Convivencia de religiones

En Galilea de Entrevías: Pan de Vida

29.04.07 | 17:46. Archivado en Conferencia episcopal, Religion y sociedad
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Tras la Eucaristía dominical en Entrevías, regresamos con las pilas recargadas de fe, esperanza y amor para mucho tiempo. Verdaderamente nos esperaba el Señor en esa Galilea en la que se había adelantado a presentarse.
Aquí no se viene a cumplir o a despacharse o a quitarse el cuidado de cumplir un precepto, sino a celebrar y a compartir y a convivir.
Aquí no se viene a dormitar durante una homilía aburrida de diez minutos. Pasa hora y media y sigue la comunidad transmitiendo lo que el Espíritu hace decir en la homilía compartida.
Enrique abre la reunion en el nombre del Dios padre y madre. Habla como eco espontáneo de la Palabra, sin atacar a nadie ni defenderse de nadie, sin adular a la institución ni insultarla, simplemente comunicando evangelio que interpela y anima.
Hablan los no creyentes y el Espíritu nos habla por su boca. Hablan los creyentes de sensibilidades diferentes. Cuando alguien se pasa de cello, el Espíritu sugiere un contrapeso de humildad y paciencia en la intervención siguiente. Y cuando alguien se pasa de mansedumbre, el Espíritu espolea en la intervención siguiente para no acobardarse. No sera el discípulo más que el Maestro. Como a Él le rechazaron, os rechazarán. Como a Él le acogieron, os recibirán.
Si estuviera aquí Malaquías no denunciaría como en el templo de aquellos días: “No acepto la ofrenda de vuestras manos” (1, 10). Dicho en el lenguaje burocrático institucional: “Esto sí que es ortodoxo y homologable, si lo viera de cerca nuestro obispo lo reconocería”. Aquí no hay duda de que se acepta lo que se ofrece con la autenticidad de Melquisedec, aquel extranjero que dio sentido a una simple ofrenda de pan y vino. Isaías comparó la comunidad ideal con un banquete (Is 25, 6). Eliseo hizo de panadero para más de cien personas hambrientas (2 R 4, 42-44). Todo este telón de fondo encuadraba el encargo de Jesús: “Dadles vosotros de comer” (Mt 14, 16).
Enrique repite los gestos de Jesús: vista al cielo en acción de gracias, ojos fijos en el pan mientras lo parte y mirada alrededor. Primero, da gracias a la fuente de la vida. Segundo, contempla el pan, fruto de la tierra y del trabajo de muchos hombres y mujeres, que ha de partirse y compartirse. Tercero, invita a repartir y... a asegurarse de que el reparto es justo.
Jesús no fue un prestidigitador. Su pan de vida no es un truco de Harry Potter, ni un juego escolástico para elucubrar sobre sustancias y accidentes. Antes de partir el pan se ha partido a sí mismo, se ha dado y repartido a diario, dejándose comer. Toda su vida fue eucaristía. Su vida entera da significado al partir, compartir y repartir el pan de vida. Comida en Galilea, Cena en Jerusalén, Sangre de Vida en el Gólgota, Eucaristía dominical en Entrevías, Y vivencia cotidiana de hacer por las personas en un mundo de paz y justicia: todo esto se integra en un único acontecimiento liberador. Eso es la Eucaristía, bien diferente de una misa rutinaria.
No dijo Jesús en la Cena: “Este pan es mi cuerpo”, sino dijo: “Esto es mi cuerpo”. “Esto” significa no solamente este pan y vino, sino lo que ellos representan: la vida entera de los hombres y mujeres aquí reunidos, con sus penas y alegrías, éxitos y fracasos, deseos y súplicas. Sobre todo eso se pide que venga el Espíritu para consagrarlo. Todo eso es lo que se convierte en cuerpo y vida de Cristo para la liberación del mundo. Por eso son insuficientes las finísimas obleas que pierden la fuerza significativa del pan de vida cuando son tan finas y estilizadas que apenas parecen pan. Comprendemos y vivimos la realidad de la Eucaristía con sentido, en vez de “despacharnos”, “oyendo misa “ o “dando misa” con la satisfacción de cumplir rúbricas minuciosas con vestimentas anacrónicas y fórmulas estereotipadas.
En esta Galilea de Entrevías comprendemos que la mesa de Jesús no es la de un medium de sortilegios, ni la de un mago hipnotizador. Tampoco es una mesa donde sacrificar animales como en las religiones primitivas. Su mesa es de comedor: para partir, repartir y compartir. Por eso no hemos cerrado los ojos cuando Enrique decía “Esto es mi cuerpo”. Ni nos hemos quedado hipnotizados como en sesión de magia, como quien aguarda a que cambie de color una oblea alucinantemente ensangrentada.
Habíamos estrechado mutuamente las manos al rezar el padrenuestro. Ahora Jesús nos invita a mirar al cielo dando gracias, para luego mirar alrededor, como hizo Él en Galilea y en la última cena. Quiere que salgamos de aquí animados a prolongar lo que Él hizo, hacerlo presente entre nosotros reunidos en su nombre, hacer lo que Él hizo, lo que lleva años haciendo la comunidad en esta Galilea de Entrevías: partirse, repartirse y compartir. Partir el pan, repartir a quien no tiene, compartir la vida, la fe y la palabra. Hacerlo así es la única prueba de que Él sigue vivo.

