Convivencia de religiones

Partir pan, compartir vida (1)

19.05.08 | 07:04. Archivado en Religion y sociedad, Justicia y paz
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Corpus Christi: ni magia, ni antropofagia, sino Presencia Real de Cristo Vivo y Vivificador, que reparte gratuidad e imparte esperanzas. Comienza en nuestro blog una novena en torno al Corpus Christi.

¡Ojalá nuestra manera de celebrar el Corpus nos haga regresar a la cotidianidad con las pilas recargadas de fe, esperanza y amor para mucho tiempo! No venimos a la celebración para cumplir un precepto o, como decían nuestras abuelas, para “despacharse” o “quitarse el cuidado” de obligación dominical. Venimos a celebrar, compartir y convivir.

No venimos a dormitar durante una homilía aburrida, que repita los tópicos de que el mundo está mal, o que nos persigue el gobierno o ¡qué miedo que viene el coco del laicismo, el secularismo o el relativismo!.

No venimos a admirar custodias de plata toledanas o murcianas, ni a presentarles armas con homenajes militares de tiempos del nacionalcatolicismo, con políticos y damas encopetadas, vistosos y vistosas para ser vistos en engalanada procesión.

Si Amós estuviera en un balcón de Toledo cuando pasa la procesión, diría: “Odio vuestras fiestas” (Amós 5,21), aunque las presidan cardenales. Si Malaquías estuviera a su lado, corearía: “No acepto la ofrenda de vuestras manos” (Mal 1, 10). Si estuviera Melquisedec, nos invitaría a la autenticidad del extranjero que dio sentido a una simple ofrenda de pan y vino (Gen 14, 19). Isaías comparó la comunidad ideal con un banquete (Is 25, 6). Eliseo hizo de panadero para más de cien personas hambrientas (2 R 4, 42-44). Todo este telón de fondo encuadraba el encargo de Jesús: “Dadles vosotros de comer” (Mt 14, 16).

Hoy es un día para recordar los tres gestos de Jesús: vista al cielo en acción de gracias, ojos fijos en el pan mientras lo parte y mirada alrededor. Primero, da gracias a la fuente de la vida. Segundo, contempla el pan, fruto de la tierra y del trabajo de muchos hombres y mujeres, que ha de partirse y compartirse. Tercero, invita a repartir y... a asegurarse de que el reparto es justo, que no se han quedado, como siempre, a la puerta las personas desfavorecidas.

Jesús no fue un prestidigitador. Su pan de vida no es un truco de magia, ni un juego escolástico de teoría abstractas sobre sustancias y accidentes. Antes de partir el pan se ha partido a sí mismo, se ha dado y repartido a diario, dejándose comer. Toda su vida fue eucaristía. Su vida entera da significado al partir, compartir y repartir el pan de vida. Comida en Galilea, Cena en Jerusalén, Sangre de Vida en el Gólgota, Eucaristías vivas en tantas y tantas comunidades de base...

Y hoy prosigue su presencia realísima en la vivencia cotidiana de hacer por las personas lo que él hizo, construyendo un mundo sin guerra ni hambre, un mundo de verdad, libertad, paz y justicia. Cuando todo esto se integra en un único acontecimiento liberador, eso es la Eucaristía auténtica, bien diferente de una misa rutinaria.

Tal es la prolongación del Corpus Christi Resucitado: la comunidad heredera y continuadora de su movimiento por el Reinado de la Vida; la comunidad reunida en torno a Jesús por su Espíritu (adorando en Espíritu de Verdad, Jn 4, 22-23), el nuevo lugar de adoración, llamado a sustituir a los templos anacrónicos, ya sean de Jerusalén, de Toledo o de basílicas romanas....

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5 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Marcia 10.06.09 | 23:12

    Necesitamos una total renovación Eucarística para que la celebración de la "Mesa Fraterna" sea realmente: Mesa y no altar de connotaciones paganas. Fraterna, compartida por todos y todas, que realmente podamos sentarnos y comer todos/as a ella, no sólo varones. Una Eucaristía llena de gracia y alabanza a un Dios que es Amor. Auténtica Mesa de Jesús con el Pueblo de Dios, muy amado. Gracias Juan por tus artículos que sirven de oración y reflexión. Aire fresco, Espíritu libre que sopla. Me gusta el Profeta Amós, el cultivador de higos al que el Sacerdote no le deja hablar en el templo. Una se siente cercana a él. Un abrazo, Marcia.

  • Comentario por Blanca Guerrero 25.05.08 | 08:14

    P. Masiá, escribe Vd. muy bien. Lástima que haya perdido la fe. Pediré al Señor, presente y adorable en el Santísimo Sacramento, que vuelva a ella.

    No venimos a dormitar durante una homilía aburrida... No venimos a admirar custodias de plata toledanas o murcianas, ni a presentarles armas con homenajes militares de tiempos del nacionalcatolicismo...
    Pediré al Señor también para que pueda volver a la unidad y la comunión con los católicos, de Japón, de Badajoz, Murcia o Toledo, de Roma o de Quito. Todo lo mejor para el Señor, también la plata, el vestido de domingo y los himnos populares o militares.

  • Comentario por Vicente 21.05.08 | 11:33

    Vuestras solemnidades y fiestas las detesto. Cese el sonido de la música. Fluya como río la justicia. Cristo que se parte y reparte para que, todos juntos, tengamos vida abundante.

  • Comentario por Juan Masiá Clavel [Blogger] 20.05.08 | 12:37

    Hola, Enrique, qué cerca está París de Kobe y ambos de Cáceres, seguimos conectados en las redes del Pescador.
    JMasiá

  • Comentario por Enrique 19.05.08 | 14:32

    Querido Juan:

    Muchas gracias por invitarnos a la reflexión con estas palabras. Verdaderamente ayudan a pensar en la profundidad de las fiestas que vivimos.
    Espero que por Japón todo vaya bien. Un abrazo,

    Enrique (París)

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