Convivencia de religiones

Sexualidad, celibato y Evangelio (3)

13.03.08 | 20:06. Archivado en Compañía, Religion y sociedad
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Prosigue la entrevista. Ahora la periodista dispara con bombas de racimo y pregunta: “¿Cree que es compatible una vocación como la suya con una vida sexual de pareja? Si la Iglesia lo permitiera, sería en su caso una opción a contemplar?”

Respondo: Hay que desglosar, has hecho más de tres preguntas con dos interrogaciones. Vamos por partes. Antes de ser ordenado sacerdote y antes de ser destinado a una determinada actividad misionera, soy miembro de una orden religiosa, es decir, comprometido con una opción de lo que se llama en el lenguaje eclesial “vida consagrada” (que puede darse en forma de vida comunitaria con tres votos o en otras formas, como las de los institutos seculares o la opción de celibato en otras formas de vida consagrada, como indicaba en su comentario Carmen). Por tanto, en mi caso, cae fuera de la cuestión el plantearlo en términos de un “permiso o prohibición” por parte de la Iglesia.

Dicho esto, distingamos:

1) ¿Sería compatible la vida de pareja con el ministerio del sacerdote? Sí, de hecho hay sacerdotes casados. Tendría sus ventajas y sus inconvenientes, como también los tiene el celibato. Hace tiempo que la Iglesia debería haber ordenado a varones y mujeres, casados, solteros o viudos, con tal de que tuvieran aptitud y estuvieran en condiciones de desempeñar el ministerio, con carisma para animar, servir y unir a la comunidad cristiana. (Esto llegará, pero tarde, y temo que se haga de prisa y mal. La razón no debería ser por la escasez de sacerdotes, sino para enriquecer a la comunidad eclesial y no empobrecerla reduciendo el carisma del ministerio a los varones célibes).
2) ¿Sería compatible con una dedicación especialmente comprometida a la labor misionera? Sí, de hecho conozco a familias en misiones, que están dedicadas por entero a ese compromiso como familias enteras, con sus hijos e hijas; hay también misioneros y misioneras seglares, ya sea como célibes, como novios o en su viudez.
3) ¿Sería compatible con mi vocaión a la vida consagrada en la Compañía de Jesús? No, por definición, puesto que esta opción minoritaria (que tiene sentido, si se lo damos día a día; y para dárselo, lo recibimos día a día como gracia, y tiene una función dentro de la comunidad del “lío del Reino de Dios” en que nos enredó Jesús), es por definición una opción para meterse en ese lío en forma comunitaria con tres votos. Preguntar si es compatible con la vida de pareja sería una contradicción, porque sería como preguntar si es compatible la vida de pareja con la opción por no tenerla.

NOTA a la tercera aclaración. He dicho “opción minoritaria”, porque no será sociológicamente corriente que sea mayoritaria esta opción más bien excepcional (de esto habrá que hablar más adelante con detalle, para insistir en que no es problema la escasez de vocaciones, sino lo más natural... Cuando han abundado era una anomalía sociológica de ciertas épocas). Pero minoritaria no significa que sea elitista, ni especialmente heroica, ni que sea mejor que el matrimonio (que no lo es, ni mejor ni peor, sino simplemente diferente). Tampoco significa que sea necesaria (comomatizaba en su comentario Pilar), ni más eficaz para el “movimiento de Jesús por el Reino de Dios”.

Desde la perspectiva evangélica, el celibato no se opone al matrimonio. Celibato y matrimonio por el “lío del Reino de Dios” se oponen a celibato y matrimonio sin tener nada que ver con ese “lío”. (Proseguirá)

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10 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Emmanuelle 22.04.09 | 19:25

    Excelente artículo.

  • Comentario por Pilar 15.03.08 | 15:57

    Hay casados cuya dedicación a las tareas pastorales supera a la de muchos célibes, sacerdotes o religiosos. No es cuestión de estar liberados como en los sindicatos o partidos políticos para tener una mayor dedicación a la "causa" del Reino. Eso depende la persona, del grado de responsabilidad y de su capacidad de entrega.
    Conozco sacerdotes que se escaquean haciendo dejación de sus tareas y funciones. Dejan cerradas sus parroquias casi todo el día y practican una pastoral de mantenimiento y ritualista movidos más por la inercia que por el espíritu. Cada año lo mismo, pastoral de sacramentos siempre de puertas adentro, autoalimentación, ausencia de acción misionera .... eso sí, cada vez con mucha menos respuesta y participación.
    No pretendo generalizar que de todo hay, sólo creo que no debemos asociar celibato con mayor dedicación. Ni con mayor mérito, Ni con mayor santidad. Ni por supuesto, con una necesidad o práctica impuesta por Jesús.

