomas algo como es la consciencia (que, además, como objeto científico presenta una problematicidad enorme); yo, por ejemplo, puedo tomar el ADN, pues la ciencia demuestra que ya el embrión tiene un código genético propio de un ser humano y distinto del de su madre. De donde puedo derivar, con la misma o mayo razón que tú, que existe un individuo independiente de la madre, con una genoma humano. De ahí que deba ser respetado.
3. Nótes...
no obstante, confiar en tan endebles premisas sería como confiar en una adivina solo porque ella dice que es de fiar. Lo siento, Imanol, pero así de endendebles me parecen tus argumentos; lo que te digo con todo mi respeto hacia tu persona y creencias, por supuesto.
Y, además, todo ello, de modo tan claramente contradictorio con la tradición católica que, como señalaba el teólogo Auer, nunca ha defendido de modo general la idea de que la vida humana empiece con la fecundación, porque incluso el famoso, y de gran autoridad católica, "Catecismo del Concilio de Trento" sostenía con esta tradición citada la animación retardada, y no en el momento de la fecundación. Así las cosas, Imanol, no te entiendo -ya que no me ofreces argumento racional alguno,y, menos aún científico-, para ir totalmente en contra de lo que proclama la propia tradición católica; lo que me hace recordar lo que concluía David Hume en su "Tratado sobre la naturaleza humana": "la suposición de que el futuro se parece al pasado no se basa en argumentos de ningún tipo, sino que deriva enteramente del hábito". En definitiva, tus argumentos son insostenibles por endebles científicamente, y, por ello, si bien eres absolutamente libre de pensar y creer lo que quieras, ello n...
"A lo largo de toda la historia, los Padres de la Iglesia, sus pastores, sus doctores, han enseñado la misma doctrina, sin que las diversas opiniones acerca del momento de la infusión del alma espiritual hayan suscitado duda sobre la ilegitimidad del aborto" (Congregación para la doctrian de la fe, "Declaración sobre el aborto", 1974) En efecto, una cosa es dudar cuándo se da la vida humana, y otra legitimar desde la duda (porque no hay otra cosa) la destrucción del feto en estado de formación.
Te invito a que me presentes a un padre de la iglesia o a un doctor, o algún text...
1. En mi opinión infanticidio y aborto difieren muy poco. Y en efecto no veo que haya una distinción substancial entre feto y niño, salvo la de una mayor formación de su organismo biológico. Por otro lado, lo que diga la ley o los protestantes franceses no es, para mí, ningún argumento.
2. El estado tiene también una finalidad moral. Tanto en la educación(como decía Aristóteles, la virtud se inicia desde la política) como en la legislación.
Con mi intervención no me refería expícitamente a la tuya. La prueba es que he repetido lo mismo que en otra anterior respecto a una afirmación de Masiá.
En segundo lugar, las cruces de las banderas siempre tienen como causa el pasado cristiano de Europa. Y la bandera europea actualmente representa la corona de estrellas con la que la virgen aparece en el pasaje del apocalipsis. Es cierto... sería estúpido discutir sobre lo obvio. Que yo sepa la cruz no tiene ninguna otra referencia que religiosa.
Yo no he dicho nada de odio. en todo caso sí de desprecio, y es que de tu tono se sigue bastante desprecio hacia las "jerarquías arcaícas" y los católicos que les seguimos humildemente. Yo como católico no entiendo el desprecio hacia la jerarquía (a la que amo, siguiendo el ejemplo de San Ignacio). Y, de hecho me parece este desprecio fruto de una pésima carga ideológica.
Concilio de Trento, guía y norte de católicos conservadores. Así pues, Imanol, ¿no crees que antes de hacer afirmaciones doctrinales tan categóricas, como las que tú haces, es conveniente primero INFORMARSE BIEN?
Concluyo, Imanol, diciéndote que, respecto a la distinción, a propósito del aborto, entre el feto formado y el feto informado, incluso la Biblia, en la versión griega de los setenta (que es la que utilizó Cristo en el Evangelio, y resulta por eso divinamente inspirada para buenos especialistas católicos), admite tal distinción también, pues en el libro del Éxodo se aceptan penas de muerte para quien provoca el aborto del feto formado; y, en cambio, se castiga levemente a quien lo provoca injustamente, cuando el feto no está formado. BUSCA, LEE Y REFLEXIONA. Teoría que, incluso contemporáneamente, sostienen católicos desde el punto de vista filosófico, o moralistas renombrados, aparte de científicos católicos como Luigi Gedda o el doctor Niedermeyer. Por eso,las doce semanas de plazo para la interrupción del embarazo quedarían justificadas en nuestra ley en las de otros países, aceptando esta teoría católica tradicional, que asumió incluso el tan recomendado catecismo del C...
tan superficilamente la palabra crimen al hablar del aborto, porque en la legislación comparada la palabra aborto es considerada de modo muy distinto que el homicidio. En cualquier caso, habría incluso que preguntarse por qué la Iglesia romana excomulga a un abortista y no lo hace a un asesino, cuyo delito social, moral y humanamente sería mucho más grave.
lo que la ley natural prohíbe".
Finalmente, el gran teólogo Karl Rahner sostenía que "entre el óvulo fecundado y el organismo animado por el espíritu existen varios grados biológicos que todavía no son hombres. El padre Donceel, filósofo católico, opina que la animación retardada del feto, y no la inmediata, es más coherente con la ciencia actual. Es el gran debate de cuando comienza de verdad la hominización. Además hay que tener en cuenta lo que nos enseñan muchos moralistas católicos: que los documentos eclesiásticos acerca de la moral natural nunca obligan a seguirlos ciegamente sin atender a las razones que alegan y que, DE NO CONVENCER A LA PROPIA RAZÓN, no puede exigir la Iglesia su cumplimiento, como se apresuraron a aclarar muchos episcopados católicos cuando parecieron cerrarse las puertas de la regulación de la natalidad a algunos procedimientos técnicos que el Papa no vio bien. Por encima del Magisterio está la CONCIENCIA. Cuidemos, pues, de no emplear ta...
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