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23 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Luis 02.06.07 | 16:33

    Una prueba evidente de quién se acerca más a la verdad es que no necesita ni el insulto, ni la descalificación ni la ironía dañina para defender sus posiciones: la fuerza de la razón es más que suficiente.

    Sobre la eucaristía y su celebración y sobre la labor del sacerdote me gustaría añadir dos cosas. La primera es que Jesucristo no recitaba oraciones de memoria sobre las que no se había parado a pensar, ni era un defensor de los ritos (la evolución respecto a la tradición judía así lo demuestra), sino que vivía bajo el único mandamiento que nos dejó: el del amor ("amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo").

    La segunda es que a la petición que hace Jesús "déjalo todo y sígueme", veo mucho más apóstol a un cura de Entrevías que al Señor Arzobispo. Los sacerdotes deben estar al SERVICIO de la comunidad. Menos ritual y más realidad.



  • Comentario por Juan 22.05.07 | 15:01

    ¿La mariguana se la fumaron antes, durante o después de todo este sarao? ¡Vaya panda de "grifotas"!

  • Comentario por alfa 02.05.07 | 18:40

    Qué pasada de artículo...

    Empiezo a pensar también, Sr. Masiá, que actúa y habla por resentimiento, que no se cree lo que dice, aunque tampoco se crea nada de lo que Jesús mismo instauró.

    Es decir, que llega a haber en usted mala fé.

    Atención, Sr. Masiá, pues la rabia es mala consejera, y su alma merece mejor trato.

    Relaciónese un poco más con DIos cara cara, lo va a agradecer.

    Rezaré por su conversión. De veras.





  • Comentario por Montaraz 02.05.07 | 16:21

    Menos mal que hay alguien que celebra la eucaristía como Dios padre y madre sugirió. Porque el resto de eucaristías del muundo son un peñazo, sólo la de Entrevías es auténtica. Sólo en ENtrevías la gente acude por convicción y no por convención social. Y sólo en Entrevías sopla el Espíritu y habla diréctamente por la boca de los presentes. ¿Era el Espíritu o es que estaba la puerta abierta?