  • Comentario por ciudadano 14.03.08 | 15:55

    Comentario por Imanol 14.03.08 @ 14:58
    No creo que la opción de ordenar sacerdotes a casados y mujeres, se deba de constreñir a una pura cuestión funcional, cubrir funciones que la falta de vocaciones dejarían vacantes.
    Tampoco creo que el sacerdocio de casados y mujeres, especialmente el de casados, tenga que ser necesariamente con una dedicación como la del célibe.
    Creo sin embargo, que el sacerdocio, de casados y mujeres daría salida a vocaciones de muchas personas que además podrían ayudar a solucionar el problema funcional.

  • Comentario por Imanol 14.03.08 | 14:58

    En esta parte se plantea algo que se veía venir, el tema del celibato en el clero secular.
    Yo no creo que vaya a llegar en ningún momento. Entre otras cosas porque: a) eso no es ninguna solución al problema de las vocaciones, b) la razón que da el padre Masiá, que enriquecerá a la Iglesia, no me parece suficiente para cambiar algo que supone también una gran riqueza.
    El tema de la crisis vocacional no se solucionará porque también se permita acceder al sacerdocio a los casados. Sequirá siendo una dificultad el atraer a los jóvenes a la Iglesia, aunque desliguemos el carisma sacerdotal del del celibato.. A un por separado son carismas muy exigentes. Tenemos el caso de iglesias católicas y no católicas donde el sacerdocio está abierto a casados y, sin embargo, la crisis es la misma.

  • Comentario por César 14.03.08 | 10:31

    Sus respuestas parecen sencillas, sinceras y sensatas. Tres adjetivos que, por desgracia, escasean en nuestra Iglesia. Gracias por su testimonio y por su valentía.

  • Comentario por tengo una duda 14.03.08 | 00:42

    El P. Masiá dice "Hace tiempo que la Iglesia debería haber ordenado a varones y mujeres, casados, solteros o viudos, con tal de que tuvieran aptitud y estuvieran en condiciones de desempeñar el ministerio, con carisma para animar, servir y unir a la comunidad cristiana" yo me pregunto, a que Iglesia o confesión religiosa pertenece este señor???
    gracias

  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 13.03.08 | 21:34

    Esto cada día se pone más interesante,. No por las respuestas,sino por la ignorancia que muestran las preguntas que muestran una visión obsoleta de la vida religiosa.

    Siguen entrando comentarios en mi post Castidad, pobreza y obediencia ¿Es eso posible?. La gente no lo tiene nada claro.

  • Comentario por Pilar 13.03.08 | 21:23

    Estoy de acuerdo en lo de opción minoritaria.
    No todas las vocaciones religiosas que tanto abundaban en otras épocas eran verdaderas vocaciones. Yo diría que en muchas ocasiones el sacerdocio y la "vida consagrada" -toda vocación cristiana lo es- era un medio de vida reconocido y con un buen estatus, que daba no sólo para comer sino que se trataba de una verdadera carrera que superaba en espectativas de futuro a cualquier carrera civil.
    Ahora hay escasez de vocaciones en general, también para el matrimonio que se ha convertido en opción minoritaria, al menos el matrimonio vitalicio.
    Hoy día no es necesario en nuestra sociedad desarrollada entrar en un convento para tener la vida resuelta, aunque tal y como se presenta el futuro ... ¿quién sabe?.

  • Comentario por maria garcia 13.03.08 | 21:06

    Sería una pena que, después de haber sido tan claro y preciso, saliera la entrevista con un sentido diferente al que usted le ha dado y en la línea de lo que persigue la periodista (presumo que busca algo llamativo y lo entiendo porque el celibato es algo difícil de comprender hoy en día desde fuera de la Iglesia). En cualquier caso,admiro su paciencia, su sentido del humor y su valentía por haberse animado a responder. Es bueno que haya gente en la Iglesia que se atreva a vérselas (dialogar) con una sociedad que no entiende lo que supone la vida desde la fe. El que la gente se empiece a hacer preguntas es el primer paso para suscitar la fe.¿O no?

  • Comentario por Daniel 13.03.08 | 20:47

    Blogger:

    Pedagógico y con sentido común.
    No me queda más que suscribir lo escrito en su post.
    Saludos cordiales.

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