  • Comentario por Teresa de Cepeda y Ahumada 02.05.07 | 10:41

    Kepa, que estás acabado tú y tus ideas preconciliares es sabido por todos los que leemos algunos blogs... No ofendes, tampoco argumentas... comentan quienes dicen conocerte que ningún seminario ni convento te quiso, a Dios gracias... Prueba con los de Lefebre...jajajaja, Tu y tu dios solo producís lástima

  • Comentario por Yotsuya 01.05.07 | 23:51

    Guardo en mi corazón las eucaristias vividas en St.Ignatius Church, Kojimachi Catholic Church, en Tokyo, parroquía de la archidiocesis de Tokyo y administrada por la provincia japonesa de la Sociedad de Jesús. No puedo creer que reniega de ello. No tiene derecho a proyectar sus frustraciones sobre el pueblo fiel y tomarnos por ignorantes y tontos.

  • Comentario por Pacomio 30.04.07 | 17:46

    Produce verdadera pena, y, sobre todo, sonrojo, que un jesuita, catedrático hasta hace poco en Comillas, y con una excelente trayectoria intelectual y pastoral, amén de literaria, produzca este artículo que, además de rozar lo cursi y empalagoso, constituye un elenco insuperable de tópicos construidos, todos ellos, sobre un inmenso sofisma. Algún otro participante en el blog ha subrayado con acierto que, de ser verdad lo que dice, toda la historia de la Iglesia, toda, quedaría descalificada. Hasta Entrevías, todo falso, todo ilegítimo, todo magia, todo timo. Os quejais del autoritarismo vaticano, yo lo prefiero mil veces al que vosotros practicaríais si tuvieseis el poder: ¡Dios nos libre de vuestro mesianismo! (Conozco a Enrique de Castro desde hace muchos años, me alegra y admira su perseverancia en la entrega a los marginados; me sigue preocupando su equilibrio psíquico). Saludos cordiales.

  • Comentario por Silveri Garrell (Blogger) 30.04.07 | 14:19

    Tambien en las "misas" protestantes debe haber parte de Cristo en su pan eucaristico, y digo "parte" porque lo dice Jesús mismo que "cuando dos o más se reunen en mi nombre estoy yo en medio de éllos". No podemos negar la presencia de Cristo en la supuesta Eucaristia de Entrevias. Más bien una presencia en espiritu en medio de la comunidad al estilo evangelico. Una presencia incompleta como en las misas protestantes, segun la visión católica del tema. Y de aquí podemos deducir que cualquiera que no sea ordenado puede celebrar misa, i todo lo que queramos de más....

  • Comentario por kepa 30.04.07 | 11:35

    ...para celebrar la Última Cena, pero no creen en la presencia real de Jesucristo, ni reivindican la catolicidad del evento. Por lo demás, y dejando aparte que estoy convencido de que Enrique de Castro no es católico, estoy igualmente convencido de que es un gran cristiano, una persona entregada a los demás, y que es mejor persona que yo de aquí a Lima. Pero...le bailan un poco los conceptos. Dicho sea con el mayor de los respetos.

  • Comentario por kepa 30.04.07 | 11:31

    Pues sí, reconozco que me emociono hondamente con la transustanciación, y sí noto la presencia real de Dios. Que me aburro en otras partes de la ceremonia, como todos, y que experimentar la comunidad es una pretensión probablemente imposible en las grandes ciudades, donde no nos conocemos. Probablemente sea judaizante, o tal vez entienda la importancia del rito a la hora de reflejar cualquier acontecimiento humano trascendente. No existe ninguna actividad que no se exprese a traves de rituales: desde la gastronomía hasta el amor, el ser humano se expresa ritualizando sus comportamientos. Entiendo perfectamente que haya quien se sienta más reflejado en ese tipo de ceremonias, pero para hablar de una Misa católica hay que mantener unos mínimos de unidad en la expresión. De otra forma, puede ser una reunión de amigos, o una reflexión sobre Dios, o una experiencia religiosa, pero no una Misa. Tan solo pido a quien celebra eso que lo advierta; los protestantes también se reunen los domingos...

  • Comentario por Jordi Morrós 30.04.07 | 11:27

    Copio textualmente:

    "Aquí no se viene a dormitar durante una homilía aburrida de diez minutos. Pasa hora y media y sigue la comunidad transmitiendo lo que el Espíritu hace decir en la homilía compartida."

    Para un desmitificador no hay nada más peligroso que la mitificación. El espíritu crítico en la Iglesia seguro que es muy necesario, y en lo que respecta a las celebraciones litúrgicas seguro que también, pero vigilemos no deslizarnos pendiente abajo mitificando lo que en el fondo entiendo que es un intento de respuesta a las necesidades de una comunidad parroquial concreta.

  • Comentario por Purificación 30.04.07 | 09:58

    ... en medio de la cena, y cómo celebraban los primeros cristianos sus eucaristías: dialogadas, en torno a una mesa, comiendo lo que tuvieran a mano (grabados de las catacumbas con el símbolo del pan y el pez...). A mi también me produce mucha pena esas "santas misas" de doce, tan ritualistas, tan frías y aburridas, con fieles pero sin presencia de una verdadera comunidad viva que celebra en común el paso del señor. Misas en las que es imposible palpar SU presencia.

  • Comentario por Purificación 30.04.07 | 09:55

    A Kepa:
    Afirmas que ese tipo de eucaristía de Entrevías te "produce un rechazo visceral, y pena". Deduzco, por tus palabras, que te encontrarías con la horna de tu zapato si regresaran aquellas solemnes y opulentas misas minervas y en latín; a la magia del rito de la "transustanciación". Puedes estar de enhorabuena porque el Papa (a tenor de su exhortación en torno a la eucaristía) va por ahí, por lo preconciliar. Quizá estés necesitado de un proceso de conversión para liberarte de la religiosidad judaizante y volver a las fuentes, a las primeras comunidades cristianas. Quizás desconozcas que HOMILIA significa "diálogo", no monólogo. Pero, claro, hay miedo a la palabra y conviene que todo esté atadito y bien atado por parte del celebrante,para que nadie se mueva y todo esté bajo su control,no bajo la libertad que nos da el Espíritu cuando nos reunimos sin miedo en nombre del Señor. Te recomiendo te sumergas en la lectura de los caminantes de de Emaús, lo que les pasó en medio d...

  • Comentario por kepa 30.04.07 | 09:43

    Teresita, teresita, es la tercera o cuarta vez que te veo repitiendo la misma brillante originalidad con quien ose llevarte la contraria. Resulta de psiquiatrico que un maricón confeso como tú, cuando quiere insultar a alguien le llama ¿maricón!. Arregla tus traumas y no te preocupes tanto de los entrebajos, que no dan para tanto disgusto.

  • Comentario por Teresa de Cepeda y Ahumada 30.04.07 | 09:27

    Gracias Juan por tu testimonio....
    Kepa, deja de fustigarte y sal del armario y supera tu trauma, que el pueblo de Dios te acogerá sin juzgarte...

  • Comentario por 30.04.07 | 09:02


  • Comentario por lutero 30.04.07 | 04:20

    q nhonheria y a la vez q soberbia. todos nuestros antepasados en la fe estaban equivocados... la misa se invento en 1969, lo anterior era magia, estranhos latines, los cristianos no reconocian a jesus en la fraccion del pan. asi durante 1969 anhos. q injuria le haceis a nuestros hermnos q nos precedieron en la fe, tu mismo sin ir mas lejos masia. las misas de tu ninhez y juventud y de tu ordenacion eran magia, verdad? porque tu eres de esos tiempos. o reniegas de ellos? los escolasticos eran unos cabrones y no conocian a jesus porque no fueron a entrevias? q soberbia la vuestra. jesus estuvo durmiendo siglos enteros y la liturgia esa rancia le disgustaba y lo permitio durante 1969 anhos... que soberbia, q nhonheria la vuestra. de aquellas magias salieron santos y martires. de entrevias salen burgueses q van en cercanias a tomarse unas canhas. manda huevos.

  • Comentario por ELESSAR 29.04.07 | 23:54

    Esto sí es religión sin magia, y por tanto digno de ser creído. Al leer el artículo me acordaba de lo leído en el estupendo libro de Juan Luis Herrero de Pozo: "Religión sin magia".
    Gracias a los dos.

  • Comentario por kepa 29.04.07 | 22:56


  • Comentario por Braulio 29.04.07 | 20:01

    sacrificios ni holocaustos, heme aquí que vengo para hacer tu voluntad…). Precisamente, ayer por la noche en la celebración en nuestra comunidad, también recordábamos que el Señor se hacía presente, no por los méritos de cura, por el poder de su varita mágica (de “prestidigitador”, recogiendo tu lúcida expresión) al pronunciar la “fórmula” tridentina de la “transustanciación”, sino por la presencia real en medio de la comunidad viva que celebra: “cada vez que celebréis esto reunidos en mi nombre allí estaré yo en medio de vosotros…”.

    Porque “lo importante no es lo que se come, sino lo que se celebra”. Y, hablando de lo que se come, una nota importante: “Atención: ‘No se ha de rechazar ningún alimento que se coma con acción de gracias, pues queda santificado por la palabra de Dios y por la oración (1 Tm 4,4-5). Puede verse la catequesis Eucaristía, la cena del Señor” (www.comayala.es).
    Juan, un abrazo. Feliz “casualidad” de haberte conocido esta mañana. Braulio.

  • Comentario por Braulio 29.04.07 | 20:00

    de Emaús reconocieron a Jesús como el Señor, en la cena, en la fracción de pan, comiendo panes y peces o lo que tuvieran en la despensa. Lo descubrieron en el transcurso de una noche. Hay quienes se pasan toda una vida, todo un pontificado, años y años de sesudos estudios, y parece que no logran reconocerlo... También la última cena de Jesús con los suyos, con aquel brindis inmemorial, se celebró alrededor de una simple mesa, no de un altar. Pero hoy, los profesionales y eruditos de la teología dogmática, esa señora tan mayor perdida en medio de la ciudad, e incapaz de reconocer el camino de regreso a casa (a los orígenes, a las fuentes), sólo saben hablarnos del altar y de la santa misa, y adobado con extraños latinajos... (“El camino de casa”, www.comayala.es).

    También hablas de Melquisedec; “casualmente” es un amigo muy presente y muy querido en mi comunidad, cuyo nuevo sacerdocio cantamos a través de una canción muy querida y solicitada (Salmo 110: no quisiste sacrif...

  • Comentario por Braulio 29.04.07 | 19:54

    Gracias, Juan, por tu escrito. Recoges admirablemente lo que todos celebramos este mediodía-tarde en la eucaristía, tan dinámica y tan redonda, vivida en Entrevías, “presidida” por el cura Enrique, alrededor de la mesa de San Carlos Borromeo y con presencia de miembros de tantas comunidades madrileñas, y tan planetaria. Fue una hermosa “casualidad” que -ya camino de la estación de cercanías, de regreso a casa- haberme topado contigo y así haber podido estrecharte la mano. La “culpa” la tuvo aquella mujer que delató tu presencia en medio de la celebración. Con ella conversé en el tren unos minutos mientras nos acercábamos a la estación de Atocha. Casualmente ella, (me dijo que está en una comunidad de Lavapiés) conocía a gente de mi comunidad, a José Luis y a María…

    No hablas para nada del altar, sino de la mesa; porque, en el fondo, “altar” es un término pagano, propio de los templos romanos. Hablas de la sencillez de la mesa, como aquella en torno a la cual los discípulo...

  • Comentario por María 29.04.07 | 19:08

    ¡Qué fuerte!
    Eso es exactamente. Eso es.

Martes, 9 de febrero

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